29/01/2024
La serie BALENCIAGA (Iglesias/Arregi/Garaño/Goenaga) además de una maravilla en cuanto a guion, producción, actores, fotografía, música... es una lección para los que nos dedicamos a esto de la comunicación.
La alta costura frente al Prêt-à-porter, el vestido hecho a medida frente a las “tallas”, las plantillas y los “entregables”.
El conocimiento del oficio (decía Cocó Chanel que era “el único modisto en el verdadero sentido de la palabra, los demás somos simplemente diseñadores de moda”). Balenciaga conocía el proceso, cosía, hacía ojales, colocaba agujas... controlaba el resultado final porque dominaba el cómo. Frente a la especialización extrema, el conocimiento multidisciplinar.
Cuando el Museo de Bellas Artes de Bilbao presentó la Exposición “Balenciaga, El diseño del límite”, nos metimos en el universo del modisto, y acabamos presentando una gráfica que, tal vez, podría haber sido resuelta con Photoshop, pero preferimos que el original fuese bordado sobre tela, con algunos guiños a su forma de coser, y que lo hiciese una antigua trabajadora de su taller, hoy prestigiosa diseñadora.
También hicimos que los visitantes que se alojaban en los hoteles de cinco y cuatro estrellas de Bilbao se encontrasen, al llegar a su habitación, uno de los míticos diseños con un par de invitaciones a visitar la expo. Porque, a quién no le gustaría tener un Balenciaga, aunque sea en miniatura.
Puede que a alguien le parezca romanticismo, que puede que también.
Aunque nosotros prefiramos llamarlo Posicionamiento.