22/01/2023
Morir de mejoría
En este periódico, hace doce o catorce años, este mismo título del artículo se lo ofrecí a Rodríguez Zapatero -toco madera- por aquella manía suya de negarse a reconocer la crisis que teníamos en lo alto, la misma que nos dio la puntilla. Le dediqué entonces unos versillos que hoy, con pesar, les dedico a las voces del club de fútbol de mi pasión, el Sevilla FC -conste que algunas de las cuales tuvieron ayer mismo mi reconocimiento a sus méritos-, que llevan varios años pregonando que todo es pasajero, que no hay problemas, que los éxitos llegarán, que no pasa nada, que de esta vamos a salir, que son habladurías, que vamos a revertir la situación. Como le dijo aquel listísimo padre al novio de su hija cuando éste trataba de explicarle, sin explicación y con la cabeza gacha, que había un problema gordo… sin importancia: “¿En qué quedamos, la niña está preñá o no está preñá?”
Ganas he tenido a veces de hacer esta pregunta, y al final he decidido regalarles la coplilla que escribí por Zapatero: “Tanto miedo le tenía / a decir que empeoraba, / que él solito de engañaba / y murió… de mejoría.” Yo creo que el Sevilla FC está muriendo de mejoría, que lleva varios años de p***s, quizá desde el tremendo error de dejar ir por una pringá a Iago Aspas, o vender el oro puro de Ben Yedder y comprar la hojalata de Rony Lopes. Y, para no hacer más sangre, no sigo con inexplicables ventas a la baja y compras raritas. En el Sevilla, algunos se creyeron que eran los amos de los milagros, de los éxitos, de las Copas, y cuando la realidad de sus propias actuaciones les demostró que eran humanos, que no eran dioses, en vez de tomar el camino de la humildad, tomaron el de la soberbia. Eso sí, metiéndose cada uno en el bolsillo un pastón y llevando una vida de dueño de cien pozos de petróleo, a costa del club. Y no digo que no sea justo, ojo, digo que da la impresión de que estaban más pendientes de sus ingresos que de los problemas del club. A ver, responsables, al salón. Han ido pasando años de crisis y nadie ha hecho lo adecuado para tratar de enderezar la situación, todo lo contrario: política de no pasa nada, de vamos mi Sevilla, de volverán las Copas, de esto lo vamos a arreglar… Y mientras, el enfermo, el club, empeorando. Y ellos, cobrando. Hoy, tras malvender a dos defensas portentosos y comprar a un lesionado y un imberbe que tiembla con el balón en los pies, dicen, sin decir, que no hay dinero para ir a comprar un buen defensa ni al mercado de los futbolines. ¿Adónde fueron los éxitos, los dineros, los buenos tiempos del club? Silencio. La coplilla se les acerca como una triste definición. El Sevilla se está muriendo de mejoría. Digo lo que decía el paisano: “Er que la vaya jecho, que la pague.”
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