29/04/2012
VISIONES DE MI PAIS
Escribo esta carta al filo de las 00:15 horas de este 29 de abril de 2012. Tengo sentimientos encontrados, reflexiones que se mezclan confusas, y que me han dejado con un estado de ánimo cabizbajo y diezmado.
Esta vorágine de pensamientos se ha visto desencadenada por los recientes acontecimientos sociales y políticos que se viven en la capital de la entidad federativa donde nací: Michoacán. Esta madrugada, en una maniobra completamente apegada a derecho, el gobierno estatal encabezó un desalojo de estudiantes o pseudo estudiantes que tenían tomado por asalto el centro de la ciudad, con el objeto de ver atendido un pliego petitorio para supuestamente llevar la convocatoria de educación a lugares remotos del estado. Al no verse resuelto satisfactoriamente, de manera unilateral comenzaron a hacer actos vandálicos como secuestro y quema de vehículos oficiales.
En teoría, podría decirse que las peticiones de los estudiantes eran ‘justas’ en cierto modo, sin embargo debería hacerse un estudio y un análisis un poco más amplio. Si bien es cierto que suena loable el hecho de que se quiera compartir la oferta educativa de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y las oportunidades que ofrecen las casas de estudiantes para hospedar y proporcionar alimentación, centros de estudio, etc. a estudiantes de bajos recursos, es también cierto que a veces debemos ser un poco más propositivos y analíticos. La situación del estado actualmente es deplorable, tenemos una deuda grandísima debido a los malos gobiernos, el poder adquisitivo del grueso de la población es muy bajo, se han visto afectadas las economías por la acción de grupos armados que secuestran, matan y extorsionan impunemente, trayendo tras de sí una serie de problemas como cierre de negocios, poca captación del turismo (cosa crítica en un estado que depende en mucha medida de él), poca inversión externa, empobrecido desarrollo, delincuencia menor abundante, conflictos sociales, etc. No es quizás el mejor momento para ‘EXIGUIR’ caprichos, sino de ayudar a proponer alternativas VIABLES de solución a los numerosos problemas mencionados. Parece que lo que solicitaban era alrededor de medio millón de pesos para realizar su dichosa promoción, apoyo vehicular, etc. Creo que en tiempos de redes sociales e internet, se pueden desarrollar otras estrategias más eficaces que generen mayor impacto, y con menos recursos. No está el horno para bollos. Me dirán con razón: la gente de comunidades más marginadas no tiene ni siquiera acceso a internet, lo cual es cierto, pero, ¿qué tal organizar líderes en las cabeceras municipales? Se me ocurre así de bote pronto, sin profundizar mucho. Acercarse a la secretaría de educación y pedir que los delegados de cada población divulgue su información, que se genere una planeación estratégica para lograrlo, con voluntarios (que seguro habrá muchos) que radiquen en las zonas alejadas. Otra propuesta, ¿por qué no dignificar por ejemplo, la situación de las mismas casas de estudiantes? Existen líderes que se han cambiado 2 o 3 o más veces de carrera, que han demostrado que sólo siguen fines políticos, que son acarreados de fuerzas que los manipulan a su antojo, para generar inestabilidad social y política. En una entidad que ha sido históricamente cuna de ideas revolucionarias y de izquierda, se sigue sin aprender las lecciones del pasado. Seguimos cometiendo los mismos errores de hace siglos, creyendo que para cambiar las cosas ‘debemos luchar, debemos oponernos, debemos ser guerrilleros’ y no se dan cuenta que Violencia (de la índole que sea) sólo genera más Violencia, como decía Marthin Luther King. ¿Queremos repetir la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968? ¿Queremos continuar dividiendo a los hermanos del estado? Es bien sabido que muchos estudiantes ‘de a verdad’ realmente necesitan el apoyo de las casas de estudiantes y que son obligados a participar en apoyo de movilizaciones o ‘los corren’. Pasa igual con los maestros y estudiantes de maestros. Y luego los transportistas. Y después los antorchistas. Y también los sindicatos del staspe, y así podemos seguirnos y seguirnos. ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo despertarás realmente, Michoacán? ¿Cuándo te darás cuenta de que si seguimos practicando las mismas costumbres de hace 200 años, seguiremos teniendo los mismos resultados que hemos tenido desde entonces? Sumidos en el rezago económico dentro de un país rezagado, con los índices en educación más bajo, con la división entre michoacanos, con la vergonzosa marca de ser semilleros de generadores de conflictos, con pocas oportunidades de desarrollo, con la auto-justificación y ese eterno hacernos las víctimas, esa irresponsabilidad perenne, ese esperar que ‘papi gobierno’ solucione la vida, que llegue un nuevo líder, un nuevo caudillo, un nuevo presidente… ¿¡Hasta cuándo!?
Y no necesito que nadie me venga a contar cuentos ni hacerse el mártir. He vivido de manera cercana la necesidad, la escasez y la preocupación de querer hacer cosas con condiciones desfavorables (al igual que mis hermanos). Y puedo decir con mucho orgullo, que todos y cada uno de ellos ha logrado desarrollarse exitosamente aún con condiciones muy difíciles. Cuando estudiamos, tuvimos que trabajar, tuvimos que soportar derrotas, tuvimos que dejar de dormir, cambiar fiestas por libros, y al final, las recompensas han sido muy gratificantes. Y lo mejor de todo: me dejan convencido de que SI SE PUEDE HACER.
Y haciendo extensivo el análisis al resto del país, nos encontramos con un panorama realmente desolador, de cara a las próximas elecciones presidenciales, donde las armas están: 1) Votar por un producto de plástico y fabricado por los medios de comunicación, que tiene más errores que aciertos en su manera de gobernar y que representa un retroceso histórico al país de las prácticas amañadas y que tanto mal le hicieron a México durante tantas décadas; 2) Una improvisada sin liderazgo que maneja todo en lo oscurito, y que sólo sería continuadora de estrategias políticas sin ton ni son, hechas con las patas y pactadas con grupos de poder religiosos tanto nacionales como extranjeros; 3) Un demente megalómano que se siente redentor, cuando ha probado ya en innumerables ocasiones la misma disposición a irse con el mejor postor a cambio de su hueso político (y lo que más me extraña: que cuente con el apoyo del grueso de ‘los intelectuales’ del país, que ven en él a su mesías quimérico ideológico); 4) Un impuesto por una lideresa que representa lo peor de las prácticas anti constitucionales del país en los últimos años, con corrupciones, pactos, sindicatos, etc. etc.! ¡Pff! ¡Qué terrible panorama, en verdad!
Y ante todo esto, intento preguntarme y responderme sinceramente: ¿Qué puedo hacer yo para cambiarlo? ¿Cómo realizar propuestas que tengan aceptación, que se realicen, que se escuchen REALMENTE? (y me refiero sobre todo, a nivel de las consciencias). De repente siento que mis propios ideales son tan quiméricos que quizás debería incluso renunciar a ellos. Dejar de soñar en un mundo donde reine La Belleza, donde se aprecien los valores elementales; donde nos respetemos unos a otros; donde los hombres seamos hermanos; donde la naturaleza sea nuestra aliada y no nuestro instrumento; donde los capitales no gobiernen por encima del amor fraterno; donde se respete la vida como lo más sagrado; donde se reconozca el esfuerzo del prójimo y no se intente menospreciar lo obtenido; donde en lugar de inventar el arma más letal, se invente y desarrollen tecnologías limpias sin estar sujetas a caprichos de grandes capitales; donde las religiones no sean negocios, sino simientes espirituales verdaderas que no atenten contra aquellos que no creen en lo mismo que uno; donde el fanatismo no ciegue los ojos del ser humano; donde los gobiernos no tengan razón de ser, pues cada uno asume y desarrolla su función; donde no existan banderas, nacionalismos, ni diferencias de razas; donde el dolor y las enfermedades que hemos provocado con nuestro ‘desarrollo’ no separen familias; donde las crisis sociales, económicas, afectivas, no sobajen la autoestima de las personas mayores, provocándoles depresión y soledad; donde ganarse el pan no sea una guerra encarnizada; donde no necesitemos de ídolos y dioses, pues asumimos cada quién nuestro justo valor en la escala de la vida; donde nuestros héroes no sean los más crueles y sanguinarios; donde intentar sobrevivir no sea el único recurso que nos queda…
Por eso, estoy triste y meditabundo el día de hoy. Porque empiezo a creer que en verdad no existen esperanzas. Porque veo como la decadencia nos está alcanzando, y quizás pronto, acabe con nosotros….
Y lo peor de todo: no sé qué hacer o como revertirlo.