La psicologa bizarra

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18/02/2026
EVITA DISCUTIRDiscutir con alguien que no tiene madurez es como intentar jugar ajedrez con una paloma: tirará las piezas...
17/02/2026

EVITA DISCUTIR
Discutir con alguien que no tiene madurez es como intentar jugar ajedrez con una paloma: tirará las piezas, ensuciará el tablero y luego se irá inflando el pecho como si hubiera ganado. No desperdicies tu energía intentando explicar lo evidente a quien ha decidido no entender.
Hay personas que no buscan diálogo, buscan ruido; no quieren claridad, quieren conflicto..

El silencio no es omisión ni cobardía: es la última frontera de tu paz.
Es la decisión consciente de no seguir entregando palabras a oídos cerrados ni emociones a manos torpes.
Callar, en estos casos, no es perder; es retirarse a tiempo antes de que el desgaste te robe lo que tanto te costó construir.

Frente a berrinches, provocaciones y juegos emocionales, la única respuesta verdaderamente digna es la indiferencia absoluta. No todo merece réplica, no todo merece explicación. A veces, el vacío enseña más que mil argumentos. Deja que la ausencia haga el trabajo que tus palabras nunca pudieron hacer, y guarda tu energía para quienes sí saben escuchar, sentir y crecer.

Mi querido papá, Ahora, te veo.Te miro, y miro tu vida.La honro.Te miro, y miro tu historia.La respeto.Te miro, y miro t...
16/02/2026

Mi querido papá,
Ahora, te veo.

Te miro, y miro tu vida.
La honro.
Te miro, y miro tu historia.
La respeto.
Te miro, y miro tus duelos, tus heridas, tus cargas.
Las comprendo.

Ahora, te veo.

Te acepto tal cual eres. Con todo cómo fue. Te tomo en mi corazón y te doy tu lugar.

Reconozco que tú cumpliste tu labor de acuerdo a tus propios recursos cumpliendo el contrato de alma que ambos acordamos, por eso hoy nos perdonamos juntos por cualquier daño que sin querer nos hayamos causado, hoy agradecemos juntos las lecciones que aprendimos y nos liberamos de todos los miedos, las culpas, los juicios.

Y lo que necesite cambiar, corregir o mejorar, es ya asunto mío, pero me sabré acompañada por ti en cada paso, porque sé que ese hilo de amor invisible que une tu corazón y el mío permanecerá en nosotros para siempre.

Papá, Gracias por la vida que me diste, para mí fue suficiente, de lo demás me encargo yo.

Gracias. Gracias. Gracias.

La vida no te está atacando.No te está probando.No se ensañó contigo.Solo te mostró algo pequeño…y tu mente lo volvió gi...
15/02/2026

La vida no te está atacando.
No te está probando.

No se ensañó contigo.

Solo te mostró algo pequeño…

y tu mente lo volvió gigante.

No todo obstáculo es una tragedia.

No todo error es un final.

No todo tropiezo merece que entregues el día completo.

La mente débil exagera.

Se queja.

Se quiebra por detalles.

La mente fuerte observa, corrige y sigue.

No dramatiza.

No se victimiza.

No se detiene.

La vida no es difícil.

Difícil es no entrenar la cabeza

para soportarla.

La familia narcisista es una maquinaria emocional perfectamente diseñada para girar alrededor de una sola figura: la que...
14/02/2026

La familia narcisista es una maquinaria emocional perfectamente diseñada para girar alrededor de una sola figura: la que necesita controlar, definir y moldear a todos según sus propios deseos

➡️ Esa figura dominante —sea la suegra, el padre o cualquier miembro con rasgos narcisistas— impone un orden rígido donde ella decide quién vale, quién no y bajo qué condiciones.

➡️ Para mantener ese poder, utiliza favoritismos, triangulación constante, ❄️ silencios que castigan y 💬 manipulación emocional disfrazada de “preocupación” o “sabiduría familiar”.

➡️ El hijo que creció ahí queda atrapado en una lealtad tóxica que confunde amor con obediencia, culpa con responsabilidad y sacrificio con virtud. Ha sido entrenado para priorizar los deseos de la figura narcisista antes que los propios… incluso antes que los de su propia familia actual. Mientras tanto, su pareja se convierte en el chivo expiatorio del sistema: la que carga con la proyección, la envidia, la culpa y el desgaste emocional.

➡️ Los niños, aunque no lo expresen, absorben todo: el ambiente tenso, los silencios, las dinámicas injustas. Internalizan roles, repiten patrones y pueden arrastrarlos hasta su vida adulta si nadie rompe el cicló.

𝐒𝐎𝐋𝐎 𝐇𝐈𝐉𝐎𝐒 𝐕𝐀𝐑𝐎𝐍𝐄𝐒 𝐄𝐍 𝐂𝐀𝐒𝐀; 𝐄𝐋 𝐀́𝐑𝐁𝐎𝐋 𝐍𝐎 𝐒𝐄 𝐄𝐐𝐔𝐈𝐕𝐎𝐂𝐀.Que en tu hogar solo nazcan varones no es azar. No es casualidad, n...
13/02/2026

𝐒𝐎𝐋𝐎 𝐇𝐈𝐉𝐎𝐒 𝐕𝐀𝐑𝐎𝐍𝐄𝐒 𝐄𝐍 𝐂𝐀𝐒𝐀; 𝐄𝐋 𝐀́𝐑𝐁𝐎𝐋 𝐍𝐎 𝐒𝐄 𝐄𝐐𝐔𝐈𝐕𝐎𝐂𝐀.
Que en tu hogar solo nazcan varones no es azar. No es casualidad, ni mala suerte, ni castigo divino. Es tu árbol hablando, con la precisión silenciosa de la vida, mostrando lo que quedó pendiente, excluido o desbalanceado en generaciones anteriores.
𝐄𝐥 𝐥𝐢𝐧𝐚𝐣𝐞 𝐦𝐚𝐬𝐜𝐮𝐥𝐢𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐢𝐝𝐞 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫: A veces, en tu árbol, hombres fueron olvidados, murieron jóvenes, fueron excluidos o considerados “débiles”. La vida envía hijos varones para reclamar ese espacio perdido, para reparar la fuerza que el sistema necesitaba sostener y no pudo. Cada niño varón es un eco de los hombres que vinieron antes y que no pudieron ocupar plenamente su lugar.
𝐏𝐫𝐨𝐭𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚 𝐥𝐨 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐨: Cuando las mujeres del sistema sufrieron abusos, pérdidas o violencia, el inconsciente familiar puede limitar la llegada de hijas. Tu árbol protege lo femenino evitando repetir el dolor. Los hijos varones no son un castigo; son una estrategia sistémica de cuidado.
𝐄𝐥 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐣𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐝𝐫𝐞: Tener solo varones refleja la relación de la madre con lo masculino: con su padre, sus hermanos, sus parejas. La frustración, el deseo de una hija o la sensación de pérdida no es arbitraria: es la memoria del árbol tocando su piel. Mientras la madre no reconcilie su lugar en la historia masculina, los hijos cargan con aquello que no les corresponde.
𝐀𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚𝐬 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐮𝐧𝐝𝐨: imaginar cómo sería una hija, cómo sería criar a una princesa, cómo sería compartir secretos y complicidades que nunca tendrán. Ven otras familias con hijos e hijas y despierta una pregunta muda: “¿Por qué a mí no?”. No es castigo; es la vida mostrando su camino, a veces crudo, a veces cruel, pero siempre con un mensaje.
𝐒𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚 𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞́𝐦𝐢𝐜𝐚 : Honrar a tus hijos tal como son es liberarlos de la historia que no les pertenece. Reconocer y reconciliar la fuerza de los hombres en tu linaje, mirar con respeto la memoria de lo que fue excluido o perdido, permite que los hijos puedan simplemente ser niños. La madre que integra su historia masculina deja de proyectar ausencia y dolor, y con ello el árbol encuentra equilibrio.
𝐄𝐥 𝐚́𝐫𝐛𝐨𝐥 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐞𝐪𝐮𝐢𝐯𝐨𝐜𝐚. Los hijos varones no son un accidente: son portadores de memoria, guardianes del equilibrio, y su presencia te invita a mirar la historia con ojos abiertos y corazón firme.

Hay un dicho turco que dice: “Si realmente amas a alguien, lo amas dos veces. La primera vez, te enamoras de su sonrisa,...
13/02/2026

Hay un dicho turco que dice:
“Si realmente amas a alguien, lo amas dos veces. La primera vez, te enamoras de su sonrisa, de su voz, de su forma de mirar la vida. Pero con el tiempo, la cortina se levanta… Y empiezas a ver sus cicatrices, sus miedos, sus días grises. Ya no es perfecto. Es real.” Y si, a pesar de eso sigues eligiendo quedarte, si puedes amarlo sin filtros, sin expectativas… entonces ya no es enamoramiento. Es comprensión. Es madurez. Es amor del que no huye, del que se queda y crece.

Puedes ser la mujer más bella, inteligente y entregada, pero nunca ganarás una guerra donde el enemigo es el lazo patoló...
13/02/2026

Puedes ser la mujer más bella, inteligente y entregada, pero nunca ganarás una guerra donde el enemigo es el lazo patológico que el narcisista tiene con su madre. Esa “otra” mujer a la que le tienes celos es solo un distractor; tu competencia real es la mujer que lo diseñó, que lo solapó o que lo destruyó primero. 🥀

El narcisista vive buscando en ti a la madre perfecta que lo atienda, o castigándote a ti por el odio que le tiene a ella. Ella es el molde de su derecho a ser servido y la voz que le dice que ninguna mujer será lo suficientemente buena para él. Si ella lo idolatra, tú serás su sirvienta; si ella lo maltrata, tú serás su s**o de boxeo emocional. Estás atrapada en un triángulo de lealtades invisibles donde tú siempre llevas las de perder, porque él no busca una esposa, busca una extensión de su dinámica materna enferma. No pelees por un trono que ya está ocupado por una sombra.

El hígado graso se sana comiendo grasaLa paradoja que nadie explicaEl término “hígado graso” es, en sí mismo, una mala t...
13/02/2026

El hígado graso se sana comiendo grasa
La paradoja que nadie explica

El término “hígado graso” es, en sí mismo, una mala traducción médica.
El nombre correcto es esteatosis hepática difusa.

Y esa diferencia no es semántica.
Es fisiológica.

La palabra “graso” lleva a una conclusión intuitiva pero equivocada, incluso en facultativos médicos:
“Si el hígado está lleno de grasa, entonces debo dejar de comer grasa”.

Ahí empieza el error.

La esteatosis hepática difusa no significa que el hígado esté enfermo por grasa dietaria. Significa que el hígado está almacenando grasa que él mismo fabricó, a partir de un exceso crónico de energía que no puede manejar correctamente.

Y esa energía, en la enorme mayoría de los casos, no proviene de la grasa animal.

Cuando una persona consume trigo moderno, azúcar y ultraprocesados de forma cotidiana, el organismo recibe glucosa rápida una y otra vez. Para proteger la sangre, el páncreas libera insulina. Mucha. Todos los días.

El hígado, que es el gran regulador metabólico, recibe esa señal hormonal y hace lo que sabe hacer: convertir el exceso de glucosa en grasa mediante un proceso llamado lipogénesis de novo.

Esa grasa no viene del plato.
Viene del hígado mismo.

Por eso el nombre “hígado graso” confunde: hace creer que la grasa es la causa, cuando en realidad es la consecuencia.

Entonces aparece el consejo clásico:
“No coma grasa”.

El paciente obedece. Deja la carne. Deja los huevos. Le tiene miedo a la mantequilla.
Pero sigue comiendo pan. Sigue comiendo cereales. Sigue comiendo “integral”.
Sigue comiendo lo mismo que mantiene la señal metabólica alterada.

El hígado no mejora.
A veces empeora.

¿Por qué?

Porque al quitar la grasa y la proteína animal, el cuerpo pierde sus fuentes de energía más estables, más fisiológicas y más ancestrales. La grasa animal no genera picos de insulina. No obliga al hígado a fabricar grasa nueva. No estimula la lipogénesis hepática.

De hecho, en un organismo metabólicamente funcional, la grasa dietaria se usa como combustible.

Aquí aparece otro error intuitivo, también muy extendido en la práctica médica:
“Si el hígado está lleno de grasa, bajemos el colesterol con atorvastatina”.

Desde el lenguaje, parece lógico.
Desde la fisiología, es un error.

El colesterol no es el problema causal de la esteatosis hepática difusa. El colesterol es una molécula estructural esencial, no una toxina. El hígado no se infiltra de grasa porque “el colesterol esté alto”, sino porque está forzado hormonalmente a fabricar y almacenar energía.

La atorvastatina actúa inhibiendo la síntesis de colesterol a nivel hepático, pero no corrige la señal metabólica que obliga al hígado a acumular grasa. No corrige la hiperinsulinemia. No corrige la lipogénesis de novo. No corrige la resistencia metabólica.

Existen estudios experimentales que han relacionado estatinas con cambios en el hígado, pero estos corresponden a modelos celulares o placas de Petri, no a seres humanos en condiciones reales.

En la práctica clínica diaria, no existe evidencia observacional sólida de pacientes que hayan revertido una esteatosis hepática difusa gracias a atorvastatina.

Y aunque hipotéticamente pudiera observarse alguna mejoría bioquímica aislada, no tendría ningún peso clínico, porque una corrección alimentaria fisiológica revierte el hígado graso en un tiempo incomparablemente menor, sin interferir con la función metabólica natural del órgano.

El hígado necesita proteína para reparar sus células.
Necesita grasa para funcionar hormonalmente.
Necesita energía estable para salir del estado de alarma metabólica.

Por eso ocurre algo que desconcierta a muchos pacientes y médicos:
cuando se reduce el trigo, el azúcar y los ultraprocesados, y se reintroduce grasa y proteína animal de forma fisiológica, el hígado empieza a desinflamarse.

No porque la grasa “limpie” el hígado como magia, sino porque se elimina la señal que obligaba al hígado a fabricar grasa propia.

El nombre correcto, esteatosis hepática difusa, describe exactamente eso: un estado metabólico, no una intoxicación por grasa.

El hígado no está fallando.
Está respondiendo a una señal equivocada sostenida en el tiempo.

Por eso la paradoja es real:
el hígado graso no se sana dejando la grasa.
Se sana corrigiendo la fisiología.

No es una dieta de moda.
No es ideología.
Es bioquímica humana observada todos los días en la práctica clínica y ecográfica.

Bibliografía científica

Samuel VT, Shulman GI. Nonalcoholic Fatty Liver Disease as a Nexus of Metabolic and Hepatic Diseases. Cell Metabolism. 2018.

DeFronzo RA, Ferrannini E. Insulin resistance, a multifaceted syndrome responsible for NIDDM, obesity, dyslipidemia, and hepatic steatosis. Diabetes Care. 1991.

Ludwig DS. The glycemic index: physiological mechanisms relating to obesity and metabolic disease. JAMA. 2002.

Chalasani N et al. The diagnosis and management of nonalcoholic fatty liver disease. Hepatology. 2018.

HIPERTIROIDISMO VERSUS POSESIÓN DEMONÍACAEl curioso límite entre la medicina y las creenciasVoy a contar algo que puede ...
13/02/2026

HIPERTIROIDISMO VERSUS POSESIÓN DEMONÍACA
El curioso límite entre la medicina y las creencias

Voy a contar algo que puede incomodar a algunos, pero que es necesario decir.

Durante siglos, muchos síntomas que hoy entendemos como enfermedades médicas fueron interpretados como posesiones, maldiciones o fenómenos sobrenaturales. Personas que gritaban sin razón aparente, que no dormían, que caminaban de noche, que hablaban solas, que se volvían agresivas o parecían tener una energía imposible… eran catalogadas como poseídas.

Hoy sabemos que muchas de esas historias probablemente eran casos de trastornos neurológicos, psiquiátricos o endocrinos severos.

Y uno de los cuadros que más fácilmente puede confundirse con algo “sobrenatural” es el hipertiroidismo extremo, especialmente la enfermedad de Graves en crisis.

El cuerpo humano funciona bajo un equilibrio extremadamente delicado. La tiroides, una glándula pequeña ubicada en el cuello, regula la velocidad del metabolismo a través de hormonas como la T3 y la T4. Cuando estas hormonas se elevan de forma descontrolada, el organismo entero entra en un estado de aceleración permanente.

El corazón late rápido. La temperatura corporal aumenta. El sistema nervioso se hiperestimula. El cerebro pierde su capacidad de descanso.

No es simplemente ansiedad. Es fisiología desbordada.

En la enfermedad de Graves, el propio sistema inmune produce anticuerpos contra el receptor de TSH. Estos anticuerpos actúan como si estuvieran presionando constantemente el acelerador de la tiroides. La glándula produce hormonas sin freno. Es como si alguien hubiera arrancado el pedal del freno de un automóvil y dejara el motor a máxima velocidad.

Desde afuera, lo que se ve puede parecer aterrador.

Insomnio extremo. Irritabilidad intensa. Agitación psicomotora. Mirada fija. Sudoración constante. Temblor fino en las manos. Pérdida de peso incluso comiendo bien. Taquicardia persistente. Exoftalmos, esos ojos prominentes característicos que cambian la expresión facial.

En fases severas puede aparecer psicosis tiroidea. La persona puede hablar sola, tener delirios, comportamientos extraños, incluso agresividad o episodios que recuerdan escenas de películas de posesión.

Y ahí aparece el problema.

El cerebro humano busca explicaciones rápidas. En contextos culturales donde la medicina no está cerca o donde las creencias son fuertes, estos síntomas se interpretan bajo el lenguaje disponible: posesión, mal de ojo, fuerzas externas.

No porque las personas sean ignorantes, sino porque están intentando entender algo que realmente se ve fuera de lo común.

La historia está llena de ejemplos. Desde relatos medievales hasta películas modernas como El Exorcista, muchas descripciones coinciden sorprendentemente con cuadros médicos reales: crisis epilépticas, encefalitis, trastornos psiquiátricos o endocrinológicos.

El hipertiroidismo severo puede generar una tormenta tiroidea, un estado de emergencia donde el metabolismo se dispara a niveles peligrosos. El corazón puede entrar en arritmias. El sistema nervioso pierde estabilidad. La persona parece otra.

Pero no hay demonios.

Hay hormonas.

Hay receptores celulares siendo estimulados de forma excesiva. Hay neurotransmisores alterados. Hay una cascada fisiopatológica perfectamente explicable.

Cuando uno observa con calma, aparecen las pistas: taquicardia desproporcionada, temblor fino, sudoración sin causa externa, pérdida de peso inexplicable, intolerancia al calor, ojos prominentes, ansiedad extrema que no responde a contención emocional.

El ecógrafo muchas veces confirma lo que el ojo clínico sospecha: una tiroides aumentada de tamaño, hipervascularizada, encendida en Doppler color como un incendio. Lo que algunos llamamos el “infierno tiroideo”.

Y entonces ocurre algo curioso.

La ciencia explica lo que parecía sobrenatural.

No quita la emoción de la historia, pero cambia el final.

Porque cuando se inicia tratamiento adecuado con antitiroideos como metimazol, betabloqueantes para proteger el corazón y, en casos severos, corticoides para modular la respuesta inflamatoria, la transformación puede ser impresionante.

La persona vuelve.

Duerme. Se calma. Recupera peso. La mirada cambia. La familia vuelve a reconocerla.

Lo que antes parecía una posesión era simplemente fisiología llevada al extremo.

Esto no es una crítica a las creencias. Es una invitación a mirar más profundo.

Antes de buscar explicaciones sobrenaturales, revisa la tiroides.

Porque muchas veces el cuerpo no está siendo invadido por algo externo.

Está siendo empujado desde adentro por una cascada biológica que, cuando se entiende, se puede tratar.

Autor: Dr. Salinas 2026

Bibliografía general

Guyton & Hall. Tratado de Fisiología Médica. Regulación endocrina y sistema tiroideo.
Harrison. Principios de Medicina Interna. Enfermedad de Graves e hipertiroidismo.
Williams Textbook of Endocrinology. Autoinmunidad tiroidea y tormenta tiroidea.

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