21/08/2026
Alejandro “Alito” Moreno quiso cubrirse antes de que una posible alerta migratoria pudiera cerrarle el paso para salir del país, pero una jueza federal le negó la suspensión provisional. El movimiento ocurre en el peor momento para el dirigente del PRI: en septiembre podría reactivarse la batalla para quitarle el fuero y dejarlo expuesto a un proceso penal.
La jueza Giovanna Umelia Garrido Márquez admitió el amparo presentado por Moreno contra su eventual inclusión en las Listas de Control Migratorio, pero no le concedió el blindaje inmediato que solicitó. En cambio, ordenó a las autoridades informar qué existe realmente en los registros y si hay alguna alerta relacionada con el senador priista.
Y ahí está lo delicado: una alerta migratoria puede saltar justo cuando alguien intenta cruzar un aeropuerto, una frontera o cualquier punto de salida del país. El reglamento obliga al INM a consultar esas listas y, cuando aparece una alerta, Migración debe ejecutar la instrucción asociada. Dependiendo de lo ordenado por la autoridad que la solicitó, puede servir para detectar un intento de salida, avisar inmediatamente a las autoridades e incluso impedir que el viaje continúe.
No sería terreno desconocido para Alito. En México, el INM ha utilizado estas alertas precisamente para detectar posibles salidas de personas investigadas y evitar que se fugen del país ante una acción de la justicia. El mecanismo funciona en los puntos de tránsito internacional: el nombre aparece, se enciende el foco y Migración actúa conforme a la instrucción registrada.
El timing vuelve el asunto políticamente explosivo. La solicitud para retirarle el fuero sigue viva en la Cámara de Diputados y podría retomarse en septiembre, cuando inicie el nuevo periodo ordinario. Hugo Eric Flores, hasta ahora presidente de la Sección Instructora, confirmó que el expediente permanece abierto y dejará incluso un proyecto para determinar si debe admitirse formalmente el procedimiento.
Así que la fotografía para Alito comienza a ponerse incómoda: por un lado se acerca la discusión que podría dejarlo sin fuero; por el otro, ya acudió a un juez para protegerse frente a una posible alerta que podría aparecer cuando intente abandonar México.
Y salir del país no es precisamente algo extraordinario para el priista. Moreno ha convertido Estados Unidos en uno de los principales escenarios de su ofensiva contra Morena: *EL PAÍS* contabilizó cinco viajes a ese país desde que comenzó el gobierno de Claudia Sheinbaum y tres visitas a Washington sólo durante 2026. Ahí ha denunciado persecución, censura y presuntos vínculos del oficialismo con el crimen organizado.
Este mismo 20 de agosto apareció en Nueva York, donde llevó hasta la sede de Naciones Unidas una denuncia contra el gobierno mexicano y aseguró que continuará dando la batalla “dentro y fuera de México”.
Pero mientras Alito eleva el volumen fuera del país, en México ya está tratando de asegurarse de que una alerta migratoria no se convierta en una puerta cerrada cuando llegue al aeropuerto dispuesto a fugarse.
La jueza, por ahora, no le dio ese escudo. Y con septiembre encima, el asunto dejó de parecer un simple trámite migratorio: Alito viaja, denuncia y hace ruido internacional justo cuando su fuero vuelve a estar sobre la mesa y una eventual alerta podría ponerle un alto antes de cruzar la frontera.