18/08/2026
¿Te obsesiona vender, tener más clientes, facturar más?
Es normal. Toda empresa necesita ventas.
Pero cuando toda la inversión en marketing se concentra en captar leads (personas interesadas en lo tuyo) y convertir (vender), cuesta infinito aprueben a marketing campañas de notoriedad de marca (decir que existes) porque ya se anticipa que “no van a traer clientes”.
El branding trabaja la identidad, el posicionamiento, los valores y la percepción de la marca. Y una campaña de notoriedad, también llamada de branding, ayuda a que esa marca sea conocida y recordada por las personas adecuadas.
Y todo ese trabajo, el que hace una campaña de notoriedad, debería ocurrir antes de desatar la obsesión por vender-vender.
En resumen: antes de vender, necesitas conseguir que te conozcan, confíen en ti y te recuerden. Hacerte elegible.
Por eso medir todas las acciones de marketing únicamente por los leads o las ventas inmediatas puede llevar a tomar decisiones bastante cortoplacistas.
Y lo que es peor, invertir en campañas de conversión directamente o en exclusiva, hará que te golpees con la dura realidad de que no vendes lo que te gustaría, porque no te conocen, no resultas "familiar" y desde luego, no pareces confiable, frente a otras marcas de tu competencia que están más presente en el día a día de tu cliente.
Una campaña de notoriedad (o branding) puede no darte un cliente mañana, pero puede hacer que dentro de tres meses, cuando esa persona necesite lo que vendes, tu marca sea una de las que le venga a la cabeza.
Pretender vender sin haber trabajado antes para ser conocido, recordado y considerado es pedirle demasiado a cualquier campaña.