24/05/2026
LA ANSIEDAD…Parte 4 de 4
Es increíble cómo el ser humano tiene la capacidad de dividir su cabeza en tantas partes como preocupaciones. Cada situación sobrevenida pareciera fraccionarla cada vez más. Incluso, algunas de esas preocupaciones llegan a desgastar el cuerpo, la mente, pero también nuestra vida espiritual.
Por eso Jesús en el evangelio de Mateo, dentro del famoso Sermón del Monte, menciona desde las preocupaciones más trascendentes, como puede ser la alimentación, hasta las más vanas como lo es la vestimenta. Desde lo que no se ve, hasta lo que es tangible u observable por otros. Pero en toda esa exposición acerca de las situaciones que pueden quitarnos la estabilidad integral utiliza una palabra de manera reiterada. Esta palabra es “afán”. En español simplemente se interpreta como un deseo intenso. Pero en griego da la idea de tener un cuidado tal que hasta en ocasiones puede perturbarnos y dividir nuestra mente. Ahora Jesús no se queda solo planteando la problemática de no afanarnos o preocuparnos, sino que nos da la solución a través de una comparativa y contraste interesante. En el versículo 32 dice que “los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (San Mateo 6:32 RV1960). En otras palabras, Jesús nos está diciendo: los que no conocen al Señor son huérfanos, ellos sí tendrían que estar preocupados, ansiosos por todo, tratando de buscar una salida. Pero ustedes quédense tranquilos, que tienen un Padre que se ocupa de que no les falte nada…
¡Qué alentador y reconfortante es saber que no soy huérfano! Si Dios cuida de las aves, las plantas y todo lo creado por Él, ¿cómo no va a cuidar de mí, su hijo? Tal vez tienes muchos años de ser un seguidor de Jesús y estas últimas líneas te hayan recordado el famoso himno. Si es así, puedes cantarlo en forma de oración confesando tu confianza en Él como tu Padre. En cambio, si eres nuevo en la fe, es una buena oportunidad para conocer o recordar que en esta vida hay alguien que te ha puesto nombre, te cuidará y caminará junto a ti… tu Padre Celestial.