24/04/2026
Abbott presentó una nueva definición desarrollada por un panel internacional de expertos en pediatría, nutrición y crecimiento, que introduce el concepto de “crecimiento de calidad”, marcando un avance significativo en la forma de entender y apoyar el desarrollo infantil.
El grupo de especialistas, que incluyó profesionales de la salud de países latinoamericanos, definió el crecimiento de calidad como un crecimiento proporcional, con una composición corporal adecuada desde la infancia hasta la edad adulta, desplazando el enfoque más allá del mero tamaño para centrarse en la forma en que los niños crecen y se desarrollan integralmente.
Los expertos destacaron los nuevos factores a incluir en la evaluación:
• Distinguir entre calidad vs. cantidad del crecimiento, lo que supone un cambio con respecto a los indicadores tradicionales del crecimiento infantil.
• La estatura por sí sola no es suficiente. Los expertos coinciden en que la estatura sigue siendo esencial, pero debe evaluarse junto con la composición corporal.
• Las tendencias de crecimiento a lo largo del tiempo son más importantes que las mediciones puntuales. Lo que realmente importa es que los niños crezcan de forma constante y que su estatura y su peso se mantengan equilibrados.
• La nutrición sigue siendo un factor clave para el crecimiento de calidad. Una nutrición adecuada —que a menudo se pasa por alto en los indicadores habituales— es fundamental para el crecimiento de calidad.
La investigación demuestra que incorporar una solución nutricional pediátrica, basada en ciencia, al asesoramiento nutricional puede:
• Aumentar la recuperación del retraso en el crecimiento en un 10.1 puntos porcentuales
• Reducir episodios de enfermedad en un 13% y el ausentismo escolar en un 36%
• Reducir en un 50.1% la pérdida de productividad de los cuidadores asociada a enfermedades infantiles
Estas mejoras se traducen en :
• Menor carga para el sistema de salud (reducción de los gastos sanitarios en 22.7 millones de dólares)
• Menor impacto económico en los hogares (una reducción de 19.4 millones de dólares en la pérdida de ingresos)
• Mejora de los resultados sociales a largo plazo
En conjunto, los resultados confirman que abordar la nutrición infantil desde una etapa temprana puede generar beneficios significativos no solo para los niños, sino también para las familias, los sistemas de salud y las economías de toda América Latina.
Fomentar el crecimiento durante la adolescencia
Si bien la primera infancia es fundamental, los expertos de N&G también destacaron que la adolescencia representa una segunda etapa crucial para el crecimiento y el desarrollo.
Un análisis de varios estudios realizados en adolescentes de entre 10 y 19 años, reveló que los niños en situación de riesgo nutricional que recibieron una solución nutricional pediátrica mostraron:
• Mejora en el peso y el índice de masa corporal
• Aumento de la masa muscular magra
• Aumento modesto, pero significativo, en la estatura
Estos hallazgos refuerzan la importancia de mantener el acompañamiento nutricional más allá de la primera infancia, especialmente durante la pubertad, cuando las necesidades de crecimiento aumentan considerablemente.
A nivel global, la malnutrición afecta a 1 de cada 3 personas y la malnutrición infantil continúa siendo un desafío significativo en América Latina, donde los países enfrentan una compleja doble carga: desnutrición y sobrepeso.
En la región:
• Millones de niños siguen padeciendo retraso en el crecimiento y carencias nutricionales
• Al mismo tiempo, las tasas de sobrepeso y obesidad van en aumento
• La malnutrición puede afectar el desarrollo físico, cognitivo, la función inmunitaria y los resultados de salud a largo plazo