25/12/2025
Si hay algo en lo que España entera es un clamor sucede cuando cumplimos 33 años. Todos sufrimos el mismo mantra terrorífico: “anda, la edad de Cristo.” -Apostilla siempre un espontáneo. No hay escapatoria, Elena.
Este fue el aviso que le hicimos a nuestra compañera semanas antes de soplar velas. Y en esa profecía surgió un anhelo que no desentona en la casa: -“molaría compensarlo con una foto así en plan Jesucristo, la última cena… “.
Ahí quedó, como caja de cartón de Amazon vacía en una esquina..
Pasaron semanas y nadie lo recordó pero una voz lo susurró a pocas horas del fin de semana. Tiempo suficiente para no poder prepararlo pero sí aceptar el reto de convertir una improvisación en un regalo para la intrahistoria. El briefing era claro: 12 minutos. No valía quitar, solo poner. De ahí el collage anacrónico entre cena y pesebre pero lleno de credibilidad. La performance es troncal en el 502.
Al lio. Sin fotógrafo. Corriendo al bulto con 5 segundos. A la cuarta y cogimos la tercera. Ni trampa ni Photoshop. Solo Lightroom y vermut. De hecho ni metimos a un discópulo que andaba en Jericó. Entre el olvido y la coherencia narrativa.
Como ya ha salido la pregunta, adelantamos la respuesta: está hecho in situ con un aro de luz. Sí, de influencer. De la vecina. Se acaba de enterar para qué era. Gracias de nuevo.
…
Con el primer resultado alguien dijo: pues ya tenemos felicitación para la Navidad.
Ni mil palabras más. Buenos. Una más.
Navidad viene del latín Nativitas, que significa nacimiento. Y la protagonista trajo días antes la buena nueva de estar en cinta. Así que no crean todo lo que se dice porque este año no es el primero sino el último christma el que da el doble.
Feliz Navidad.
Y feliz natividad.
PD. Sí, hemos pasado de Instagram absolutamente hasta hoy. Como para ponerse académico con los hashtag.