21/07/2026
UNA HISTORIA EN LA BASURA
Autoría: Alfonso Arévalo Moreno
Aunque no hay una fecha exacta, se tiene el dato que sería Don Juan del Campo Jáuregui y Don Luís Reverte Ramiro, quienes en el año 1828 traerían a ciudad Valles la primera imprenta y que pudieron ser los primeros en usar los linotipos para hacer los cabezales de sus impresiones.
Al paso de los años, las cajas de linotipos se utilizaron en los primeros periódicos editados aquí, entre otros, El Valles que dirigió Don Manuel Montalvo Solís, este medio informativo, tenía su taller por la prolongación Guadalupe Victoria en un local muy pequeño, que aún está ahí en abandono.
No hay el dato del porque aparecía como propietario un señor de nombre Marcelino Rochel o Rochet, un personaje chaparrito y con un pequeño sombrero, años después, dicho medio estaba a cargo de Ricardo Figueroa, la cuestión es que ese periódico, utilizaba el linotipo para hacer sus cabezales, un joven con cierta discapacidad de nombre Esteban, era quien hacía ese trabajo, el cual consistía en formar nombres letra por letra en una caja de madera, una vez completado, le pasaba un rodillo con tinta y luego el papel donde quedaban estampadas las letras.
Las letras grabadas en cuadritos de estaño, debían colocarse al revés y eran de distintos tamaños según la altura de cada rótulo, en aquellos años, solamente se utilizaba tinta negra.
Hubo varias personas que se dedicaron y vivieron de este trabajo, entre otros, Don Galdino del ángel, quien desempeñaba este trabajo en el Diario de Valles, ya en los años 70, fue relevado por las primeras computadoras, aunque de vez en cuando estas se descomponían y Don Galdino volvía a ser el indispensable.
Hay una anécdota de este personaje, resulta que como de vez en cuando agarraba por su cuenta la parranda, los reporteros tenían que hacer su trabajo, porque hay que reconocer que los periodistas de aquellos años, sabían como hacerlo, también tomaban fotos, hacían los químicos, revelaban y en un aparato que se le conocía como ampliadora hacían las fotos cuyo tamaño era según el formato del esquema que ellos mismos elaboraban.
Comenta el compañero periodista Hugo Clemente Morales, que, en aquellos años, estalló la huelga en el periódico El Mundo de Tampico, por lo que se vinieron a esta ciudad personas que trabajaban ahí y algunos eran expertos en el linotipo por lo que aquí encontraron acomodo, también entre otros, estableció aquí su imprenta Don Elías Robledo.
Ser linotipista, era un trabajo muy especial, por lo que había pocos de ellos que incluso trabajaban hasta en dos imprentas o periódicos, pero fueron pasando los años y fueron llegando las máquinas que los sustituirían.
Y pasaron los años, la nueva tecnología llegó para borrar historias y dejar atrás los viejos sistemas de impresión, por lo que los empresarios de imprentas y dueños de periódicos, echaron a la basura sus viejas máquinas para ahora depender de nuevos sistemas de copiado y de impresión.