27/01/2026
La Sultana del Norte despierta cuando el sol se esconde
Allá abajo, en el valle que abraza el Cerro de la Silla y las siluetas guardianas de las montañas,
Monterrey se pone su traje de luces. Los edificios altos compiten por tocar el cielo negro: unos con su armazón todavía desnudo y grúas que
parecen estrellas caídas, otros ya vestidos de vidrio y neón
”.La ciudad respira , Las avenidas se convierten en ríos de luz ámbar que serpentean entre los edificios, suben por las laderas y
se pierden entre las colinas.
En las faldas de la montaña, las casitas escalonadas se encienden como luciérnagas desordenadas, mientras los grandes edificios modernos levantan torres de colores
Y arriba de todo, las montañas oscuras, imponentes, calladas. Testigos eternos que no se impresionan con nada de esto. Han visto pasar generaciones,
sequías, auge, crisis y todavía siguen ahí, enmarcando la ciudad como diciendo: “Brillen todo lo que quieran… pero al final del día, nosotros somos los que decidimos dónde termina el horizonte .........