09/07/2026
Todos piensan que los grandes patrocinadores del Mundial pagan cifras astronómicas para vender más volumen durante un mes. Pero cuando eres una máquina global, el juego cambia: no compras exposición, compras el monopolio de la atención.
Pagarle a la FIFA es una jugada estrictamente defensiva. Es asegurarte de que, en el momento de mayor euforia, dopamina y conexión emocional del planeta, el logo de tu competencia no exista. No están vendiendo un refresco; están blindando su territorio cultural.