09/04/2020
No es aislamiento, se llama reencuentro. VOLVER AL SER.
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Vimos en días recientes superar al covid-19 contra pronósticos poco alentadores a la nonagenaria dama de nombre Alma Corsini en Italia. Noticia mundial que logró empatía, orgullo y nos proveyó sutil esperanza.
Días después, fue ingresada Julie en un hospital parisino, ella de16 años, estudiante ejemplar y muy alegre según quienes la conocieron. Su internamiento resultó distinto. Julie falleció el miércoles 25 de marzo de 2020, víctima de la misma enfermedad. Transitamos de la euforia a la desesperanza en apenas horas y ninguna explicación cabe en la conciencia.
No hay contraste cuando se trata de un padecimiento que afecta a cualquiera, viva aquí o allá, de mayor o menor edad, con o sin recursos financieros, creyente en este u otro Dios. Han mu**to de arriba, abajo y de los costados por igual. Hoy el coronavirus tiene al mundo en la antesala de una nueva era. Nuestras vidas no van a cambiar, ya cambiaron y debemos adaptarnos con prontitud.
Llegó así, el tiempo del desmoronamiento de las apariencias, del individualismo sepultado, del yo desprotegido. Nadie está al margen de la pandemia, no hay exentos. Capaces todos de contraer la amenaza permanecemos dentro de nuestros hogares o fuera de ellos pero bajo advertencia.
Se avizora, si logramos capitalizar este desencuentro con la vida, otro tiempo. El tiempo de la unicidad, del reencuentro con nuestro ser sabio, del empoderamiento del espíritu humano. Se vislumbra, ebriedad de sobriedad, cambio de hábitos en las relaciones interpersonales que nos coloquen frente a frente sin distingos, conoceremos a profundidad al otro. Como escribió el humanista Fromm; "El amor intenta entender, convencer, vivificar. Por este motivo, el que ama se transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es más él mismo".
¿Te has preguntado qué es lo que la vida espera de nosotros? El mundo como lo conocimos se transformó. ¡Vaya encomienda! ¿Cuál es el valor salvífico de esta intransigente enfermedad epidémica? ¿Qué hay de bueno en todo esto? Quizá la lección sea, que ni el hombre o la mujer más poderosos del orbe son inmunes al contagio.
Tiempo es de volver a lo básico, sentir de nuevo, enaltecer los valores que nos fortalecieron después de la catástrofe, regresar a la vida consciente. Agradecer el día, estrechar la mano, mirarnos a los ojos, cambiar, conocernos, coorespondernos, unirnos. Después de todo, qué es lo que entregamos a los demás si no es la propia vida, hagamos algo apasionante con ella. Ya quedó claro que es tan frágil como efímera.
Quien entienda esto, le vamos a necesitar. Se abrió dolorosamente la posibilidad de Volver al Ser.
Jorge Muro.