21/04/2023
El no lo habría conseguido sin ellos, pero tampoco sin su esfuerzo y ganas!
En Moscú, un niño dejó de ir a la escuela. Había pasado una semana, dos,... Lev no tenía teléfono, y los compañeros, por consejo del profesor, decidieron ir a su casa.
La madre de Lev abrió la puerta. Su rostro mostraba tristeza.
Los chicos saludaron y preguntaron:
- ¿Por qué Lev no va a la escuela?
Su madre respondió:
-Ya no estudiará con vosotros. Tuvo una operación. No salió bien. Lev no puede caminar solo.
Los chicos se quedaron en silencio, se miraron y luego uno de ellos sugirió:
- Nos turnaremos para llevarlo a la escuela.
- Y traerlo de vuelta a casa.
- Y le ayudaremos a estudiar – se interrumpían unos a otros.
La madre tenía lágrimas en los ojos. Llevó a sus amigos a la habitación. Un rato después, a tientas, Lev salió con una venda en los ojos.
Los chicos se quedaron helados. Entendieron la desgracia de su amigo.
Apenas Lev dijo:
- Oh, hola.
Todos ellos comenzaron a hablar:
- Mañana te recojo y te acompaño a la escuela.
- Déjame decirte lo que hicimos en Álgebra.
- Y de historia.
Lev no sabía a quién escuchar, y solo asintió con la cabeza, confundido. Había lágrimas en el rostro de la madre.
Tras marcharse, los muchachos trazaron un plan: quién explica qué materias, quién caminará con Lev y lo llevará a la escuela.
En la escuela, el niño que compartía pupitre con Lev, le decía en voz baja lo que el maestro escribía en la pizarra. ¡Cómo se paralizaba la clase cuando Lev respondía correctamente! ¡Cómo se regocijaban sus amigos, y todos los demás!
Lev estudió bien. Para explicar la lección a un amigo en problemas, debes conocerlo tú mismo. Y los chicos lo intentaron. No solo eso, al niño le gustaba mucho la música clásica y sus compañeros de clase iban con él a los conciertos.
Lev se graduó con matrícula de honor. Sus amigos se convirtieron en sus ojos.
Después del instituto, Lev continuó estudiando y finalmente se convirtió en un matemático de fama mundial, el académico Pontryagin.
Lev Semenovich Pontryagin (1908-1988) fue un matemático soviético, uno de los más grandes matemáticos del siglo XX, académico de la Academia de Ciencias de la URSS, que perdió la vista a la edad de 14 años. La ayuda de su entorno, en especial de su madre que le leía libros de matemáticas y publicaciones, permitió a Pontryagin convertirse en matemático. Su trabajo tuvo una gran influencia en el desarrollo de la teoría del control óptimo y en la topología diferencial.