22/07/2026
Ahora que estamos en plena temporada alta y las ciudades reciben a miles de personas dispuestas a conocerlas, disfrutarlas y compartirlas, cobra especial importancia una pregunta: ¿cómo conseguimos que la experiencia turística también contribuya al bienestar del destino?
El Ajuntament de València, junto a Fundació Visit València, acaba de presentar su nuevo Decálogo del Turista Responsable, una herramienta que parte de una idea tan sencilla como necesaria: quien visita una ciudad no es un mero espectador, sino que, durante su estancia, también forma parte de ella.
Más que una relación de recomendaciones, el documento convierte conceptos como la sostenibilidad, la convivencia y la corresponsabilidad en comportamientos cotidianos y comprensibles. Respetar el descanso de los barrios, cuidar el patrimonio y los espacios públicos, apoyar al comercio y la hostelería local o desplazarse de forma sostenible son gestos individuales que, en conjunto, influyen en la calidad de vida de la población residente y en la competitividad del destino.
En Open-Ideas. Digitalización & Marketing conocemos bien el valor de este tipo de herramientas. En esta misma línea hemos trabajado en proyectos como el decálogo “La Sierra de Guadarrama se cuida” y la Guía para un Turismo Responsable “Úbeda con Sentido”, trasladando en cada caso los principios de sostenibilidad, convivencia y respeto al patrimonio a mensajes, recursos visuales y contenidos adaptados a la personalidad del destino.
Son proyectos que demuestran cómo una pieza de comunicación aparentemente sencilla puede convertirse en una verdadera herramienta de gestión turística: ayuda a orientar comportamientos, proteger los recursos del territorio, reforzar el consumo local y construir una relación más equilibrada entre visitantes, residentes y sector turístico.
Compartimos el Decálogo completo porque, aunque ha sido creado para responder a la realidad de València, su enfoque puede servir de referencia para otros destinos que quieran avanzar hacia un turismo más responsable. No como una fórmula cerrada, sino como un punto de partida adaptable a la identidad, los retos y el modelo turístico de cada territorio.
🤝🏻 Porque comunicar cómo queremos que se viva un destino también es una forma de cuidarlo.