11/09/2022
Seguimos con los aprendizajes que el Camino de Santiago me ha traído este verano.
ESFUERZO, CONSTANCIA Y PACIENCIA.
Uno de los pensamientos que rondaba por mi cabeza cuando comenzaba a caminar🚶♀️ cada día era que no estaba segura de ser capaz de completar la etapa, y cada día, al finalizar veía que lo había conseguido💪😁 y me sentía orgullosa por ello. Pensaba que no era sencillo pero que mi actitud, mis ganas y mi esfuerzo me llevaban a conseguir lo que me había marcado como objetivo🎯. Además, había días en los que tenía posibilidad de descansar, de parar la máquina y rendirme a la pereza🥱😴. En esos momentos me planteaba ¿para qué estoy aquí?, ¿qué quiero conseguir?, ¿cuál es mi objetivo? Vencer la pereza no es fácil, pero ser constante ayuda a avanzar, por poco que hagas cada día siempre va a suponer acercarte a tu meta➡️✅. Por otro lado, no es necesario conseguirlo ya, ser paciente y hacer las cosas a tu ritmo te va a hacer sentir que estás en el camino, en tu camino, respetándote y valorándote.
Siempre que había un tramo muy empinado, con mucho desnivel⛰, me centraba en mirar mis pies 🦶👣y seguir caminando, despacio, a mi ritmo, y cuando levantaba la vista resulta que había llegado arriba. Un paso detrás de otro, aunque sea despacio, lo importante es no pararse y cuando menos lo esperes verás que has llegado.
Y tú, ¿cómo sientes que es tu camino?, ¿qué cosas te ayudan a ser constante?, ¿sigues tu ritmo o te dejas llevar por la marea? Te leo.