02/06/2026
Durante mucho tiempo intenté entender por qué algunas personas necesitaban construir historias sobre mí, proyectar frustraciones ajenas o convertir mi vida en una narrativa que nunca me perteneció.
Y honestamente, me cansé.
No porque me hayan definido.
No porque hayan logrado destruirme.
Sino porque entendí que vivir intentando corregir cada mentira, cada percepción y cada historia ajena solo me alejaba de mi propia paz.
No soy un personaje.
No soy una narrativa de internet.
No soy lo que otros necesiten inventar para sentirse mejor consigo mismos.
Soy una persona normal intentando construir una vida tranquila, una vida que amo, con gente que amo, con un trabajo que me permite vivir como quiero vivir y con una realidad que he construido entre esfuerzo, errores, suerte, dolor y mucho aprendizaje.
Y sí, elijo mi paz.
Si alguien necesita seguir creando cuentas falsas, historias, grupos o versiones distorsionadas de mí, ya no puedo detenerlo. Tampoco quiero seguir cargando con eso.
Cada quien construye desde lo que tiene dentro.
Yo, por mi parte, ya no elijo vivir desde el miedo, la vigilancia o la necesidad de explicarme ante el mundo.
No necesito convencer a nadie de quién soy.
Y nada ni nadie volverá a tener el poder de quitarme la tranquilidad que tanto trabajo me costó construir.