25/10/2019
No tenía dinero,
No tenía estudios,
No tenía el apoyo de su familia,
No tenía el respaldo de su pareja,
PERO TENÍA UN SUEÑO A PRUEBA DE BALAS.
El carro que se ve en la imagen es el vehículo con el que Fabian Ezequiel, un joven argentino que viene de abajo, decidió cambiar su historia.
Fabian quería hacer futuro, pero su panorama no era claro.
Tenía deudas, su familia era adversa, su pareja en vez de ir para adelante, iba para atrás. Su oficio parece de menor rango: hace taxi-colectivo. Pese a todo, ha decidido hacerse libre. Quiere SER rico. No quiere pasar su vida manejando un carro, sino piloteando sus sueños. ¿Y qué sueños tiene? ¡Quiere ser empresario! ¡Quiere ser dueño de un banco! ¡Quiere ser el más grande filántropo del mundo!
Señores, lo importante no es tener el panorama claro, sino tener UNA DECISIÓN INQUEBRANTABLE. Así lo demuestra la historia. Por ejemplo Martín Luther King, el gran apóstol de la igualdad, dijo: "Da tu primer paso con fe; no es necesario que veas toda la escalera completa, sólo da tu primer paso."
Eso hizo Fabian. Entendió que su primer paso era cambiar sus pensamientos. Entonces convirtió su auto en una escuela rodante. El auto se convirtió en su universidad: en aquellos parlantes no se escuchaba ni música, ni noticias, solo audio libros de riqueza y éxito. El tipo que no tenía el hábito de leer empezó a devorar clásicos que hablando sobre el dinero. Se devoró El Hombre más Rico de Babilonia, Piense y Hágase Rico, Padre Rico -Padre Pobre. Libro tras libro. Y ese fue el inicio.
Mientras sus colegas querían ir a tomar cerveza, él optaba por formarse y ahorrar. Centavo tras centavo, todo sumaba. Pronto pagó todas sus deudas. Sus cuentas empezaban a brillar. Mentalmente Fabian estaba dejando de ser taxista. Emocionalmente se había fortalecido. Y con la certeza de los adultos maduros, concluyó que lo que le unía a su pareja ya no era amor, sino costumbre. Así que ante relaciones toxicas, lo justo es cortar por lo sano: cada uno por su lado. Porque es la verdad: el amor verdadero suma, no resta; el amor verdadero no amenaza, da libertad. Y ante la familia conformista, lo mejor es hacer como Juan Salvador Gaviota que le hizo caso a sus sueños y no a sus hermanos. Porque al final, decidas lo que decidas, te vaya como te vaya, tus hermanos siempre serán tus hermanos. La brújula es nuestro corazón, no el consejo de un pariente miedoso.
Señores, aquel muchacho que tenía una vida de término medio, se estaba formando como un titán. Cero diversión, cero lujos, trabajo disciplinado, y nutrición para la mente, eso fue todo. El tipo soñaba en grande. Él no fue al banco a prestar un dinero "para comprarse un carrito." Él quería empezar un banco así que pronto hizo un capital y lo puso a trabajar. He aquí la máxima de Kiyosaki puesta en acción: "Haz que el dinero trabaje para ti en lugar de tú trabajar para el dinero."
Hoy día Fabián ya no hace taxi. Hoy día ya no vive en el mismo barrio de siempre. Hoy día es un inversionista. Hoy día es un hombre que viaja de Argentina a Bolivia y a otros países de latino-américa para hacer negocios.
Todavía no tiene un banco, pero ya lo empezó. El chico ahora mueve dinero, pero antes tuvo que mover sus neuronas. Hoy día se hospeda en buenos hoteles, pero antes tuvo que incomodarse. Se levantaba de madrugada, se acostaba tarde. Estuvo sin fines de semana para ir a discotecas. Pasó ese proceso porque se dio cuenta que a la grandeza se llega con esfuerzo y no con simples deseos. Mientras los demás tomaban, él trabajaba. Quería hacer un capital.
Así como él hay cientos de jóvenes dispuestos a transformar su mundo. Jóvenes que no quieren un trabajo, sino un futuro sin jefes. Ellos no quieren cobrar sueldos, sino cumplir sueños. Fabian Ezequiel vivía en Argentina, y allí como en cualquier otro país, el mercado es de subidas y bajadas. Allí como en cualquier otro país la gente también se quejaba del gobierno y sus malos manejos. Allí como en todos lados, la gente también se quejaba de la crisis y de lo mal que va la sociedad. Ellos se quejaban, pero las quejas no construyen nada.
Señores, hoy más que nunca se necesitan jóvenes dispuestos a marcar la diferencia. Jóvenes valientes que le den miedo al miedo. Porque son los valientes los que, contra viento y marea, deciden construir. Se caen, se levantan. Caminan, corren, vuelan; si la ocasión lo requiere, gatean: pero siempre para adelante.
Eso demuestra la historia: "para triunfar no tienes que tener dinero, tienes que tener un sueño."
Nosotros hemos venido a construir imperios, no a ser mano de obra barata.