16/02/2026
Uno de los grandes aprendizajes que me llevo de FITUR.
Siempre escuchamos que no hay que vender un producto, sino lo que ese producto soluciona. Que hay que vender la transformación, la solución, el resultado…
Pero muchas veces a los negocios les cuesta ver más allá de lo que ofrecen.
Y en FITUR me di cuenta muy rápido de algo.
En el sector turístico no se venden destinos.
Se venden recuerdos.
Se venden emociones.
Se venden experiencias.
Se venden momentos que acompañan a las personas durante toda su vida.
Cuando alguien compra un viaje, no está comprando solo un lugar al que ir… está comprando lo que va a sentir allí, lo que va a vivir y lo que va a recordar años después.
Y formar parte, aunque sea desde el marketing, de un sector que crea ese tipo de experiencias… es algo que me parece increíble.
Porque no es lo mismo comunicar un destino como una villa en Bali, una experiencia cultural en Egipto o un resort en el Caribe.
Cada uno transmite sensaciones totalmente distintas… pero todos comparten algo: crean recuerdos que se quedan para siempre.