02/05/2026
Crónica de un fin de semana en Las Barrancas, Monteviejo y Las Tiesas, provincia de Cáceres.
𝙅𝙤𝙧𝙣𝙖𝙙𝙖 1: 𝙃𝙤𝙨𝙥𝙞𝙩𝙖𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙮 𝙩𝙧𝙖𝙙𝙞𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙚𝙣 ❞𝙇𝙖𝙨 𝘽𝙖𝙧𝙧𝙖𝙣𝙘𝙖𝙨❞
La aventura comenzó el sábado 25 de Abril en Moraleja, donde Jesús Pérez, un apasionado del campo, ejerció de anfitrión de lujo en su finca Las Barrancas recibiéndonos con unas palabras para hacernos reflexionar. En la recién creada ganadería de Toros de Castrillón, la jornada fue un despliegue de campo bravo en estado puro.
Faenas de campo: Vivimos la adrenalina del acoso y derribo, además de la pureza de los tentaderos, tanto a campo abierto como en la plaza. También los más decididos se probaron frente a los dos becerros que previamente fueron probados en la muleta.
Cultura Gastronómica: No solo fuimos espectadores, sino partícipes de la elaboración de queso y la emblemática morcilla patatera, aprendiendo además sobre el ecosistema del cerdo ibérico.
El Banquete: Desde el recibimiento con un rico caldo, pasando por los torreznos y huevos camperos del almuerzo aderezados con un tomate picado, el contundente guiso de garbanzos con matanza y carrilleras que fue amenizado por un ratio de flamenco, el cafelito acompañado de un dulce postre y su licor, las copitas, hasta cerrar el día con un espectacular perrito extremeño.
𝙅𝙤𝙧𝙣𝙖𝙙𝙖 2: 𝙇𝙖 𝙇𝙚𝙮𝙚𝙣𝙙𝙖 𝙚𝙣 ❞𝙇𝙖𝙨 𝙏𝙞𝙚𝙨𝙖𝙨 𝙙𝙚 𝙎𝙖𝙣𝙩𝙖 𝙈𝙖𝙧𝙞́𝙖❞
Tras un merecido descanso en el Hotel Montesol, de la muy noble y muy leal Ciudad de Coria, capitaneada por su imponente catedral, el domingo nos reservaba un encuentro con la historia viva de la tauromaquia.
Museo Victorino Martín: En la finca "Monteviejo", fuimos recibidos por el propio Victorino Martín, y su hija Pilar, quien muy amablemente nos hizo un repaso de la vida y trayectoria de su abuelo, Victorino Martín Andrés, logrando hacer realidad sus sueños. Tras ello, unas migas de rigor y nos trasladamos a Portezuelo.
Entre "Albaserradas" y "Patasblancas": En "Las Tiesas de Santa María", de la mano de nuestra monitoria Ana y el mayoral Félix Majada en compañía de sus vaqueros, recorrimos los cercados para contemplar la imponente camada de saca. Ver de cerca los utreros y cuatreños de las tres sangres de la casa (Victorino, Monteviejo y Urcola) fue el broche de oro perfecto.
En resumen: Dos días de lujo, compañerismo y afición que quedan grabados en la memoria.
Desde estas líneas queremos reconocer que hay lugares a los que se llega como invitado y de los que se sale sintiéndose parte de la familia. Gracias, 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀 𝗣𝗲́𝗿𝗲𝘇, por abrirnos las puertas de tu casa en 'Las Barrancas' con tanta generosidad y educación. Tu hospitalidad ha sido el alma de este viaje a tierras extremeñas. ¡Eternamente agradecidos!