26/02/2026
Muchas veces pensamos que lo más importante al elegir proveedor es el precio.
Pero en los últimos meses hemos visto algo interesante con varios clientes:
Cuando se busca reaccionar rápido al mercado, reducir inventarios o evitar faltantes, la cercanía del proveedor empieza a valer más que unos centavos por pieza.
Fabricar lejos puede funcionar muy bien para proyectos estables y grandes volúmenes.
Pero para pedidos dinámicos, contar con un aliado local puede hacer la diferencia entre tener producto disponible… o perder ventas.
Cada proyecto es distinto, y justo ahí está el valor de analizar qué conviene producir localmente y qué no.
¿A ustedes les ha pasado algo similar con sus proveedores?