31/12/2025
Posado en la inmensidad del paisaje, el guardián alado observa en silencio el horizonte. Su cuerpo, esculpido en bronce, refleja la fuerza del tiempo y el peso de la introspección. Al fondo, de forma majestuosa, testigo de eras incontables, el volcán, con su aliento dormido, susurra historias de fuego y renacimiento.
La máscara que cubre su rostro es un eco de lo desconocido, una barrera entre el mundo tangible y el reino de lo etéreo. Su postura, suspendida entre el aire y la tierra, encarna el equilibrio entre la razón y el instinto. ¿Será un mensajero del viento o un vigía de los sueños? En su quietud, parece contener una historia aguardando el instante preciso para revelarla.