12/03/2026
La conclusión más humana es que estamos priorizando la seguridad sobre la convivencia. Mientras los líderes de estas tres potencias miden su fuerza en el campo de batalla, es la población civil la que paga el precio: en el sur de Israel, en las calles de Teherán y en la economía de las familias que ven cómo el mundo se vuelve más caro y peligroso. El futuro no debería tratarse de quién tiene el mejor misil o el software de ataque más rápido, sino de recuperar la diplomacia como una herramienta de supervivencia.