10/06/2026
Coahuila, excepción en la geopolítica mexicana.
Junio 10, 2026.- Desde 2018, el entorno político nacional ha vivido una transformación profunda. MORENA pasó de ser una fuerza emergente a convertirse en el principal partido electoral del país.
En medio de esa expansión nacional existe una excepción que continúa llamando la atención, Coahuila.
Las victorias obtenidas en las elecciones para gobernador de 2011, 2017 y 2023, así como los resultados observados en la reciente elección de diputaciones locales celebrada este domingo pretérito de junio, 2026, confirman que la entidad sigue siendo uno de los bastiones más sólidos del PRI en México.
Mientras gran parte del mapa político nacional cambió al color guinda, Coahuila ha mantenido una dinámica propia, respaldando en las urnas opciones distintas a la tendencia predominante en buena parte del país.
Conviene subrayar que la elección de este año no estuvo relacionada con la renovación de la gubernatura, sino con la integración del Congreso local. Aun así, los resultados ofrecen una fotografía relevante sobre el ánimo del electorado coahuilense y, de la capacidad de organización de las fuerzas políticas en la entidad.
Existe además un dato que merece atención. Los programas sociales del Bienestar llegan a Coahuila igual que al resto de las entidades del país. Los apoyos federales para adultos mayores, estudiantes y otros sectores forman parte de la realidad cotidiana de miles de familias coahuilenses. Empero, los resultados electorales no han seguido la misma tendencia observada en numerosos estados donde MORENA ha consolidado su dominio político.
Ello demuestra que el comportamiento electoral de los ciudadanos no puede explicarse por una sola causa. La organización partidista, los liderazgos regionales, la evaluación de los gobiernos locales, la calidad de las candidaturas y la cultura política propia del Estado de Coahuila influyó en la decisión de los votantes.
Tampoco sería correcto interpretar estos resultados como una señal de que el PRI tiene asegurado el camino hacia 2030, cuando se renueve la Presidencia de la República.
La política mexicana ha demostrado una y otra vez que las victorias locales no garantizan triunfos nacionales. Una muestra de ello es aquella vieja expresión electoral que señala que, mientras en algunas entidades ya celebran al ganador, en Sonora todavía se están contando votos.
Por eso y más, aunque el priismo tiene razones para sentirse fortalecido en Coahuila, no parece momento para que ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS cante victoria anticipadamente. De hecho, quizá él sea el menos indicado para caer en excesos triunfalistas.
Y si la mirada se traslada a Sonora, también comienzan a aparecer señales dignas de análisis. La dirigencia estatal del PRI, encabezada por LUPITA SOTO HOLGUÍN, sabe que el partido difícilmente podría competir con posibilidades reales de triunfo en una elección para gobernador sin la construcción de alianzas políticas amplias. Como suele decirse en el argot beisbolero, solo no llega ni a segunda base.
Al mismo tiempo, todo indica que ANTONIO ASTIAZARÁN RODRÍGUEZ mantiene una posición privilegiada dentro del PAN rumbo a la sucesión estatal. Sin embargo, hasta ahora no se observa una señal clara de que la cúpula del priismo sonorense esté dispuesto a cerrar filas públicamente en torno a un proyecto encabezado por el panismo.
Para muchos militantes y simpatizantes priistas de las distintas regiones del Estado de Sonora, ese silencio podría comenzar a generar dudas e inquietudes sobre el papel que jugará su partido en la próxima contienda por la gubernatura.
En ese escenario, el peso específico de MANLIO FABIO BELTRONES RIVERA sigue siendo un factor imposible de ignorar, particularmente por las diferencias políticas que mantiene con la dirigencia nacional priista.
Coahuila envió un mensaje político importante. No porque defina el futuro electoral del país, sino porque recuerda que en democracia los ciudadanos conservan la capacidad de decidir de manera distinta a las tendencias nacionales, esa independencia del electorado es, quizá, una de las mayores fortalezas del sistema democrático mexicano.
Con ello queremos decir que una victoria electoral puede explicar el presente, pero jamás garantiza el futuro. Sonora ofrece un ejemplo claro, después de haber sido durante décadas un bastión priista, vio llegar al PAN al gobierno estatal en 2009 y, años más tarde, a MORENA.
Quienes tienen memoria saben que en la historia del PRI sonorense han sido mas los generales que los soldados y se demuestra que ninguna hegemonía es permanente y que, al final, la última palabra siempre la tienen los ciudadanos en las urnas; ejemplos claros Etchojoa, que ha probado el poder del ayuntamiento: PRI, PRD, PRI, PAN, PRI, MORENA.
Veremos qué sucede.
Tabloide informativo
Arturo Robles Alfonso Durazo H. Congreso del Estado de Sonora Lorenia Valles