24/05/2026
🎁🎁 ¡Promoción especial para celebrar el festival, con premios más grandes que nunca!
¡Duplica tus recompensas junto a nuestros slots de alta volatilidad!
La Luz de Dos Cielos
El Tren Nocturno hacia la Tierra Oculta
Arga miraba por la ventana del tren nocturno mientras este dejaba atrás Yogyakarta. Las luces de la ciudad se reflejaban en su rostro: ojos cansados, una pequeña mochila y una daga corta heredada de su abuelo, que llevaba en secreto para venderla. Desde la muerte de su padre, la casa se había convertido únicamente en una carga de deudas. Rani, su hermana menor, todavía cursaba el segundo año de secundaria.
“Solo un mes más trabajando en Yakarta, y estaremos a salvo”, susurró.
Cuando el tren cruzó un largo puente, una suave melodía de gamelán comenzó a escucharse. No provenía de los altavoces, ni de los pasajeros. Ting… dang… deng… aquellas notas parecían penetrar hasta sus huesos. La daga dentro de su mochila comenzó a vibrar. Arga sujetó el mango para tranquilizarse, pero en cuanto sus dedos tocaron los grabados de la hoja, un frío intenso recorrió todo su cuerpo.
Una luz azul atravesó el aire junto a un fuerte viento. Sonidos metálicos chocando, gritos desconocidos y el aroma de tierra mojada llenaron el ambiente. El tren siguió avanzando, y de repente el cielo sobre los vagones se desgarró, revelando otro cielo distinto. Arga fue absorbido como un insecto atrapado en un remolino de luz. El mundo se dio vuelta y su conciencia desapareció con el viento.
Cuando despertó, un cielo púrpura cubría campos brillantes que parecían hechos de cristal. No muy lejos se alzaba una enorme torre de jade. Dos lunas dividían el horizonte: una dorada y otra azul pálido. Y junto a Arga, la daga Kyai Sembada estaba clavada en la tierra, caliente como si acabara de salir del fuego.
“Oh, viajero… has escuchado nuestro llamado”, dijo una voz suave.
Arga giró rápidamente. Frente a él estaba una joven de cabello blanco plateado. Sus orejas eran puntiagudas, sus ojos verdes brillaban intensamente y su ropa desprendía el aroma de hojas caídas. Observaba la daga como si estuviera viendo a un viejo amigo.
“Mi nombre es Lyra. Vengo del Bosque Withil. Este es Eralith, la tierra entre dos cielos.”
Arga tragó saliva.
“Yo… estoy perdido.”
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️