08/12/2025
El vuelo 261 de Alaska Airlines se estrelló el 31 de enero de 2000 en el Océano Pacífico, cerca de la isla Anacapa en California, causando la muerte de las 88 personas a bordo. La causa principal fue la falla catastrófica del sistema de compensación del estabilizador horizontal, específicamente en la tuerca tipo Acme del conjunto del husillo (jackscrew).
La investigación de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) concluyó que el desgaste excesivo de las roscas de la tuerca tipo Acme se debió a la lubricación insuficiente realizada por Alaska Airlines. La extensión de los intervalos de mantenimiento e inspección, aprobada por la Administración Federal de Aviación (FAA), incrementó el riesgo de un desgaste no detectado.
Otros factores incluyeron la ausencia de un mecanismo a prueba de fallos en el diseño del McDonnell Douglas MD-80/90 y la falta de detección del desgaste progresivo. Los pilotos intentaron recuperar el control durante varios minutos, incluso invirtiendo la aeronave sin éxito, antes del impacto. La NTSB emitió recomendaciones de seguridad tras el accidente.