23/05/2026
La corona de la Virgen María Auxiliadora del Cantón .
La confección de esta verdadera obra de arte significó un trabajo de seis meses aproximadamente ya que fue elaborada a mano, en oro de 18 kilates, con un peso total de tres libras. Por supuesto no podía faltar un cetro para la reina y una corona para su hijo que reposa sobre el brazo izquierdo, los mismos que fueron trabajados conjuntamente y de igual calidad que la anterior.
La corona se compone de seis partes desarmables sujetadas con tornillos de oro, su contorno es bastante modelado y acompañado de piedras preciosas ¡zafiro, rubí y perlas finas! Siete son las estrellas que rodean a una paloma con las alas desplegadas que irradia sobre personajes celestiales en alto relieve y en su parte inferior existe un semicírculo en cuyo interior se encuentra presente la iglesia de Tudul.
Con la llegada de los salesianos y el posterior arribo de las reverendas madres “Hijas de María Auxiliadora” la fe en la virgen María Auxiliadora se enraizó tanto en los sigseños que las romerías y priostazgos se fueron matizando.
De esta sensación afectuosa que transmite la virgen a sus fieles y con el entusiasmo de los padres Salesianos, surgió la idea de ceñir sus sienes con una corona. Esta gran iniciativa cundió por todo los corazones nobles y generosos y afloró un efervescente deseo de brindar la ayuda que fuese necesario con tal de ver coronada a su madre y reina de todos los tiempos.
Para este fin, se formó un comité llamado “Pro-coronación”, precedido por los señores: Vicente Pesántez, Levino Arévalo, Miguel Pacheco, Rafael León, Pompilio Reinoso y Manuel Bermeo. La labor de este comité fue muy ardua ya que debieron emprender la recaudación de fondos para la obtención de la cantidad necesaria de oro que llevaría la corona.
Todas las parroquias, conociendo esta noble finalidad se integraron rápidamente formando sub-comités para las recaudaciones necesarias. Además, los sigseños residentes en otros puntos del Ecuador contribuyeron en buena medida para ver cumplir este sueño.
En el sector rural las familias colaboraron entregando a más de dinero, productos comestibles y animales los mismos que se ponían en remate los días domingos y el dinero recaudado se enviaba al comité central.
Por otro lado en el centro cantonal, el comité salía con la imagen de la virgen a visitar los hogares de cada una de las familias pidiendo un donativo. Aquí muchas de las personas se desprendían generosamente de sus recuerdos más preciados, como anillos de compromiso, aretes, cadenas de oro, en fin anhelando que la corona lleve parte de su herencia. Poco a poco y con la contribución generosa de los sigseños el sueño de todo un pueblo se iba consagrando.
Posteriormente luego de una ardua y exigente labor el comité convocó a un concurso para la elaboración de la corona, joyeros de Cuenca, Chordeleg, Sígsig acudieron a este llamado presentando sus diseños y formas de trabajo; luego de un exhaustivo análisis por parte del comité “Pro-coronación” se dictaminó que el ganador indiscutible era el señor Miguel Ramos ya que sus esquemas y dibujos fueron originales, constituyendo un modelo inédito hasta entonces.
Formalmente autorizado, don Miguel emprendió esta labor en su pequeño taller ubicado en las calles Vega Muñoz y Corral (Esquina).
Texto y fotos: Hugo Astudillo.