23/05/2026
Me fui con un clóset lleno y volví sabiendo por primera vez qué me gusta ponerme.
Llegué a Buenos Aires y el primer choque no fue el acento ni el frío. Fue la moda. Todos de negro. Siempre. Y yo era un punto fucsia que no encajaba en ninguna percha.
Traté de mantenerme en mis colores, en mi estilo. Pero las tallas eran otras, las tiendas eran otras, y de repente no tenía ninguna de mis referencias de siempre.
Fue incómodo. Y fue lo mejor que me pasó.
Porque cuando te quedas sin contexto, te enteras qué es realmente tuyo. Qué parte de tu estilo era tuya — y qué parte era del ambiente en el que creciste.
Yo descubrí que mis colores sí eran míos. Que mi forma de vestirme no era tendencia. Era yo.
👉 Desliza — este es el primero de una serie de 3 posts sobre lo que dos años fuera me enseñaron sobre imagen, cuerpo e identidad.
¿Alguna vez sentiste que un cambio de etapa te dejó sin saber cómo vestirte? Cuéntame abajo 👇
— Asesoría de imagen con propósito