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06/01/2026
Los Pumas lo hicieron otra vez. Les ganaron a los All Blacks, todopoderosos como siempre, y dieron el golpe en el inicio...
11/08/2024

Los Pumas lo hicieron otra vez. Les ganaron a los All Blacks, todopoderosos como siempre, y dieron el golpe en el inicio de la edición 2024 del Rugby Championship. La victoria en Wellington es la tercera sobre Nueva Zelanda. Hace ruido, aunque también se hace costumbre luego del triunfo fundacional de 2020 y la secuela de 2022. Pero, como dijo Pablo Matera, otra vez capitán argentino por la ausencia de Julián Montoya, el 38-30 en Wellington "ya no es histórico porque el equipo se vuelve cada vez más ambicioso".

Feliz día de la Patria ¡¡¡
25/05/2024

Feliz día de la Patria ¡¡¡

A mi familia y amigos, que estan presentes en mi memoria y en mis sentimientos, les deseo............
22/12/2023

A mi familia y amigos, que estan presentes en mi memoria y en mis sentimientos, les deseo............

Señor Presidente de la Nación Argentina. Bienvenido, con la esperanza de un cambio total de nuestro país, despues de tan...
14/12/2023

Señor Presidente de la Nación Argentina. Bienvenido, con la esperanza de un cambio total de nuestro país, despues de tantas décadas de decadencia etica y moral, con corrupción en todas las instituciones del país. Por favor, de un ejemplo de cambio real metiendo en la carcel a la Chorra y sus secuaces, asimismo a narcotraficantes. hay que quitar a los delicuentes de la calle y del Estado Argentino.

Alejandro BorenszteinA pedido del público, se van“Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos” (Winston Churchill, sobre ...
10/12/2023

Alejandro Borensztein

A pedido del público, se van

“Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos” (Winston Churchill, sobre el gobierno del Topo Alberto)

Antes que nada, vaya una aclaración que parece una verdad de Perogrullo pero que es fundamental destacar: al momento de publicarse esta columna, el gobierno y la administración del Estado Nacional de la República Argentina sigue estando a cargo y es responsabilidad absoluta de Alberto Ángel Fernández y Cristina Elizabet Fernández de Kirchner. No parece, pero es así. Aunque ambos hagan como que no.

A su vez, el binomio presidencial ha seguido y sigue gobernando nuestro país con la inolvidable colaboración del Ministro de Economía Sergio Tomás Massa, el Jefe de Gabinete Agustín Oscar Rossi y demás miembros de la gavilla. Todos ellos son responsables de todo lo que ha pasado y pasará hasta hoy al mediodía, incluido el último 30% de aumento en las naftas que nos regaló YPF el viernes a la noche, casi como un gesto de bienvenida al León.

Recién después de las 13:00 horas aproximadamente ya no serán ellos los que gobiernen, pero las consecuencias de sus actos seguirán vivas por mucho tiempo en nuestros corazones y, por qué no decirlo también, en los supermercados, surtidores, tarifas, alquileres y demás.

Hecha la aclaración, repudiamos desde acá a todos los periodistas, analistas, dirigentes y demás personalidades argentinas y extranjeras que, ante la despedida, se burlan de Alberto, le dedican los más horribles epítetos y lo definen como el peor presidente de la democracia argentina. En realidad, fue eso y mucho más pero, como tantas veces se ha explicado aquí, todo ha sido una actuación heroica del “presidente” puesta al servicio de una causa superior: sabotear a su propio gobierno para destruir al kirchnerismo, neutralizar al peronismo y salvar la República. Un verdadero héroe de la Patria a quien Occidente ya le debe un reconocimiento. No cualquiera está dispuesto a hacerse pasar por un boludo atómico para salvaguardar la Constitución Nacional de su país.

Amigo lector, usted sabe que esta página ha bancado al Topo desde el primer día y no lo va a abandonar justo hoy que, si Dios quiere, será el último. God Save the Topo.

Por eso es que llamamos a mantener un piadoso silencio, sobre todo ahora que Alberto está por viajar a España con la excusa de realizar actividades académicas y de paso “darle una manito” al primer ministro Pedro Sánchez. No hace falta explicar lo que esa “manito” significa. Posiblemente los españoles no lo sepan pero, en el mismo instante en que Alberto pise el aeropuerto de Barajas, la suerte de Sánchez y sus aliados chavistas de Podemos estará echada.

Con el Topo seguimos exportando talento argentino al mundo. Alberto nunca te defrauda. Los que lo conocen dicen que hasta terminar con Putin no para. Veremos si después de Cristina y de Podemos, logra cargarse al líder ruso o si todo termina en la habitación de un hotel en Moscú, observando desde la ventana la plaza del Kremlin y diciendo “che, que gusto raro tiene este tecito verde”.

Dicho todo esto, despejemos la primera cuestión. ¿Debemos empezar a hablar hoy mismo del presidente Milei? ¿Ha llegado la hora de concentrarnos en lo que hará el León? ¿Por dónde deberíamos arrancar? ¿Por Rodolfo Barra, por Lilia Lemoine o por los otros perros que van a habitar la Quinta de Olivos?

La verdad es que hoy no corresponde meternos con esto. Javi todavía no asumió ni hizo nada como para tener que ocuparnos desde ahora.

Por supuesto, no va a faltar oportunidad pero no sería justo para con él, ni mucho menos para con los 20 años de kirchnerismo (16 en la Rosada y 4 cascoteando en la calle) cuya despedida merece esta nota y tal vez varias más.

Sin embargo cuesta encontrar algo nuevo para agregar al respecto. Enumerar otra vez las operaciones que llevó adelante el Topo en su epopeya ya no tiene sentido. Recordar cuanto facilitó Cristina con sus dichos y sus actos la estrategia de Alberto, resulta redundante. Tal vez haya que destacar que nada de lo que hizo el “presidente” fue contra la voluntad de Cristina. Ella no solo le terminó rajando a todos los funcionarios que él había designado sino que lo obligó a mantener a los propios, incluido a los que conspiraron contra Alberto como Wado De Pedro y varios más. Cristina manejó todos los resortes del gobierno y, sin querer queriendo, facilitó el trabajo del genial Topo.

En síntesis, una verdadera simbiosis que facilitó la implosión del kirchnerismo. Si bien hay gente que todavía sostiene que el “presidente” y la Vice se llevaban mal, la realidad demuestra que terminaron siendo una pareja maravillosa. El 45% de pobres, la explosión inflacionaria y la estampida de dólar, no fue magia sino un arduo trabajo en equipo donde se combinó la inteligencia estratégica de Alberto, la ignorancia de Cristina y la locura de ambos a lo que debemos sumar el talento de Massa. Al lado de esto, la preocupación por el equilibrio emocional de Milei parece un chiste.

En tren de disimular su rol de Topo, Alberto se despidió con un discurso memorable en el que destacó todo lo bueno que pasó entre 2019 y 2023, incluyendo la construcción de cientos de miles de viviendas, el gran crecimiento económico, la nuevas redes de saneamiento, el aumento extraordinario del empleo, el rol internacional del país, el mejoramiento en seguridad, salud y educación así como la vacunación ejemplar durante la pandemia, entre tantas otras cosas maravillosas que ocurrieron durante estos años. Obviamente, ocurrieron allá en Noruega. Acá todo fue una verdadera catástrofe. De hecho, por eso Javi les rompió el orto.

En el discurso del viernes, el “presidente” solo se lamentó de algo. Dijo textualmente: “Me reprocho por no haber sido capaz de terminar con la grieta”. Caramba. Recordemos que Alberto inició su mandato con una frase histórica que, como ninguna otra, lo definen a él y a Cristina. La noche del 27 de octubre de 2019, cuando se consagraron “presidente” y Vice, él se despidió del escenario al grito de “gracias, gracias… el gobierno ha vuelto a manos de los argentinos”. Está en Youtube.

O sea, el que venía a cerrar la grieta le estaba diciendo por televisión a todo el país que había triunfado sobre un gobierno que estaba en manos de extranjeros, tal vez búlgaros o eslovacos o vaya uno a saber que.

Esta fue la segunda frase más turra en la historia de la democracia argentina. Obviamente, la primera fue la inolvidable frase de Néstor Kirchner en la ESMA el 24 de marzo de 2004 cuando entró en la inmortalidad diciendo “vengo a pedir perdón en nombre del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades” negando así el Juicio a las Juntas, las condenas, Alfonsín, Strassera, la CONADEP y todo lo demás. Fue la frase fundacional del verso kirchnerista.

Listo. Ya está. Cristina se va y se lleva hasta la estatua de Néstor. Alberto se va y nos deja una última frase para la historia “hemos logrado poner a la Argentina de pie”. Posta. Así lo dijo el miércoles en el saludo final a los empleados de la Casa Rosada. Hay videos.

En fin, mandemos a pérdida a toda esta gente de una buena vez. Dale Javi, asumí y ocupate. Después vemos.

Alejandro BorenszteinMassa vs. Milei, la galaAntes que nada, y viendo la cantidad de antisemitas que han aflorado por do...
19/11/2023

Alejandro Borensztein

Massa vs. Milei, la gala

Antes que nada, y viendo la cantidad de antisemitas que han aflorado por doquier, proponemos desde acá organizar un poco el temita así se los puede atender a todos y nadie se queda sin su merecido repudio.

En principio tenemos los antisemitas clásicos, los nazionalistas de siempre tipo Biondini, los del Proceso que hablaban de la sinarquía judeo marxista, los que insisten con el cuento de que los judíos se quieren quedar con la Patagonia o tantas otras sectas.

A todos estos les pedimos que se expresen de lunes a viernes, pero solo de mañana. Digamos de 8:00 a 12:00, así dejamos el mediodía para los antisemitas que se iniciaron en Tacuara y luego se transformaron en altos dirigentes Montoneros. De estos quedan poquitos porque la mayoría superó la tercera edad, de modo que, con expresar su antisemitismo y su odio a Israel de 12:00 a 14:00, debería alcanzarles.

De esta manera, nos quedarían las tardes libres para que se expresen otros sectores antisemitas. Dado que son muchos y muy variados, proponemos que aquellos antisemitas que se niegan a declarar a Hamas como organización terrorista tengan a bien expresarse los días martes y jueves por la tarde. En este grupo entrarían desde funcionarios del gobierno hasta los que directamente reivindican los crímenes de Hamas, como el Partido Obrero.

Si a esta gente le alcanza con dos tardes por semana, sería buenísimo porque así nos quedarían libres los lunes, miércoles y viernes a la tarde para que se manifiesten los que le niegan a Israel el derecho a existir, a la legítima defensa y esconden su antisemitismo en el nuevo formato: “No somos antisemitas, solo somos antisionistas”. Ahí te entran muchos kirchneristas y una buena porción del falso progresismo.

Si estos dos grupos respetan los horarios y la cortan a las 18 horas, podríamos habilitar hasta las 20 horas para que se expresen los que son antisemitas por ignorancia. Son los que no saben que en aquellas tierras convivieron árabes y judíos durante siglos, ni que en 1947 la ONU propuso una partición que establecía un estado para los judíos (que aceptaron) y otro para los árabes (que no aceptaron). Este grupo tampoco sabe que Israel es una democracia modelo en el mundo, que fue sistemáticamente atacado en varias guerras con el objetivo de borrarlos del mapa y que Israel, después de vencerlos, firmó la paz con varios de ellos como Egipto, Jordania, Marruecos e inclusive con Yasser Arafat y la OLP. En fin, de estos burros hay miles.

Si todos cumplen con la agenda, dispondríamos de las noches para que se expresen los antisemitas más sofisticados. Por ejemplo, los que reconocen que decapitar bebés fue un horror pero luego agregan que el hecho debe analizarse poniendo las cosas en contexto. O sea, para ellos no sería lo mismo cortarle la cabeza a un bebé argentino en Parque Centenario que cortarle la cabeza a un bebé judío en un kibutz en Israel. Se parece pero es diferente porque hay que entender el contexto, dice esta manga de antisemitas que dejamos para la noche porque la oscuridad les sienta mejor.

Finalmente reservamos sábados y domingos para que se expresen los antisemitas estrella como Roger Waters quien declaró que la matanza del 7 de octubre “debe ser un invento de los judíos”. No sabemos cuántos hay como este, pero en todo caso les dejamos el finde para que se expresen así los podemos repudiar más relajados.

En otras palabras, a los antisemitas solo les pedimos desde acá que se organicen así nosotros los judíos y los no judíos que apoyamos la democracia, la paz, los DDHH y la libertad, los podemos mandar a la reputísima madre que los parió, pero de manera ordenada, no sea cosa que en el desorden nos olvidemos de alguno.

Aclarado el punto, vayamos a los que nos convoca. Hoy elegimos presidente y eso es siempre una fiesta, incluso cuando tenemos que optar entre estas dos joyitas.

Cada vez que juegan Boca y River, los periodistas deportivos suelen decir que “este es un superclásico muy especial” o que “estamos ante un partido bisagra”, aun cuando los dos equipos anden por el medio de la tabla. Lo mismo pasa con las elecciones presidenciales.

Desde Milei, que dijo que estas elecciones son las más importantes de los últimos 100 años, hasta cuanto analista o político encuentre un micrófono, todos dicen que estamos ante una elección clave, que está en juego el destino del país y de nuestros hijos, la democracia, la Patria, etc. etc.

Lo mismo se dijo en 2019, 2015 y así podríamos retroceder hasta 1983 cuando realmente hubo una elección que definió el destino del país. Las demás elecciones, vistas a la distancia, fueron elecciones comunes y corrientes en las que se resolvió poco y nada. Esta elección es tan intrascendente como las anteriores pero un poco más berreta. Veamos.

Si gana Massa no pasa nada. Todo seguirá como hasta ahora pero peor. Viviremos con inflación, sin dólares, con más pobres, más impuestos, dependiendo de la soja, de la lluvia, con más inseguridad, más narcos, más espías, aparecerán nuevos Insaurraldes en nuevos yates, seguirán apropiándose del Estado, se pelearán entre ellos como Alberto y Cristina, y deambularán por el mundo mimando a Washington para conseguir guita y coqueteando con Venezuela e Irán para satisfacer a la militancia. O sea, nada que no hayamos visto en los últimos años.

Se dice que si gana Massa se van a perpetuar en el poder. Otra pavada. La historia ha demostrado que cada vez que el peronismo se quiere quedar para siempre le sale como el orto. Menem y Cristina son dos buenos ejemplos.

La parte positiva es que si gana Massa va a tener que arreglar este desastre que él mismo provocó. Por supuesto no lo va a lograr, si no lo hubiera hecho ahora aprovechando que él es gobierno. También vamos a seguir viendo al peronismo cerrar el pico y tragar sapos como lo viene haciendo desde que asumió Alberto. Todo lindo.

Si gana Milei tampoco pasará nada. Podemos darle el beneficio de la duda ya que el tipo no tiene antecedentes políticos, o sea no es parte de “la casta”. Justamente, tal vez su falta de antecedentes sea la mejor garantía de que difícilmente pueda hacer algo. En todo caso, habrá que esperar a ver con quién gobierna. Está claro que con Lilia Lemoine y dos o tres más, no va a llegar muy lejos.

Los que temen que con Milei se rompa la democracia, se vendan armas en Farmacity, cierren las escuelas y hospitales públicos y le hagan una estatua a Videla deberían calmarse. Nada de eso va a pasar, no solo porque no tiene los votos en el Congreso ni se lo va a permitir la Corte Suprema, sino porque fundamentalmente no es eso lo que quiere la misma gente que lo va a votar.

Eso sí, va a gritar y a rugir desde la mañana a la noche, agitando banderas negras con leones amarillos en una escena propia de Harry Potter. Hermoso. Como ya dijimos: el Cirque du Milei. Si quieren ese show, voten, pasen y vean.

Comparado con el contexto mundial, lo de Massa y Milei es una comedia de Olmedo y Porcel pero con muchos pobres. Por supuesto, siempre se puede votar en blanco pero en tal caso usted debe saber que si vota en blanco alguien estará votando por usted. Después no se queje.

Amigo lector, vivamos la fiesta de la democracia con alegría y en paz.

Finalmente, hoy alguien le hará sombra a Alberto. Ponele.

Contundente editorial del Washington Post sobre la situación de la ArgentinaLa Argentina tiene el problema más serio del...
24/10/2023

Contundente editorial del Washington Post sobre la situación de la Argentina

La Argentina tiene el problema más serio del mundo. Ningún país podría encontrarse en su camino con una dificultad mayor. Demás naciones pueden tener inconvenientes de distinta índole, pero ninguna padece el nivel dilema que tienen los argentinos: el país se angustia por lo que prefiere.

No hay drama mayor para una nación. Vivir en permanente frustración por lo que no son otra cosa que las consecuencias de sus preferencias constituyen una encerrona de la cual es muy difícil salir. La Argentina no tiene un problema económico o social o político. Tiene un problema médico; un problema de orden psicológico profundo que le impide resolver lo que no son otra cosa que los efectos de esa causa madre.

Que un país viva en conflicto por lo que son las consecuencias de sus preferencias libres, constituye una dificultad de tal magnitud que, sinceramente, no sé si la cuestión tiene solución.

Pues bien, ¿y cuál es esa maldita preferencia?, ¿qué es lo que los argentinos secretamente prefieren y contra lo que luego se enojan cuando efectivamente esa preferencia se materializa? Esa preferencia no es otra que la pobreza: los argentinos prefieren la pobreza. Por supuesto no van a admitirlo a viva voz. De hecho, viven enojados contra la pobreza. O al menos eso dicen.

Porque lo que en realidad les ocurre en materia de “enojos” es algo bien distinto. Si uno analiza las corrientes que imperan consciente o inconscientemente en el espíritu argentino verá que lo que mayoritariamente sobresale, lo que culturalmente predomina, es una oposición a la riqueza.

En efecto, el argentino está en guerra contra la riqueza. La corriente mayoritaria que emerge desde las entrañas más profundas de la cultura nacional consiste en una resistencia impenetrable contra la riqueza, contra la idea de ser rico.

El Papa Francisco es quien mejor ha expresado la esencia de esa corriente con su frase “la riqueza es el estiércol del diablo”. Quizás no haya un resumen más perfecto de la morfología social que distingue a los argentinos que esas palabras de Bergoglio. La riqueza es un pecado.

Sin embargo, en un retorcimiento que complica aún más el problema, es un determinado tipo de riqueza y un determinado tipo de rico el que el argentino desdeña y por el que siente un profundo asco. La riqueza que los argentinos repugnan es la que se produce como fruto del éxito lícito. Paralelamente entonces al tipo de “rico” que el argentino odia es al que obtuvo su riqueza por la vía del triunfo en la vida laboral legal.

Contrariamente, no se observan condenas firmes contra los que, incluso obscenamente, pavonean la riqueza que hicieron como consecuencia de actividades ilícitas, provengan ellas de la corrupción pública (funcionarios ladrones, sindicalistas mafiosos) o de actividades delictivas “privadas” como los narcotraficantes o los delincuentes comunes.

El prototipo del argentino que es resistido socialmente (“resistido” viene de “resentimiento”) es aquel que tuvo éxito material en la vida por la vía del trabajo lícito. Es ése el que defeca el “estiércol” del diablo”.

Por lo tanto, a ese personaje hay que bajarlo de donde está y, por supuesto, no es un modelo a imitar o a emular sino un arquetipo al que envidiar, maldecir y destruir.

Obviamente la persecución y eventual destrucción de los que generan riqueza hace que no se genere riqueza (es una perogrullada, pero en la Argentina parecería necesario aclararlo) y al no generarse riqueza, se obtiene pobreza.

Parecería que, siguiendo un silogismo normal, los argentinos deberían estar felices porque finalmente consiguieron lo que buscaban: derrotar la riqueza, destruir al rico y materializar la pobreza (que, siguiendo, a su vez, el razonamiento del Papa debería ser el estado de gracia más cristalino del ser humano por ser el opuesto al “estiércol del diablo”).

Pero no. Cuando llegan a lo que debería ser su éxtasis, estallan en queja y buscan a más ricos a quienes ir a robarles lo que les queda por la vía de entronizar gobiernos que expolian con impuestos confiscatorios la riqueza lícita generada por otros.

Parecería que lo que los argentinos buscan, finalmente, es una pobreza tolerable igualmente distribuida. Es decir, una pobreza “hasta ahí”, igual para todos. (Excepto para aquellos “ricos” a los cuales los argentinos no resisten –es decir, no tienen “resentimiento” contra ellos- como los funcionarios corruptos -que dicen que vienen a sacarle a unos lo que ganaron “injustamente” a costa de otros- los sindicalistas mafiosos, los que “encontraron un curro o un yeite” -el típico “vivo” argentino que “le encontró la vuelta”- u otros personajes del submundo ilegal respecto de los cuales el argentino no muestra un nivel de ofensa ostensible.

Como se ve, la profundidad de la enfermedad sociológica del país es de tal dimensión que las dudas sobre su verdadera solución son muy grandes. El nivel de deterioro mental masivo que sufre el país implica un retorcimiento tal de los valores constructivos de la vida pacífica y progresista que uno duda seriamente de que tal extravío tenga vuelta atrás.

El enamoramiento del pobrismo ha llevado a la Argentina a ser una sociedad completamente conflictuada, encerrada en una encrucijada de la que le será muy difícil salir. Vivir en queja por las consecuencias que trae lo que se venera representa un problema de una complejidad tal que las soluciones no vendrán de la aplicación de tal o cual programa económico sino de un proceso de introspección que lleve a cada argentino a darse cuenta del nivel de contradicción en el que vive.

Mientras ese complejo severo no sea removido del alma argentina, el país no tendrá solución. Nadie vivirá mejor, venerando vivir peor. Y si se considera que vivir monacalmente es mejor que vivir en la abundancia, los argentinos deberían renunciar a la abundancia y acostumbrarse a los límites materiales de la vida monacal.

Ahora, recurrir al delito, a la corrupción, al robo o al narcotráfico para producir ilegalmente lo que se niegan a generar bajo el imperio de la ley no hará que el país sea rico. Lo que probablemente surja (o mejor dicho, se consolide) es una nueva nobleza compuesta por mafiosos, funcionarios corruptos, narcos amparados por el poder y revolucionarios de pacotilla que vivirán como reyes. Pero los argentinos honrados se hundirán en la pobreza. En esa misma pobreza que el Papa argentino tanto les enseñó a reverenciar.

Fuente: www.WashingtonPost.com

Alejandro BorenszteinÚltima semana en el paraísoLlegamos con tres candidatos competitivos: Milei y Bullrich como opcione...
15/10/2023

Alejandro Borensztein

Última semana en el paraíso

Llegamos con tres candidatos competitivos: Milei y Bullrich como opciones de cambio y Massa como continuidad del albertocristinismo cerrutista.

Así como la realidad argentina suele facilitar la tarea del humor político, cada tanto ocurre algo que la hace imposible. Exactamente eso pasó esta semana.

¿Cómo salir del estupor y remontar el dolor ante semejante acto de terrorismo? Muy difícil. Tal vez, una primera aproximación sea tratar de encontrar la parte positiva del atentado: sirvió para iluminar la cantidad de antisemitas que se las ingenian para buscarle la vuelta y justificar lo injustificable. Algunos son antisemitas de puro ignorantes nomás y otros por hijaputez. Los hay en todo el mundo y también en la Argentina.

Acá suelen esconderse en el kirchnerismo porque es donde más cómodos se sienten. Esa histórica predilección por el chavismo y por Irán va deslizando militantes hacia el confortable silloncito antisemita. También hay una izquierda delirante que, si bien ya perdió el pelo, nunca pierde las mañas. Por suerte, todos ellos constituyen una pequeña minoría. La inmensa mayoría del pueblo argentino observa con solidaridad y dolor lo que todos hemos visto.

Sin embargo, nunca tan oportuna la idea de que el pueblo judío ha sobrellevado sus tragedias y se ha repuesto de ellas por diversos atributos que lo caracterizan. Entre otros, el humor.

Mi abuela Sara, polaca ella que llegó a la Argentina escapando de todos los horrores, murió a los 99 años. Días antes de partir, se despertó postrada en el Sanatorio Mater Dei de Buenos Aires donde la cuidaban con amor. Sabiendo que su vida se apagaba, observó a su alrededor y vio un crucifijo con un rosario colgado en la pared. Lo miró a mi viejo con complicidad y le dijo en yiddish “¿no éramos judíos nosotros?”. Ante la muerte, el humor.

Mucho más cerca en el tiempo, mi gran amigo Gerardo Rozín solía decirme desde siempre y en relación a su obsesión por la limpieza que, si él se moría primero, yo debía ocuparme de escribir en su lápida el siguiente texto: “si podés pasale un trapo”. El último encuentro fue un almuerzo en su casa, un par de días antes del final. Nos despedimos sabiendo ambos que ya no volveríamos a vernos. Nos dimos un abrazo y cuando ya me estaba yendo me dijo con los ojos vidriosos: “acordate, si podés pasale un trapo”. Comedia hasta el final, como le gustaba decir.

Por todo esto, como buen judío, no cabe otra que recurrir al viejo truco del humor como una forma de sobrellevar tanta bronca y tanto dolor. Vayamos por ese camino y digámoslo claramente y con una sonrisa: que esta barbarie insoportable no nos tape el yate de Insaurralde.

Y más importante aún, que semejante tragedia no nos haga olvidar que el ex jefe de gabinete de Kicillof pagó el barco, los vuelos privados, el champagne, los Rolex, los regalitos en Louis Vuitton y posiblemente la hechura de varias tetas con la guita de todos nosotros.

Según dijo Kicillof, él nunca vió nada. Ni siquiera se había dado cuenta de que su jefe de gabinete andaba de joda por ahí. Eso explica muchas cosas. Si no sabe lo que pasa en el despacho que tiene al lado, mucho menos iba a saber el quilombo en el que nos estaba metiendo cuando estatizó YPF. Si no vió los relojes ni los viajes ni las tetas que tenía a pocos metros de él, no podemos pretender que viera el juicio multimillonario que nos esperaba a 8.500 km. de distancia, en Nueva York.

Esto nos lleva a otra pregunta inquietante: ¿De cuántos funcionarios más no sabe nada este muchacho? ¿No lee los diarios? Están todos escrachados con nombre y apellido. ¿No los vió? ¿Será como Cristina que nunca se enteró de que sus secretarios habían comprado propiedades en EE.UU .por millones de dólares? Raro. Se ve que, como Ella no mira El Trece, se perdía los programas de Lanata donde mostraban todo. O por ahí ya conocía las propiedades y le aburría volver a verlas. Nunca lo sabremos. O sí.

El que seguramente nunca supo nada de estos ladris es Sergio Massa. Ni los debe conocer. Como Kicillof. Las cosas que se van revelando sobre intendentes, juego y demás asuntos deben ser toda una sorpresa para él y sin dudas, en caso de ganar las elecciones, va a barrer a los delincuentes que lo rodean. Tantas veces prometió barrer que, al final, algún día va a agarrar la escoba.

Ahora no tiene tiempo porque está muy ocupado tratando de ser el presidente que derrote a la inflación, premisa fundacional del albertismo. Recordemos aquel martes 15 de marzo de 2022, cuando Alberto declaró: “el viernes empieza la guerra contra la inflación”. Ahora Massa tomó la posta. En cualquier momento convoca a la Mesa del Hambre.

Detallecito: cuando Alberto le declaró la guerra a la inflación teníamos 4,7% mensual. Esta semana clavamos 12,7%. Ya es hora de que salgan con una bandera blanca y se rindan incondicionalmente.

En este contexto entramos en la última semana previa a las elecciones. Sin menospreciar a Schiaretti y a Bregman, es evidente que llegan tres candidatos competitivos: Milei y Bullrich como opciones de cambio y Massa como continuidad del albertocristinismo cerrutista.

En principio, hay tres escenarios posibles para el próximo 22 de octubre:

Opción 1. Vamos a un balotaje entre una de las fuerzas opositoras, Javier Milei o Patricia Bullrich, contra el candidato oficial Sergio Massa, alias “mil mangos” (el alias le dura poco últimamente, hace un mes era Sergio Massa, alias “setecientos”).

Opción 2. Vamos a un balotaje entre las dos fuerzas opositoras, Milei versus Bullrich, para definir cuál de los dos termina con el kirchnerismo o cual de los dos hace todo mal y lo trae de vuelta.

Opción 3. No hay balotaje, uno que yo sé gana en primera vuelta y el lunes 23 arranca la motosierra.

Amigo lector, desconfíe de quien le diga que ya sabe cómo termina esta historia porque la realidad no la sabe nadie. Mucho menos Kicillof, obviamente. Nuestros políticos y sus analistas suelen confundir lo que creen que va a pasar con lo que quieren que pase. Siempre habrá uno que adivine el resultado, pero no será porque lo sepa sino porque simplemente acertó el número en la ruleta.

Milei supone que gana en primera vuelta. ¿Será así? Imposible saberlo. Se autoconvencen entre ellos, prenden antorchas, se ponen capas brillantes, bucaneras de cuero negro, canta Fátima, ladran los perros y así van creando su propio microclima de victoria.

Por su parte, las encuestas que paga Bullrich indican que entra al balotaje y gana Bullrich porque justamente las paga Bullrich. Recordemos que la mayoría de los encuestadores tiene como lema “el cliente siempre tiene la razón”.

Del mismo modo, las encuestas que paga Massa suelen indicar que gana Massa porque las paga Massa. En este caso, lo de “las paga Massa” es un decir, obviamente. Es como si apareciera Insaurralde diciendo “el yate me lo pagué yo”. Acá todos sabemos todo. Menos Kicillof.

En fin, arrancan los últimos siete días. Tomémoslo con calma y pongamos todo en perspectiva. Cuando suceden cosas como en su momento el ataque a las Torres Gemelas o ahora el ataque sobre Israel, uno agradece vivir en esta tierra bendita. Comparado con todo aquello, podemos decir que vivimos en el paraíso.

Un paraíso gobernado como el orto, pero paraíso al fin.

Alejandro BorenszteinA debatir, mi amorHoy es un domingo de fiesta. No solo porque juegan Boca y River en la Bombonera s...
01/10/2023

Alejandro Borensztein

A debatir, mi amor

Hoy es un domingo de fiesta. No solo porque juegan Boca y River en la Bombonera sino porque a la noche volveremos a vivir un debate presidencial, esta vez en Santiago del Estero ya que la ley indica que el primer debate de cada elección debe realizarse en una capital de provincia.

Allá tienen todo preparado. Perfectamente organizado. Incluso, ante la eventualidad de que el candidato Milei tenga un brote y se descontrole peligrosamente, hay previsto personal especializado de Temaiken con dardos tranquilizantes. La palabra clave es “Daktari” (se ve que los responsables son toda gente mayor).

Ojalá no suceda, pero siempre es mejor aclararlo así nadie se sorprende si durante la transmisión vemos que el candidato de La Libertad Avanza cae desvanecido con una plumita clavada en el cuello.

Trascendió que hubo una propuesta para que los moderadores, además de conducir el programa, vayan munidos de cerbatanas, pero finalmente la idea fue descartada, no sea cosa que en el tumulto le erren y lo terminen durmiendo a Schiaretti.

Más allá de este detalle, debemos celebrar que esta nueva edición va consolidando la necesaria y democrática costumbre de que los candidatos a presidente debatan por televisión.

Históricamente en Argentina los debates eran imposibles porque todos los candidatos estaban dispuestos a participar, salvo el que lideraba las encuestas que no quería arriesgarse ni loco. Y como era obvio, si el favorito no venía, no tenía gracia.

El mejor ejemplo fue en 1989 cuando Carlos Menem dejó plantado a Eduardo Angeloz en el famoso debate organizado por Bernardo Neustadt. Mientras todos esperaban en vivo que apareciera Menem, Neustadt le decía al candidato de la UCR “si quiere, vamos debatiendo nosotros”. Nunca sabremos si se lo decía en serio o le estaba tomando el pelo.

El episodio quedó grabado como uno de los momentos más desopilantes de la historia política argentina y se lo recuerda como “la noche de la silla vacía” porque la cámara mostraba permanentemente la silla en la que no estaba Menem. Podrían haber trasmitido una semana seguida que el Turco no iba a aparecer nunca.

Luego de esto, transcurrieron décadas sin que hubiera debates presidenciales hasta que, en 2015, gracias a la iniciativa de Argentina Debate, se pudo realizar el primero. Fue en la Facultad de Derecho y allí estuvieron Macri, Massa, Stolbizer, Rodríguez Saá y Del Caño. Como era de prever, el candidato que se auto percibía ganador en primera vuelta no se presentó: Daniel Scioli.

El debate se hizo igual, pero con el atril del Compañero Lancha vacío. El tipo había decidido quedarse lo más pancho en su camarote practicando nudos náuticos y escuchando meditaciones de esperanza y buena onda, con la tranquilidad de saberse ganador.

Sin embargo, cuando se abrieron las urnas el resultado no fue el esperado: Scioli solo había conseguido el 37% y Macri el 34%. O sea, era victoria segura de Macri en segunda vuelta. Moraleja: nunca te auto percibas ganador porque siempre puede fallar.

Desesperado por revertir lo irreversible, en el camino al ballotage, Scioli pasó de no querer debatir a pretender hacerlo de lunes a viernes y por cuanto canal estuviera disponible. Fue entonces que el Gato tuvo un gesto histórico: rompió la tradición de que el favorito no debate y aceptó el desafío. La única condición que puso Macri fue que se hiciera un solo debate, el que originalmente había previsto Argentina Debate para la eventualidad de un ballotage.

Además de pedir debates a toda hora, Scioli lanzó la famosa campaña del miedo, que es lo que siempre hace el kirchnerismo cuando se ve venir la debacle. Como ahora. “Vienen por tus derechos", gritan los kirchneristas. Hay que reconocer que sería tremendo perder el derecho a bañarte en agosto con una palangana de agua fría debajo de una chapa, por no mencionar otros derechos más escatológicos.

Daniel Gollán, quien luego sería el ministro de salud de Kicillof, hizo punta diciendo que si ganaba Macri no habría más tratamientos oncológicos. “Ojo que si tenés cáncer, Macri te va a dejar morir”, gritaba el tipo que años después rechazaría la Pfizer y demás vacunas norteamericanas mandando a la muerte a miles de argentinos. Aclaremos que Gollán no fue el único responsable: Cristina, Alberto, Ginés, Nicolini, Vizzoti, Rachid y otros amigos de la Sputnik lo acompañaron en la gesta sanitaria antiimperialista. Tienen la suerte de que Strassera ya no está, pero también la incertidumbre de que en cualquier momento pueda aparecer otro fiscal que se anime.

Volviendo al debate, hay que reconocer que, en el segundo evento del 2015, el del ballotage, Scioli le puso garra y dio pelea durante casi dos horas. Era empate hasta que en el saludo final entró Juliana, lo agarró al Gato y le clavó el histórico chupón que lo consagró presidente y campeón mundial, obviamente por Juliana más que por otra cosa.

Ese debate entre Scioli y Macri hizo 51,1 puntos de rating, apenas por debajo de los 52,8 que había tenido la final del mundo entre Argentina y Alemania en el Mundial de Brasil 2014.

Semejante suceso empujó para que en 2016 se promulgue una ley de debates presidenciales obligatorios y ya no le fuera tan fácil, al que va primero en las encuestas, evitar el desafío.

En 2019, los peronistas se avivaron e impusieron una regla: prohibir en el final el ingreso al escenario de los cónyuges, no fuera cosa que entrara de vuelta la Hechicera y volviera a producir el milagro.

Así quedó pautado, de ahí que hoy a la noche nos vamos a perder el beso de Patricia con su marido, lo cual no tiene ninguna importancia si pensamos que tampoco vamos a poder ver a Malena subiendo al escenario del brazo de Moria, y a está intentando meterse a Massa en el escote. Ni hablar de ver entrar a Fátima disfrazada de Cristina mientras la jauría de perros que tiene Milei se abalanzan sobre el libertario y le chupetean hasta la peluca.

La revancha será la semana que viene en la Facultad de Derecho. ¿Pueden los debates cambiar el destino de las elecciones? ¿Se modificarían los porcentajes que surgieron en las PASO? ¿Cómo están los números a tres semanas de las elecciones? ¿Cómo llegaremos al 22 de octubre? Gran momento para aprovechar a la numeróloga que contrató Silvina Batakis en el Banco Nación. Tanto que la putearon por gastar millones en cualquier cosa y al final nunca tan necesario como ahora.

Lástima que a la numeróloga no la contrataron cuando el ministro de economía era Kicillof. Nos hubiéramos ahorrado los 16.000 palos verdes que nos cuesta la multa por YPF, más los 10.000 palos que, entre bonos e intereses de los bonos, le dimos a Repsol. Por ahorrarnos los honorarios de la numeróloga, nos terminamos patinando 26.000 palos verdes, solo con YPF.

Si analizamos lo que hicieron Cristina, Kicillof, Báez, De Vido, Alberto, Zannini, Boudou, Massa, Máximo y tantos más, veremos que con el kirchnerismo siempre nos pasa lo mismo: lo barato sale caro.

Temazo para debatir esta noche.

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