02/07/2021
A veces, enfrentarse a un lienzo en blanco genera muchas sensaciones. Una mezcla de incertidumbre, expectación, libertad. Esa pequeña superficie imprimada puede parecerse tanto a la boca de un túnel como al cristal de una claraboya que deja ver el cielo. Es similar al sentimiento de empezar un viaje donde no importa tanto el destino, sino el recorrido. Una vez se mancha el lienzo es casi imposible borrarlo del todo y volver al blanco puro, pero es parte de un proceso donde todos los errores son buenos porque siempre dejan algo nuevo al descubierto.
Esta cuenta es un nuevo proyecto y ahora mismo me siento como cuando me pongo delante del lienzo y suspiro mientras le quito el envoltorio de plástico. Sé que por muchas vueltas que le dé al coco lo mejor es no pensar, empezar a pintar y dejarse llevar, porque al final siempre acaba siendo toda una aventura.