12/06/2021
No queremos decir que no por miedo al rechazo y a que nos juzguen. Y sentimos que no podemos decir “No” sin una explicación, tanto a alianzas, como a clientes, e incluso a personas cercanas.
👇 En el último episodio del podcast me dijo esta frase que me dejó marcada 👇
“Cada vez que le dices que Sí a algo que tu no quieres, es un No que te estás diciendo”.
Cuando dices “Sí” al favor que te pidió el cliente, realmente le estás diciendo “No” al proyecto que quieres sacar, al que le estás quitando tiempo por complacer a esa persona.
Y quizás a veces esa solicitud puede parecer una “gran oportunidad”, pero también significa una inversión grande de tu tiempo, y lo que tienes que hacer es identificar si realmente te conviene y encaja con tus objetivos.
Yo aprendí esto después de muchos golpes y malas experiencias con clientes. Empecé por no cobrarles extra por esos pequeños cambios que me pedían que no estaban dentro del contrato, favores…
Los trabajos se volvieron estresantes, perdí dinero, tiempo, ¡y el cliente no quedó contento!
Me di cuenta de que me estaba traicionando con cada “sí” a algo que en realidad no me convenía, no quería o no estaba encajado con mis objetivos y lo que yo quería lograr.
Ese fue el momento en que dije, tengo que ponerle límites a los clientes.
Cuando dije “No, pero gracias”, “No, esto no está dentro del contrato”, “No, yo no realizo esos servicios”, me dio libertad.
Cómo emprendedora, ponerle límites a tus clientes va a hacer que puedas vivir con la mente tranquila, que tus clientes estén contentos con tu trabajo (aunque por miedo pienses que no) y que vuelvan a contratar tus servicios.
👇 Coméntame si te está pasando esto 👇