04/05/2025
Uno de los pivotes de marketing más brillantes de todos los tiempos sucedió cuando P&G llevó a Febreze de un fracaso completo a una marca de mil millones de dólares.
Este caso es una clase magistral de psicología del marketing que todo empresario necesita estudiar, analizar y conocer...
En 1993 un químico de P&G descubrió accidentalmente el HPBCD, un compuesto que podía eliminar completamente los malos olores en lugar de simplemente disfrazarlos.
Los ejecutivos de P&G se volvieron locos, invirtieron millones de dólares en investigación y desarrollo y pasaron 3 años creando lo que sería Febreze, su próximo gran producto exitoso.
El concepto era revolucionario: Un spray incoloro e inodoro que eliminaría los malos olores de las telas para siempre.
Cuando Febreze se lanzó al mercado en 1996, P&G estaba seguro de que su spray milagroso para eliminar olores sería un éxito comercial instantáneo.
Su equipo de marketing creó anuncios de televisión mostrando gente rociando Febreze en sofás apestosos y ropa ahumada.
El mensaje era claro: ¿Tienes malos olores? ¡Febreze los eliminará por completo!
Pero sucedió algo totalmente inesperado...
Las ventas comenzaron pequeñas y al paso de los meses se hicieron más pequeñas.
A pesar de las campañas televisivas perfectamente ejecutadas, muestras gratuitas y la colocación de una primera tienda, los consumidores simplemente no lo creyeron.
P&G estaba desconcertado.
Tenían un producto genuinamente revolucionario que resolvía un problema real, pero nadie lo quería, nadie lo necesitaba.
La compañía estaba lista para declarar a Febreze como uno de sus mayores fracasos.
Desesperados por entender el ¿por qué?, P&G reunió a un equipo de investigadores de mercado, psicólogos y científicos del comportamiento para investigar.
Realizaron cientos de entrevistas en casa, observando cómo la gente interactuaba con los olores en su entorno.
Lo que descubrieron fue impactante y cambiaría completamente su enfoque.
El equipo de investigación visitó a una mujer que vivía con 9 gatos.
El olor era tan abrumador que el investigador estaba literalmente amordazado durante la entrevista.
Pero cuando se le preguntó por el olor a gato, la mujer respondió: "¿Cuál olor?"
Se dieron cuenta de que la gente se vuelve "ciega de la nariz" a los olores con los que viven día a día.
¡La señal que debería activar el uso de Febreze, simplemente no existía!
Esta visión reveló un defecto fundamental en su estrategia: Febreze se posicionó para resolver un problema que la gente no podía detectar.
El equipo también se dio cuenta de algo interesante: La gente que usó Febreze no lo usaba para los malos olores.
Lo estaban usando como el último paso en su rutina de limpieza, como una recompensa final para completar una tarea.
Este descubrimiento se alineó perfectamente con lo que los neurocientíficos llaman el "Bucle de hábito":
1.- SEÑAL: Un desencadenante que inicia el comportamiento.
2.- RUTINA: El comportamiento mismo.
3.- RECOMPENSA: El refuerzo positivo que hace que tu cerebro quiera repetir el hábito.
A Febreze le faltaba la señal (detectando malos olores) y no proporcionaba una experiencia gratificante.
En 1998, P&G renovó completamente Febreze, añadiendo agradables aromas a la fórmula y cambiando totalmente su estrategia de marketing.
En lugar de posicionar a Febreze como un eliminador de olores, lo renombraron como "El toque final para la limpieza".
"¡Ya has hecho el trabajo, ahora haz que huela tan bien como se ve!"
El reposicionamiento intervino directamente en el sistema de recompensas de dopamina de nuestros cerebros.
Cuando la gente completaba la limpieza de una habitación, rociando Febreze creaba una recompensa sensorial inmediata (olor agradable) que desencadena la liberación de dopamina.
Esto hizo que el cerebro anhelara ese toque final reforzando el bucle de hábitos.
Los resultados de este cambio fueron más que impresionantes:
En 2 meses, las ventas se duplicaron.
En 1 año, los ingresos alcanzaron los $230 millones de dólares.
Hoy Febreze genera más de mil millones de dólares en ventas anuales.
Un producto que casi fue tirado al bote de la basura corporativo.
¡Un producto que casi fue asesinado!
Cómo aplicar estas lecciones al marketing de tu negocio o empresa:
1.- Identifica si tu producto está resolviendo un problema que la gente realmente acepta y reconoce.
2.- Encuentra bucles de hábitos existentes que puedes aprovechar en lugar de crear nuevos.
3.- Crea una clara recompensa sensorial que desencadene la liberación de dopamina.
4.- Posiciona tu producto como la conclusión satisfactoria a una rutina ya existente.
5.- Prueba diferentes señales hasta que encuentres la que verdaderamente motive la acción.