19/04/2021
MARICRUZ NO CANTA, MARICRUZ NO RIE NI BAILA...
Maricruz llega al salón de clase, su facha indica nulo arreglo de su persona. Posee una cabellera larga y abundante, no se lo peina, no se lo arregla, no lo adorna, una simple liga impide que se le alborote y le vuele sobre el rostro. Su cara es bella, facciones simétricamente perfectas, belleza natural que no requiere aditivos artificiales para asegurar fehacientemente que es una jovencita muy hermosa. No se maquilla en lo absoluto.
Cursa el último semestre de bachillerato, llega sola y se arrellana en la butaca de la última fila del salón de clase. Su ropa es sencilla, no ostentosa, incluso es notorio que casi no le pone encima la plancha, o lo hace muy poco, por fortuna así es la moda y casi no se nota mucho ese detalle.
Su rendimiento escolar es de excelencia, poco participa, poco habla, poco comunica pero su inteligencia natural aflora en las respuestas en los exámenes o cuando se le exige participación en el aula. Sus participaciones son sin mucha elocuencia pero claras, certeras y siempre con un sentido común que indica la sapiencia que su persona posee de manera natural.
No tiene muchos amigos, Maricruz poco sonríe, mientras sus compañeros arman gran algarabía y pasan la vida entre broma y relajo, ella sólo observa y sonríe. Ella no baila, no canta, no juega, pasa su vida escolar casi desapercibida, sus compañeros ya se acostumbraron a ella, quizás por su seriedad no la molestan, se ve que hasta visos de estimación le demuestran.
Una mañana llega tarde a clase, raro en ella, con lente oscuro, y como de costumbre, sin arreglar su cabello.
He de decirles que soy su maestro, no sé porqué me llamó la atención ese día la actitud de Maricruz, le hice una pregunta que ignoró, se la volví a repetir con voz más fuerte y salió de su ensimismamiento y no supo qué responder, era claro que no supo qué le pregunté, su distracción era elocuente. No la presioné, pero las señales me indicaron que algo no andaba bien con ella. Por primera vez la vi muy desvalida, muy indefensa, su menuda figura parecía empequeñeserse más de lo normal.
Pasaron dos días y su actitud era la misma, me empezaba a preocupar sinceramente, a pesar de ello, no me atreví a preguntarle directamente, si bien era su maestro y nuestra relación era amable y cordial no tenía porqué tenerme la confianza suficiente como para abrir su corazón a mi persona.
Decidí preguntar a Julia, la compañera con quien más relación tenía Maricruz y ella me contó su verdadera historia.
La familia de Maricruz se compone por sus padres y tres hijos: Ramiro, Maricruz y David. El papá se dedica a la compra y venta de ganado, diario va a las comunidades en su camioneta ganadera y regresa por las tardes, desgraciadamente siempre llega tomado, su afición por las bebidas alcohólicas se ha tornado un in****no para el hogar. La mamá se dedica a las labores del hogar, no tiene voz ni voto en las decisiones familiares, el único que hace y deshace es el papá, nunca por la razón, siempre por la fuerza bruta. Ramiro, el hermano mayor de Maricruz es listo, es noble, es bueno, trabaja como ayudante en un taller mecánico. David apenas está en la primaria.
El papá ya no les permitió estudiar a Ramiro ni a Maricruz, los obligó a abandonar la escuela a pesar de ser muy inteligentes ambos. Ramiro obedeció pero su hermana no, ella estudia a escondidas de su familia, por las mañanas asiste a clases y por la tarde a un trabajo de medio tiempo con lo que aporta algo para la economía familiar, le pagan poco pero su hermano le ayuda y entre los dos aportan lo que ganan para sostener el hogar y sus padres no sospechen que ella sigue estudiando y preparándose para intentar tener una vida más digna.
El papá, de nombre Gervasio es agresivo, más cuando toma en demasía, a Senovia, su esposa la golpea con frecuencia, no le da dinero y le exige su comida, y comida que a él le gusta: "pa eso trabajan los muchachos, ojalá y pronto crezca David pa que también comience a trabajar y deje esa escuelucha, con que sepa leer, escribir y hacer cuentas es suficiente", argumenta el borrachín.
Al escuchar de voz de Julia la historia de Maricruz, me sentí pequeño, me sentí un inútil, un soberbio. Siempre que miraba la desaliñada figura de mi estudiante la criticaba para mis adentros, la juzgaba y sentía algo así como desprecio porque no se arreglaba, porque no se peinaba ni maquillaba, porque no llegaba con buena ropa y calzado lustrado y brillante, porque no olía a un perfume caro ni usaba accesorios como las demás chicas de su edad. El día que llegó con lentes fue porque quiso esconder el llanto de toda la noche anterior y el golpe que recibió en el rostro de parte de su progenitor. Maricruz sufría un in****no pero no se vencía, salía de su casa disfrazada de trabajadora en una tienda, con ropa sencilla para no hacer notorio que en realidad venía a la escuela con hambre de superarse, de aprender, de tener educación y la oportunidad de ser alguien en su vida, se veía reflejada en su madre y no quería ser como ella. El pecado de Maricruz era buscar su superación. El único cómplice que tenía y calladamente la apoyaba era su buen hermano.
Desde entonces valoré a la estudiante en su real dimensión, entendí un poco de su gran valentía, quedarse en su casa lamentándose de su mala suerte, buscar un novio como válvula de escape para posteriormente huir del in****no de su casa, comenzar a usar algún tipo de droga o involucrarse en algún grupo delincuencial no fue jamás parte del pensamiento de Maricruz, a pesar de que casi todo estaba en su contra ella, muy madura de pensamiento, con un espíritu fuerte que contrastaba con su minúsculo físico, optó por arriesgar todo y salir adelante.
La historia de Maricruz aún no llega a un final feliz, pero cada día que pasa es un paso más que da para lograrlo.
Abreviaré abruptamente la historia: Maricruz terminó con honores y calificaciones de excelencia su bachillerato, cuando lo hizo ya tenía unos días que había cumplido su mayoría de edad, con el apoyo y la recomendación de todo el personal directivo del instituto educativo del bachillerato, se le consiguió una extraordinaria beca en un internado de la ciudad de Guadalajara, mientras cumpla con sus calificaciones y comportamiento adecuado dicha beca será de manera permanente, algunos compañeros docentes y estudiantes reunimos un fondo de apoyo para que subsane sus necesidades primarias, afortunadamente ella no es afecta a gastar en cosas superfluas o innecesarias. Su padre hizo hasta lo imposible por evitar que su hija se fuera pero no lo logró, Maricruz ya podía legalmente tomar sus propias decisiones.
En la actualidad cursa el séptimo semestre de la carrera profesional que eligió, se siente feliz, dice que al terminar su carrera va a trabajar con mucho ahínco para apoyar a sus hermanos. Ramiro, el mayor y su apoyo incondicional aún trabaja como mecánico, sigue siendo un buen muchacho. David, el menor, a pesar de sus padres está en la secundaria. Maricruz promete ser el sostén de ellos y lograr que triunfen los tres hermanos en la vida. De sus padres prefiere no opinar mucho.
Cuántas Maricruces han cruzado por su vida y usted no ha tenido la habilidad de descubrirlas y la oportunidad de apoyarlas? A cuántas Maricruces hemos juzgado, despreciado y condenado por su apariencia exterior? Cuántas vidas humanas se han ido al fondo de la perdición porque nadie les ha tendido jamás la mano?
Desde entonces yo aprendí a ser más empatico y no juzgar por las apariencias, lo invito a hacerlo y que pongamos nuestro granito de arena para cambiar vidas, sí podemos lograrlo, cambiará el mundo de ellos y el nuestro será mucho mejor, sí se puede!!!
Escribió: Yo, Martín Badillo