16/07/2025
Aurelio Ortega y Valdez, cuencano de 32 años y heredero de una tradición sombrerera que inició en 1894, ha decidido dar un salto audaz: migrar a Madrid y competir por el premio al mejor sombrero del mundo. Tras años siendo proveedor de marcas de lujo como Hermès y Borsalino —que revendían su arte a precios exorbitantes—, Aurelio rompió con el anonimato para dar luz a su propia marca y al verdadero origen de la paja toquilla: Ecuador. Su meta no es solo ganar; es reivindicar la técnica ancestral de los artesanos ecuatorianos, reconocida por la UNESCO, y demostrar que el mejor sombrero no nace en París ni en Milán, sino en las manos que tejen historia bajo el sol de Cuenca.