03/03/2026
Se rompe el diálogo: Proveedores anuncian acciones contra directivos de Grupo Durandco
El conflicto entre proveedores de Ciudad del Carmen y las empresas vinculadas al Grupo Durandco, entre ellas Blue Marine y Subtec, ha dejado de ser un desacuerdo administrativo.
Se ha convertido en un punto de ruptura.
Empresarios del sector energético aseguran que los adeudos pendientes, acumulados desde 2023, no han sido resueltos pese a múltiples reuniones, gestiones formales y solicitudes directas a representantes de la compañía.
Según los afectados, el diálogo se agotó.
Y cuando el diálogo se agota, comienzan las acciones.
Proveedores locales advierten que preparan una escalada que incluiría manifestaciones públicas, bloqueos de instalaciones estratégicas —incluyendo el CUTED— y denuncias formales dirigidas al Gobierno Federal y a la Presidencia de la República.
El señalamiento ya no apunta a niveles operativos.
Apunta directamente a la Alta Dirección.
Los empresarios sostienen que la liberación de pagos no depende de gestiones menores, sino de decisiones financieras tomadas en la estructura superior del corporativo. Por ello, responsabilizan al consejo directivo del Grupo Durandco por la falta de solución.
El conflicto adquiere mayor gravedad al considerar que Blue Marine y Subtec presumen certificaciones internacionales como la ISO 37001, vinculada a sistemas de control financiero y cumplimiento corporativo.
Especialistas señalan que esta norma implica trazabilidad en pagos, orden financiero y responsabilidad con terceros. En ese contexto, mantener adeudos prolongados con proveedores genera una contradicción que puede convertirse en un riesgo reputacional serio para cualquier empresa que opere contratos estratégicos en el sector energético.
Los proveedores advierten que no buscan confrontación, pero sí cumplimiento inmediato.
Y son claros: Si no existe un calendario formal y público de regularización de pagos, la presión escalará. Porque lo que está en juego no es solo un adeudo. Es la credibilidad corporativa. Es la estabilidad de la cadena productiva local. Y es la coherencia entre lo que se certifica y lo que se ejecuta.
En un entorno donde los contratos energéticos exigen estándares de integridad y solvencia, cualquier señal de incumplimiento sostenido puede derivar en revisiones, cuestionamientos y consecuencias contractuales.
La advertencia está hecha. La responsabilidad ahora recae en la directiva. Y el tiempo para resolver se está agotando.