06/06/2026
EL PROBLEMA NO ES “EL PERRO MALO”
Una husky llamada Sasha mordió gravemente a un niño de 5 años durante la Feria del Libro de Ciudad Juárez. Pero la madre del menor dijo algo que pocos se atreven a decir en medio del dolor:
“Sasha es inocente; su dueño es irresponsable”.
Desde la etología, esto importa mucho.
Un perro no interpreta una feria como nosotros.
Para él puede ser ruido, gente desconocida, niños corriendo, contacto invasivo, olores intensos, calor, tensión y cero posibilidad de escapar.
Cuando un perro se siente acorralado, sobreestimulado o amenazado, puede pasar de señales sutiles a una mordida defensiva.
Antes de morder, muchos perros avisan:
bostezan, lamen su nariz, giran la cabeza, se quedan rígidos, evitan el contacto, gruñen o intentan alejarse. El problema es que muchas personas no saben leer esas señales.
Y los niños son especialmente vulnerables porque se acercan rápido, miran de frente, abrazan, gritan o invaden el espacio del animal sin entender el lenguaje canino.
La mordida no debe minimizarse.
Un niño resultó lesionado y eso es gravísimo.
Pero sacrificar al perro sin analizar el contexto es cerrar los ojos ante el verdadero problema: la tenencia irresponsable.
No todos los perros están preparados para ir a eventos llenos de estímulos.
No todos toleran niños desconocidos.
No todos disfrutan ser tocados por extraños.
Y ningún perro debería ser puesto en una situación que lo rebase.
Un tutor responsable no solo ama a su perro.
Lo conoce.
Lo observa.
Lo protege.
Y también protege a los demás.
¿Tú crees que los perros deberían entrar a eventos públicos si no están entrenados y bajo control?
Fuentes: Norte Digital; AVMA; ASPCA; Meints et al., 2018.