30/07/2026
Disclaimer: Antes de que te enciendas al leer el título de esta publicación, lee al completo la reflexión. No es una invitación a la desatención, sino un permiso para el descanso.
Dicen que las vacaciones sirven para desconectar.
Yo creo que es justo lo contrario.
Esta profesión ocupa mucho más espacio vital del que solemos reconocer. Pensar en los pacientes cuando ya has cerrado la consulta. La responsabilidad que llevamos con ellos. Y seguir comportándonos como terapeutas en la cena familiar, en el grupo de amigos, en la cola del súper. Mantener esa coherencia identitaria todo el rato, aunque nadie nos la esté pidiendo.
Las vacaciones sirven para olvidarnos un rato de que lo somos.
Conectar con la despreocupación, con la irracionalidad, con la improvisación, con la intrascendencia.
Con tu pareja. Con tus hijos.
Con tus inquietudes, sueños o proyectos.
Recordar quién eres más allá de la bata (simbólica, porque a consulta vamos de paisano).
También para volver con ganas. Con ganas de escuchar, de estar presentes y de acompañar.
La mayoría de tus pacientes se van a beneficiar de que te olvides un ratito de ellos.
Os mando abrazo a todos los compis que estáis disfrutando de esta posibilidad.
Y otro bien fuerte a quienes seguís en la trinchera: Tras el Diván sigue abierto, y ahí dentro hay muchos compañeros con los que compartir este momento.