CIAD AC Seccion Mujeres

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nos encontramos en mejora continúa para prestar un mejor servicio y estar ala vanguardia con esta enfermedad llamada adición
estamos aquí para ayudarte

la rehabilitación es un proceso que puede cambiar vidas !!oficina 6465280426WhatsApp 646 109 9619
11/12/2025

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Llámanos
10/12/2025

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10/12/2025

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Solo Por Hoy26 de noviembreResponsabilidad«Muchas cosas suelen suceder en un día, tanto negativas como positivas. Si no ...
26/11/2025

Solo Por Hoy
26 de noviembre
Responsabilidad
«Muchas cosas suelen suceder en un día, tanto negativas como positivas. Si no nos tomamos el tiempo para apreciar ambas, es posible que pasemos por alto algo que nos ayudaría a madurar.»

IP Nº 8, Sólo por hoy
Responsabilidad, responsabilidad..., las responsabilidades de la vida están por todas partes. «Debemos» conducir con cinturón de seguridad. «Debemos» limpiar la casa. «Debemos» hacer ciertas cosas para nuestra pareja, nuestros hijos, las personas que apadrinamos. Y encima de todo, «debemos» ir a las reuniones y practicar el programa lo mejor que podamos. No es de extrañar que a veces queramos huir de todas estas obligaciones y escaparnos a alguna isla lejana... ¡donde «no debamos» hacer nada!

En momentos como estos, cuando nos abruman las responsabilidades, nos olvidamos de que no es necesario que sean una carga. Si tenemos el deseo de huir de nuestra responsabilidad, debemos aflojar el paso, recordar por qué las hemos asumido y prestar atención a las gratificaciones que nos producen. Es posible disfrutar de todas las responsabilidades de la vida, tanto si se trata de un trabajo que por lo general nos estimula e interesa, o una pareja cuya personalidad normalmente nos atrae, así como de un hijo con el que nos gusta jugar y del que queremos ocuparnos.

Sólo por hoy: Cada momento es especial. Le prestaré atención, agradecido de mis responsabilidades y del placer especial que producen.

Servicio del Foro Zonal Latinoamericano, Copyright 2017 NA World Services, Inc. Todos los Derechos Reservados.

11/11/2025

Solo por hoy
11 de noviembre
De la rendición a la aceptación
«Nos rendimos tranquilamente y dejamos que el Dios que nosotros concebimos nos cuide.»

Texto Básico, pág. 31
La rendición y la aceptación son como el enamoramiento y el amor. El enamoramiento comienza cuando conocemos a alguien especial y no requiere nada más que el reconocimiento del objeto de nuestro capricho. Pero para que el enamoramiento se convierta en amor, hace falta mucho esfuerzo. Ese vínculo inicial debe alimentarse lenta y pacientemente para que se convierta en un lazo sólido y duradero.

Lo mismo sucede con la rendición y la aceptación. Nos rendimos cuando reconocemos nuestra impotencia. Poco a poco llegamos a creer que un Poder más grande que nosotros puede brindarnos el cuidado necesario. La rendición se convierte en aceptación cuando dejamos entrar ese Poder en nuestra vida. Nos examinamos y dejamos que nuestro Dios nos vea tal como somos. Después de haber permitido que el Dios que nosotros concebimos acceda a lo profundo de nuestro ser, aceptamos mejor su cuidado Le pedimos que nos alivie nuestros defectos y nos ayude a enmendar las faltas cometidas. Luego, nos embarcamos en una nueva forma de vida, mejoramos nuestro contacto consciente y aceptamos que nuestro Poder Superior siga cuidándonos, guiándonos y fortaleciéndonos.

La rendición, como el enamoramiento, puede ser el principio de una relación de toda la vida. Pero para convertir la rendición en aceptación, debemos dejar que el Dios que concebimos cuide de nosotros a diario.

Solo por hoy: Mi recuperación es más que un enamoramiento. Me he rendido. Hoy, alimentaré mi contacto consciente con un Poder Superior y aceptaré que siga cuidándome.
Solo por hoy
11 de noviembre
De la rendición a la aceptación
«Nos rendimos tranquilamente y dejamos que el Dios que nosotros concebimos nos cuide.»

Texto Básico, pág. 31
La rendición y la aceptación son como el enamoramiento y el amor. El enamoramiento comienza cuando conocemos a alguien especial y no requiere nada más que el reconocimiento del objeto de nuestro capricho. Pero para que el enamoramiento se convierta en amor, hace falta mucho esfuerzo. Ese vínculo inicial debe alimentarse lenta y pacientemente para que se convierta en un lazo sólido y duradero.

Lo mismo sucede con la rendición y la aceptación. Nos rendimos cuando reconocemos nuestra impotencia. Poco a poco llegamos a creer que un Poder más grande que nosotros puede brindarnos el cuidado necesario. La rendición se convierte en aceptación cuando dejamos entrar ese Poder en nuestra vida. Nos examinamos y dejamos que nuestro Dios nos vea tal como somos. Después de haber permitido que el Dios que nosotros concebimos acceda a lo profundo de nuestro ser, aceptamos mejor su cuidado Le pedimos que nos alivie nuestros defectos y nos ayude a enmendar las faltas cometidas. Luego, nos embarcamos en una nueva forma de vida, mejoramos nuestro contacto consciente y aceptamos que nuestro Poder Superior siga cuidándonos, guiándonos y fortaleciéndonos.

La rendición, como el enamoramiento, puede ser el principio de una relación de toda la vida. Pero para convertir la rendición en aceptación, debemos dejar que el Dios que concebimos cuide de nosotros a diario.

Solo por hoy: Mi recuperación es más que un enamoramiento. Me he rendido. Hoy, alimentaré mi contacto consciente con un Poder Superior y aceptaré que siga cuidándome.

Sobriedad
11/11/2025

Sobriedad

El día puede ser hoy Llámanos podemos ayudarte a cambiar tu vida
10/11/2025

El día puede ser hoy
Llámanos podemos ayudarte a cambiar tu vida

10/11/2025

Solo Por Hoy
10 de noviembre
¿Miedo o fe?
«... pero fuéramos donde fuésemos lo llevábamos siempre [el miedo] con nosotros.»

Texto Básico, p. 17
Antes de llegar a Narcóticos Anónimos, para muchos el miedo era un factor constante en nuestra vida. Consumíamos porque nos asustaba sentir dolor físico o emocional. Nuestro temor a la gente y las situaciones nos daba una excusa cómoda para consumir dr**as. Algunos teníamos tanto miedo de todo que no podíamos salir de casa sin consumir.

Al mantenernos limpios, reemplazamos el miedo por la creencia en la confraternidad, los pasos y un Poder Superior. A medida que crece esta creencia, nuestra fe en el milagro de la recupera­ción empieza a influir sobre todos los aspectos de nuestra vida. Empezamos a vernos de otra manera. Nos damos cuenta de que somos seres espirituales y procuramos vivir de acuerdo a principios espirituales.

Aplicar dichos principios nos ayuda a eliminar el miedo de nuestra vida. Nos damos cuenta de que si no hacemos daño ni perjudicamos con actos ilícitos a otras personas, no tenemos por qué temer su reacción. Si practicamos el amor, la compasión, la comprensión y la paciencia en nuestras relaciones con los demás, nos tratan con respeto y consideración. Vemos que estos cam­bios positivos son el resultado de permitir que el Poder Superior obre a través de nosotros. Llegamos a creer —no a pensar, sino a creer— que nuestro Poder Superior nos desea lo mejor. Inde­pendientemente de las circunstancias, descubrimos que podemos avanzar con fe en vez de miedo.

Sólo por hoy: Ya no necesito correr asustado, puedo avanzar con fe en que mi Poder Superior me reserva sólo lo mejor.

Amén
09/11/2025

Amén

Solo Por Hoy9 de noviembreLos planes mejor trazados«Lo importante son nuestras acciones; los resultados los dejamos en m...
09/11/2025

Solo Por Hoy
9 de noviembre
Los planes mejor trazados
«Lo importante son nuestras acciones; los resultados los dejamos en manos de nuestro Poder Superior.»

Texto Básico, p. 104
Hay un viejo dicho que a veces se oye en nuestras reuniones: «Si quieres que Dios se ría, haz planes». Cuando lo oímos, por lo general también nos reímos, pero con cierto nerviosismo. Nos preguntamos si todos nuestros planes cuidadosamente trazados están condenados al fracaso. Si tenemos algún proyecto importan­te —una boda, volver a estudiar, o quizás cambiar de profesión— empezamos a preguntarnos si nuestros planes coinciden con los de nuestro Poder Superior. Somos capaces de preocuparnos tan frenéticamente por esta cuestión que directamente nos negamos a hacer ningún plan.

Pero lo cierto es que sencillamente no sabemos si los planes de nuestro Poder Superior para nuestra vida están escritos o no. La mayoría tenemos opiniones sobre la suerte y el destino, pero creamos o no en estas teorías, seguimos teniendo la responsabi­lidad de vivir y hacer planes para el futuro. Aunque nos neguemos a aceptar la responsabilidad de nuestra vida, seguimos haciendo planes... planes para una existencia superficial y aburrida.

Lo que hacemos en recuperación son planes, no los resultados de éstos. No sabemos cómo resultará un matrimonio, unos es­tudios o un nuevo trabajo hasta que lo probemos. Sencillamente ponemos en práctica nuestro mejor criterio, lo revisamos con nuestro padrino, rezamos, usamos toda la información que tene­mos a mano, y hacemos los planes más razonables que podemos. El resto se lo confiamos a la protección bondadosa del Dios que concebimos, sabiendo que hemos actuado responsablemente.

Sólo por hoy: Haré planes, pero no planearé los resultados. Con­fiaré en la protección bondadosa de mi Poder Superior.

Dios da la fortaleza y puede romper toda cadena de adicciones Solo tienes que dar ese primer paso Te estamos esperando L...
08/11/2025

Dios da la fortaleza y puede romper toda cadena de adicciones
Solo tienes que dar ese primer paso
Te estamos esperando
Llámanos

08/11/2025

Solo Por Hoy
8 de noviembre
Libres de la locura
«¿No sería una locura acercarse a alguien y decirle “por favor, cómo puedo hacer para tener un infarto o un accidente mortal?”»

Texto Básico, p. 28
Suele decirse que a menos que estemos enamorados, no es posible recordar lo que se siente al estarlo. Lo mismo podría decirse de la locura: una vez libres de ella, quizás olvidemos lo increíblemente raro que puede ser pensar de una forma demente. Pero para estar agradecidos del grado de sano juicio que se nos ha devuelto en Narcóticos Anónimos, es necesario que recordemos lo auténticamente locos que hemos estado.

Hoy en día, tal vez nos resulte difícil imaginarnos diciendo algo tan ridículo como: «Por favor, ¿cómo puedo hacer para tener un infarto o un accidente mortal?». Nadie en sus cabales pregunta­ría algo así. Y de eso se trata. Durante nuestra adicción activa, no estábamos en nuestros cabales. Cada día que consumíamos nos exponíamos a una enfermedad mortal, a la degradación, la explotación, el empobrecimiento, la cárcel, la muerte violenta y hasta a la muerte por pura estupidez. En este contexto, la idea de pedir un infarto o un accidente mortal no suena tan lejana. Así de locos estábamos.

El programa, la confraternidad y nuestro Poder Superior, juntos, obran milagros. El Segundo Paso no es una esperanza vana, sino una realidad. Como conocemos el grado de locura por el que he­mos pasado, podemos apreciar mucho mejor el Poder milagroso que nos ha devuelto hasta ahora el sano juicio. Por esa razón, de verdad estamos agradecidos.

Sólo por hoy: Me tomaré un rato para recordar lo loco que estaba mientras practicaba mi adicción. Después, agradeceré a mi Poder Superior por el sano juicio que ha devuelto a mi vida.

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