25/03/2026
Hoy, mientras terminamos de alistar los últimos encargos de estampas y medallitas, nos paramos a pensar que en una semana a esta hora, la curiosidad de la niña de la fotografía nos tendrá inmersos en una serie de cuestiones y conclusiones que, a buen seguro, nos sacará alguna carcajada. Ahora que todo es silencio mientras escribo estas líneas, en mi mente escucho el bullicio del Miércoles Santo en mi casa, que es la de mis padres, cuando nos volvemos a reunir todos.
Como cada año, las últimas semanas le hemos robado demasiadas horas para que vuestros pedidos estén listos y, aunque a veces no le ha gustado la idea de que “nuestros amiguitos pidan tantas estampas”, nos ha ayudado a embolsar algún que otro encargo.
Ahora, con cuatro años y cerca de su ya quinta Estación de Penitencia, comienza a recordar cuáles son los siguientes pasos de esta Semana que ya casi acariciamos.
Ha disfrutado la Cuaresma hablando del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Ha pedido a su padre que perfume el taller, -que es el salón de casa- de incienso.
Hemos hecho alguna que otra prueba al hábito de monaguillo.
Ha visto a su abuela preparar túnicas y le ha pedido a su tío vestirse de costalera para la procesión del colegio.
Ha vivido la ausencia de la Virgen que ha regresado a casa con la mirada con la que se cruzó su abuelo hace más de 40 años; de quién ha heredado el Amor infinito a su Virgen del Carmen.
Carmen de mi vida, no dejes de auparte nunca ante sus manos ni de buscar en sus ojos la respuesta correcta.
En una semana volverá a ser Miércoles Santo…
¡Gracias a tod@s un año más! Nos vemos en 💜
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