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🌿 LULAV — LAS CUATRO ESPECIES DE SUCOTEl Lulav no es solamente una rama de palma. En realidad, cuando hablamos del Lulav...
23/09/2026

🌿 LULAV — LAS CUATRO ESPECIES DE SUCOT

El Lulav no es solamente una rama de palma. En realidad, cuando hablamos del Lulav en Sucot, nos referimos al conjunto de las Arbaat HaMinim — las cuatro especies:

🌴 Lulav — rama de palmera.

🌿 Hadasim — ramas de mirto.

🌱 Aravot — ramas de sauce.

🍋 Etrog — fruto del árbol hermoso (peri etz hadar).

Leemos en Vaikrá (Levítico) 23:40:

> “Y tomaréis para vosotros el primer día el fruto de un árbol hermoso, ramas de palmera, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo; y os alegraréis delante de HaShem vuestro Dios durante siete días.”

La identificación de estas especies con Etrog, Lulav, Hadas y Aravá está desarrollada por la tradición de la Torá Oral y el Talmud.

✨ Un mensaje profundo

El Talmud (Sucá 37b) enseña que las especies se toman como una unidad.

Una hermosa enseñanza de nuestros Sabios es que cada especie representa una diferencia: algunas tienen aroma, otras fruto, otras ninguno de los dos. Sin embargo, la mitzvá no se completa con una sola: deben reunirse todas.

Así también Israel:
no todos tenemos las mismas cualidades, conocimientos o méritos, pero cuando nos unimos delante de HaShem, nuestras diferencias no nos separan; juntas forman una sola mitzvá.

> Sucot nos enseña que la verdadera unidad no consiste en ser iguales, sino en aprender a estar unidos aun siendo diferentes.

📖 Vaikrá 23:40 | Talmud Bavlí, Sucá 37b

Sucot 🛖🍋🌿🙂👌🏼Una recomendación para disfrutar“Ushpizin” (2004), de Giddi Dar (Israel)Una pareja judía ultra ortodoxa reci...
23/09/2026

Sucot 🛖🍋🌿🙂👌🏼
Una recomendación para disfrutar
“Ushpizin” (2004), de Giddi Dar (Israel)

Una pareja judía ultra ortodoxa recibe a dos hombres en su casa, ignorando que son fugitivos que han huido de prisión.
Ushpizin es la primera película realizada por miembros de una comunidad ultra-ortodoxa y judíos seculares. Fue rodada en Mea Shearim.
Shuli Rand, guionista y protagonista del film, abandonó su exitosa carrera como actor en 1996 y volvió a abrazar la vida religiosa que había abandonado después del servicio militar obligatorio para estudiar actuación en Tel Aviv. O eso pensaba, ya que unos años más tarde Giddi Dar, que ya le había dirigido en un par de films, le propone realizar una película apropiada para un actor ultra-ortodoxo. Una fábula conmovedora filmada en clave de comedia durante la celebración de la fiesta de Sucot.
Dar tuvo que firmar un contrato comprometiéndose a que todo el equipo de filmación respetaría el descanso del shabat y que el set de rodaje se mantendría completamente kosher. Incluso el personaje de la esposa de Shuli en la ficción, fue interpretado por su mujer en la vida real, ya que Shuli se negaba a actuar con otra mujer que no fuera la suya. Michal, que no tenía experiencia como actriz, tuvo serias dudas, pero finalmente aceptó.
Todos los personajes de judíos religiosos fueron interpretados por ultra-ortodoxos. Otra de las clausulas fue que la película no se proyectaría en shabat (cláusula que se respetó rigurosamente en Israel)
La película fue un gran éxito comercial y de crítica. Shuli Rand ganó el premio Ophir de la Academia Israelí al mejor actor y fue nominado como guionista

Recomendación de Sucot ⛺🌿🍋
“Ushpizin” (2004), de Giddi Dar (Israel)

Una pareja judía ultra ortodoxa recibe a dos hombres en su casa, ignorando que son fugitivos que han huido de prisión.
Ushpizin es la primera película realizada por miembros de una comunidad ultra-ortodoxa y judíos seculares. Fue rodada en Mea Shearim.
Shuli Rand, guionista y protagonista del film, abandonó su exitosa carrera como actor en 1996 y volvió a abrazar la vida religiosa que había abandonado después del servicio militar obligatorio para estudiar actuación en Tel Aviv. O eso pensaba, ya que unos años más tarde Giddi Dar, que ya le había dirigido en un par de films, le propone realizar una película apropiada para un actor ultra-ortodoxo. Una fábula conmovedora filmada en clave de comedia durante la celebración de la fiesta de Sucot.
Dar tuvo que firmar un contrato comprometiéndose a que todo el equipo de filmación respetaría el descanso del shabat y que el set de rodaje se mantendría completamente kosher. Incluso el personaje de la esposa de Shuli en la ficción, fue interpretado por su mujer en la vida real, ya que Shuli se negaba a actuar con otra mujer que no fuera la suya. Michal, que no tenía experiencia como actriz, tuvo serias dudas, pero finalmente aceptó.
Todos los personajes de judíos religiosos fueron interpretados por ultra-ortodoxos. Otra de las clausulas fue que la película no se proyectaría en shabat (cláusula que se respetó rigurosamente en Israel)
La película fue un gran éxito comercial y de crítica. Shuli Rand ganó el premio Ophir de la Academia Israelí al mejor actor y fue nominado como guionista

🌿🍋🛖  SUCOT — HABITAR BAJO LA PROTECCIÓN DE HASHEM“En cabañas habitaréis siete días… para que sepan vuestras generaciones...
23/09/2026

🌿🍋🛖 SUCOT — HABITAR BAJO LA PROTECCIÓN DE HASHEM

“En cabañas habitaréis siete días… para que sepan vuestras generaciones que en cabañas hice habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto.”
Vayikrá (Levítico) 23:42–43

La Torá no solamente ordena construir una sucá; nos invita a salir de la seguridad aparente de nuestras casas y entrar en una morada temporal.

🌿 Su significado espiritual

La sucá nos recuerda que aquello que creemos permanente puede ser frágil, mientras que nuestra verdadera seguridad depende de nuestra relación con HaShem.

Por eso Sucot es llamada “Zman Simjatenu” — el tiempo de nuestra alegría: cuando aprendemos a confiar, incluso en lo que no podemos controlar, descubrimos una alegría que no depende de las circunstancias.

La sucá tiene techo de ramas, pero abre una enseñanza profunda: no necesitamos verlo todo con claridad para saber en Quién estamos confiando.

✨ Sucot nos enseña:
menos control, más emuná;
menos apariencia de seguridad, más confianza en HaShem;
menos posesión, más gratitud.

“Y te alegrarás delante de HaShem tu Dios.”
— Devarim (Deuteronomio) 16:14

Así vivimos el ayuno en comunidad 🙂
22/09/2026

Así vivimos el ayuno en comunidad 🙂

EL PERDÓN EN IOM KIPUR: NO ES OLVIDAR, ES DEJAR DE VIVIR BAJO EL DOMINIO DEL DOLORCuando hablamos de perdonar en Iom Kip...
22/09/2026

EL PERDÓN EN IOM KIPUR: NO ES OLVIDAR, ES DEJAR DE VIVIR BAJO EL DOMINIO DEL DOLOR
Cuando hablamos de perdonar en Iom Kipur, tenemos que comenzar con una pregunta muy humana: ¿cómo perdono a alguien que realmente me hirió? Porque perdonar no significa decir que no ocurrió, ni fingir que no dolió, ni declarar que aquello estuvo bien. La Torá nunca nos pide llamar bueno a lo malo. Entonces, ¿qué significa realmente perdonar?
La respuesta judía es mucho más profunda: perdonar no es borrar el pasado; es impedir que el pasado siga gobernando nuestro presente y nuestro futuro.
La Torá dice: “Y será este para ustedes un estatuto eterno: en el séptimo mes... afligirán sus almas” y después: “Porque en este día hará expiación por ustedes para purificarlos de todos sus pecados; delante de Hashem serán purificados” (Vayikrá/Levítico 16:29-30).
Observemos la palabra que utiliza la Torá: “purificarlos”. Iom Kipur no solamente habla de castigo o de culpa. Habla de limpieza. Hay cosas que hemos hecho, cosas que otros nos han hecho y experiencias que se han quedado dentro de nosotros. Iom Kipur nos invita a preguntarnos: ¿qué voy a seguir cargando y qué estoy dispuesto a entregar delante de HaShem? Y aquí aparece una enseñanza fundamental del judaísmo: el perdón no es una sola acción; es un proceso.
La tradición utiliza diferentes palabras relacionadas con el perdón y la expiación, entre ellas selijá, mejilá y kapará. Podemos entenderlas como tres dimensiones espirituales del proceso, aunque no debemos confundir estas asociaciones con una etimología estricta.
Selijá nos habla del acto de perdonar. Pero hay algo muy profundo aquí: cuando una persona se niega a perdonar, muchas veces piensa que está castigando al otro. Sin embargo, puede terminar castigándose a sí misma. El acontecimiento ocurrió una vez, pero cada vez que lo revivimos con odio, resentimiento y deseo de venganza, volvemos a permitir que aquello ocupe un lugar en nuestro presente.
Por eso, perdonar puede significar decir interiormente: “Lo que ocurrió no lo puedo cambiar, pero voy a decidir que ya no tendrá autoridad sobre mi vida.”
Esto no significa que la persona que nos hizo daño quede automáticamente rehabilitada ante nosotros. Podemos perdonar y, al mismo tiempo, establecer límites. Podemos soltar el resentimiento y no volver a confiar de la misma manera. Podemos dejar de odiar sin volver a entregar nuestra vulnerabilidad a quien nos dañó. La Torá dice: “No odiarás a tu hermano en tu corazón” (Vayikrá/Levítico 19:17), e inmediatamente después: “No tomarás venganza ni guardarás rencor” (19:18). Y finalmente ordena: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
Es extraordinario que la Torá no diga simplemente: “No hagas venganza”. También entra en el lugar donde se esconde el resentimiento: “no guardarás rencor”. Porque una persona puede no vengarse externamente y, sin embargo, continuar viviendo interiormente en la cárcel de aquello que ocurrió.
El resentimiento puede convertirse en una forma de permanecer atado a la persona que nos hirió.
Por eso, el primer movimiento del perdón es recuperar nuestra libertad.
Pero existe una segunda dimensión, que podemos relacionar con mejilá: no solamente dejar de alimentar el dolor, sino entrar profundamente en él para comprender qué ocurrió dentro de nosotros.
Y aquí debemos tener mucho cuidado. No todo sufrimiento necesita ser explicado diciendo “Dios quiso que esto me ocurriera para mi bien”. La Torá no nos autoriza a justificar el mal ni a minimizar el dolor de una persona. Hay sufrimientos cuya razón no conocemos.
Job es precisamente una advertencia contra las explicaciones fáciles del sufrimiento.
La profundidad está en otra parte: quizá no podamos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos preguntarnos: “¿Qué voy a hacer con lo que me ocurrió?” Eso transforma la pregunta.
Ya no preguntamos solamente: “¿Por qué me hicieron esto?”, sino también: “¿Quién voy a ser después de esto?” David HaMelej expresa esta posibilidad diciendo:
“Convertiste mi lamento en danza” — Tehilim/Salmos 30:12). David no dice que nunca existió el lamento. Existió. Lo que cambió fue aquello que hizo HaShem con él. El dolor puede permanecer como una cicatriz, pero una cicatriz ya no es una herida abierta. Y quizás aquí encontramos una de las grandes enseñanzas del perdón: perdonar no significa que el recuerdo desaparezca; significa que el recuerdo deja de gobernarnos.
Hay personas que dicen: “Yo perdoné, pero nunca voy a olvidar”. Quizá eso no sea una contradicción.
A veces recordar es necesario para aprender. Lo que debemos abandonar no es necesariamente la memoria, sino la esclavitud emocional al acontecimiento.
La Torá incluso nos ordena recordar determinadas experiencias precisamente para aprender de ellas. El problema no es recordar. El problema es vivir permanentemente dentro del recuerdo.
Por eso Iom Kipur no nos pide simplemente olvidar. Nos pide hacer teshuvá: regresar a nuestro centro, regresar a HaShem y regresar a la persona que verdaderamente queremos ser.
Y aquí llegamos a una dimensión todavía más profunda: kapará.
Kaparah no debe entenderse solamente como “hacer desaparecer” una culpa. En la Torá, la raíz aparece en contextos de expiación y purificación. En Iom Kipur, el objetivo final es que aquello que estaba contaminando nuestra relación con HaShem y con nosotros mismos pueda ser transformado.
Por eso, el verdadero perdón no termina simplemente cuando digo: “Ya no estoy enojado contigo.”
El nivel más elevado aparece cuando puedo decir: “Lo que me ocurrió no será utilizado por mí para convertirme en aquello que me hirió.” Si alguien me trató con crueldad, yo no necesito convertirme en una persona cruel. Si alguien me humilló, yo no necesito humillar a otro. Si alguien me traicionó, yo no necesito vivir desconfiando de todo el mundo. Si alguien me hizo sentir pequeño, yo no necesito hacer pequeño a nadie. Ahí comienza la verdadera transformación.
Y esto está profundamente relacionado con una enseñanza de nuestros Sabios. La Mishná en Yoma enseña: “Por las transgresiones entre la persona y HaShem, Iom Kipur expía; pero por las transgresiones entre una persona y su compañero, Iom Kipur no expía hasta que primero haya apaciguado a su compañero.” (Mishná Yoma 8:9).
Esto cambia completamente nuestra comprensión de Iom Kipur. No basta con venir a la sinagoga.
No basta con ayunar. No basta con decir Vidui. No basta con pedirle perdón a HaShem por haber herido a otra persona. Cuando hemos causado daño, debemos buscar reparación.
Y aquí aparece una diferencia fundamental: perdonar y pedir perdón no son exactamente lo mismo.
Cuando yo dañé a alguien, tengo la responsabilidad de acercarme y pedir perdón.
Cuando alguien me dañó, tengo la posibilidad —cuando esté preparado y cuando sea seguro hacerlo— de trabajar para liberarme del resentimiento.
La Mishná deja claro que la reconciliación humana forma parte del camino espiritual de Iom Kipur.
Por eso el judaísmo no convierte el perdón en una obligación superficial de decir: “No pasa nada.”
Porque sí pasó. El judaísmo nos dice algo mucho más honesto: “Sí pasó. Te hirió. Hubo una injusticia. Ahora decide qué harás con ella delante de HaShem.” Y esto es particularmente importante cuando la herida fue profunda. Hay personas que creen que perdonar significa permitir que alguien vuelva a entrar en su vida de la misma manera. No necesariamente.
La Torá ordena “no guardarás rencor”, pero también establece principios de justicia, responsabilidad y protección. Perdonar no elimina los límites. Incluso Maimónides, al explicar las leyes de la teshuvá, enseña que cuando una persona ha perjudicado a otra debe reparar el daño y buscar reconciliación; el arrepentimiento verdadero implica transformar la conducta, no solamente pronunciar palabras.
Por eso podemos decir que el perdón sin transformación es solamente una frase.
Y aquí Iom Kipur se vuelve extraordinariamente profundo. Porque quizá la pregunta de Iom Kipur no sea únicamente: “¿A quién necesito pedirle perdón?” También puede ser: “¿A quién necesito dejar de castigar dentro de mi corazón?” Y todavía más profundo: “¿Qué parte de mi vida sigue siendo gobernada por algo que ocurrió hace años?” Quizá alguien ya no está presente, pero continúa viviendo en nuestra mente. Quizá aquella persona siguió adelante, mientras nosotros seguimos teniendo conversaciones con ella en nuestra cabeza. Quizá el acontecimiento terminó hace diez años, pero nosotros seguimos reaccionando hoy como si estuviera ocurriendo. Entonces la persona ya no necesita hacer nada más para herirnos. El recuerdo se convirtió en el instrumento del dolor. Y allí el perdón se convierte en una forma de libertad. No decimos: “Lo que hiciste estuvo bien.” Decimos: “Lo que hiciste estuvo mal, pero no permitiré que aquello determine quién voy a ser.” Eso es profundamente diferente.
Porque la victoria no consiste en que el otro sufra. La verdadera liberación consiste en que yo vuelva a ser dueño de mi alma. Y quizá por eso Iom Kipur termina con una sensación tan poderosa de limpieza. La Mishná concluye las leyes de Iom Kipur con las palabras de Rabí Akiva: “Dichosos ustedes, Israel. ¿Ante quién se purifican y quién los purifica? Su Padre que está en los cielos.”
Esto significa que al final del proceso no somos nosotros solos quienes logramos limpiarnos.
Nosotros hacemos nuestra parte: reconocemos, confesamos, reparamos, pedimos perdón, perdonamos, ponemos límites y hacemos teshuvá. Pero la purificación última pertenece a HaShem.
Por eso, cuando se acerca Iom Kipur, quizá debamos entrar en nosotros mismos y hacer tres preguntas muy sencillas: ¿A quién necesito pedir perdón? ¿A quién necesito perdonar?
Y la más profunda: ¿Qué dolor necesito entregar finalmente a HaShem para dejar de vivir bajo su dominio?
Porque perdonar no es decir que nunca ocurrió. Perdonar es poder decir:
“Sí ocurrió. Me dolió. Me cambió. Pero no voy a permitir que me destruya. Tomaré esa herida, la colocaré delante de HaShem y convertiré lo que pudo haber sido una fuente de amargura en una oportunidad para crecer, comprender y volver a vivir.”
Entonces comprendemos que Iom Kipur no es simplemente el día en que HaShem perdona nuestros pecados. Es también el día en que nosotros aprendemos a dejar de cargar aquello que ya no necesitamos seguir llevando. Y quizá la verdadera libertad de Iom Kipur comienza cuando comprendemos que perdonar no es liberar al otro de su responsabilidad; es liberarnos nosotros de seguir viviendo atados a lo que el otro hizo. “Porque en este día hará expiación por ustedes para purificarlos de todos sus pecados; delante de HaShem serán purificados.”— Vayikrá 16:30.

21/09/2026
*Levítico 16:29**...."Ésta será una ley permanente para ustedes: el día diez del mes séptimo deberán ustedes dedicarlo a...
20/09/2026

*Levítico 16:29*
*...."Ésta será una ley permanente para ustedes: el día diez del mes séptimo deberán ustedes dedicarlo al ayuno y suspender todas sus labores, lo mismo los israelitas que los extranjeros que vivan entre ustedes,..."*

Este domingo 20 de septiembre con la salida de las primeras 3 estrellas, comienzan las 24 horas más bendecidas del año para conectar con la energía del Perdón.
Perdonar a otro por el daño que pudo haberme hecho, es un gesto profundamente eficaz. Me libera el camino para pasar del resentimiento (sentir a diario el sufrimiento por el dolor causado) a la Paz. Ese otro deja despacito de habitarme y ese lugar queda disponible para el alivio primero, para lo nuevo después.

En la tradición hebrea, este poderosísimo portal de 24 hs, es conocido como lom Kipur.
Si bien el pueblo hebreo descubrió momentos de perfecto aliento cósmico para nuevos inicios o Perdones que liberan, en tiempos re-fundantes como los actuales, esos hallazgos para vivir con mayor efectividad merecen estar a disposición de todos los buscadores de mejores vidas.

Permitite sincronizar con estas fechas.
Permitite sentir su energía. Usala en beneficio propio. Hacé con ella. Y después observá cómo empieza a cambiar tu realidad.

Jatimá Tová (que puedas perdonar y seas inscripto en el Libro de la Vida).📖🖋️

Yom Kipur marca el final de los “Diez Días del Arrepentimiento”,  así como se le ofrece al pueblo judío la última oportu...
20/09/2026

Yom Kipur marca el final de los “Diez Días del Arrepentimiento”, así como se le ofrece al pueblo judío la última oportunidad de obtener el perdón y la absolución de sus pecados del año anterior.
Según el judaísmo, en Yom Kipur se somete a juicio a todas las personas para el año venidero. Para ser merecedor del perdón de los pecados, el día se dedica al arrepentimiento espiritual y se adopta el compromiso de iniciar el año nuevo con la conciencia limpia, desde la seguridad de saber que Dios perdona a todas las personas que se arrepiente de verdad de sus malos actos.

✅Existen ciertas tradiciones o costumbres antes de la festividad:
1. Kaparot
2. Selijot
3. Cena previa al ayuno
4. Rezar en el templo – Oración
5. Pedir perdón
En muchas de las comunidades, alrededor del medio día se reza el “Izcor”, un rezo para recordar a personas que fallecieron.

Existen diferentes tipos de Izcor, depende de la comunidad, sus tradiciones, historia, así como lugar de establecimiento.
La mayoría de éstas comunidades rezan el Izcor en remembranza de:

1. Familiares cercanos fallecidos
2. Personas que fallecieron en el holocausto
3. Soldados caídos en las guerras

El primer rezo de Yom Kipur que comienza antes que se ponga el sol, se llama “Kol Nidrei” – “Todas las promesas”. La idea de este rezo es para anular todas las promesas del año pasado.

Durante los rezos decimos varias veces el “Viduy” o Confesión. El concepto de Viduy es para expresar explícitamente las maldades que hemos cometido durante el año.

Al final de Yom Kipur se dice el rezo llamado “Neilá” o “Cierre”. Se llama así porque se dice al final del día cuando se cerraban las puertas del Templo y es también cuando se cierran las Puertas del Cielo. En este momento Dios culmina el Juicio y sella el veredicto final.

Costumbres definitivas de ésta Festividad:
1. Ayunar
2. No usar zapatos de piel
3. No tener relaciones conyugales, ni contacto sexual.
4. No bañarse
5. No untarse lociones, unguentos o cremas
Aunque la festividad no está relacionada directamente con ningún acontecimiento histórico, algunos creen que este fue el día que Moisés bajó del Monte Sinaí con las segundas tablas grabadas con los Diez Mandamientos y que Dios perdonó a los israelitas por el pecado del Becerro de Oro. Se trata de una festividad que tiene su origen en la Torá, donde se denomina “Shabat de Descanso Solemne”, un día en que no se puede realizar ningún tipo de trabajo productivo, como en Shabat.




Que tengan un ayuno fácil 🙂

La palabra kaparot (al igual que Kipur) significa expiación     Dicho rito es muy antiguo  y se lleva a cabo  para *elim...
20/09/2026

La palabra kaparot (al igual que Kipur) significa expiación Dicho rito es muy antiguo y se lleva a cabo para *eliminar la posibilidad de un mal decreto Divino* , es también un medio para sensibilizar y evaluar nuestras acciones para arrepentirnos y pedir de Di-os misericordia.

Antaño, se realizaba mediante aves que eran sacrificadas por el shojet y kasherizado de acuerdo a la halaja/ ley judía ....
Hoy, se acostumbra redimir los kaparot por dinero, que es luego dado a los pobres, recitando los versos establecidos en una ceremonia especial

Beit Hakneset Morelia le invita a tener la posibilidad de ser redimido éste año y tengan un Ayuno fácil / Tzom kal

📱4435281739

Shabat Shuvá  se encuentra entre Rosh Hashaná y Yom Kipur, dentro de los Aseret Yemei Teshuvá, los Diez Días de Teshuvá....
20/09/2026

Shabat Shuvá se encuentra entre Rosh Hashaná y Yom Kipur, dentro de los Aseret Yemei Teshuvá, los Diez Días de Teshuvá.
¿Por qué se llama Shabat Shuvá? Por el inicio de su Haftará: “Shuvá Israel ad Adonai Eloheja”
“Regresa, Israel, hasta Hashem tu Dios.” — Hoshea 14:2
Por eso se le llama Shabat Shuvá — “Shabat del Retorno”. También recibe el nombre de Shabat Teshuvá, porque cae dentro de los Diez Días de Teshuvá. La tradición halájica reconoce específicamente este Shabat dentro del ciclo de las Haftarot de Teshuvá; el Shulján Aruj, Oraj Jaim 602 señala que en este Shabat se acostumbra la lectura de Shuvá.
Una profundidad que a veces se pasa por alto La palabra — Teshuvá suele traducirse como “arrepentimiento”, pero literalmente está relacionada con — shuv: regresar, volver.
Y aquí está la profundidad de Shabat Shuvá: No se trata únicamente de lamentar lo que hicimos mal. Se trata de regresar a quiénes somos delante de HaShem.
Rosh Hashaná despierta al hombre. Los Diez Días le permiten revisar su camino.
Shabat Shuvá le pregunta: “¿A dónde estás regresando?” Porque Hoshea no dice simplemente “arrepiéntete”. Dice: — “Regresa, Israel”. Y el versículo continúa: “Porque has tropezado en tu iniquidad.”— Hoshea 14:2
El tropiezo no define la identidad de Israel. El regreso sí revela hacia dónde está orientado su corazón.
Shabat Shuvá no nos pide mirar solamente hacia atrás para recordar nuestros errores; nos pide mirar hacia adelante y decidir hacia dónde regresamos. Teshuvá no es quedarse en la culpa: es volver al camino. Por eso la Haftará comienza diciendo: “Shuvá Israel” — “Regresa, Israel”. El verdadero arrepentimiento no solamente cambia lo que hicimos; cambia hacia Quién estamos caminando.
“Rosh Hashaná despierta el corazón; Yom Kipur lo purifica; pero Shabat Shuvá nos enseña hacia dónde regresar.”

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