31/08/2026
¿ESTAN TODOS LOCOS?
Óscar de la Borbolla es filósofo y escritor, algunos de sus libros son: Las vocales malditas, Filosofía para inconformes, La libertad de ser distinto, y Nada es para tanto. Ha sido profesor de Ontología en la FES Acatlán por décadas y, eventualmente, se le puede ver en programas culturales de televisión en los que arma divertidas polémicas. Entre sus mejores frases hay una que se ha vuelto emblemática: "Los locos no somos lo morboso, solo somos lo no ortodoxo... Los locos somos otro cosmos."
Escribe en el portal, Sin Embargo: “Mi capacidad de ir atestiguando la constante acumulación de atrocidades en el mundo llegó, creo, a su límite. Para explicarme, mencionaré algunas de las más recientes en el orden en el que se me vayan viniendo a la cabeza: la incompetencia de las autoridades universitarias en combinación con la falta de escrúpulos de muchos jóvenes que se presentaron al examen de admisión para entrar a las licenciaturas de la UNAM; el genocidio provocado por Israel contra el pueblo palestino; el odio irracional del Presidente de la nación más poderosa del mundo que impunemente bombardea lo que quiere y declara cuanto se le ocurre sin medir ninguna consecuencia; el crecimiento incontenible del mercado de los estupefacientes a nivel mundial y que involucra en este contubernio a todos los factores que componen la economía del planeta; las ocho horas diarias promedio que se pasan los jóvenes y los adultos frente a las pantallas de sus teléfonos o tabletas desertando de la vida real; la proliferación de incontables versiones conspiracionistas de toda laya, entre las que destaca el terraplanismo; el retiro de las novelas más importantes de Mark Twain de bibliotecas de universidades estadounidenses por contener en sus páginas la palabra "negro"; la expulsión de una escuela, en concordancia con la ley, de una maestra por no admitir la identidad de "mariposa" que una niña decía ser y, por tanto, ir contra su autoestima al intentar hacerle ver que era una niña y no una mariposa... El listado es interminable. Como también lo son la corrupción, la desvergüenza, la codicia, el cinismo, la inconsciencia, la insensibilidad y la impunidad de unos y de otros, sean del sector público o privado. Y, como complemento, la indiferencia de la humanidad ante la inminencia de su fracaso como especie al estar destruyendo las condiciones que permiten toda forma de vida... Sé que hay excepciones, pero son eso: excepciones.
¿Están todos locos? Es lo único que se me ocurre decir. Detengámonos en uno solo de los ejemplos mencionados: el terraplanismo. Según la IA entre el dos por ciento y el siete por ciento de la población mundial se adhiere a esta creencia; no he encontrado un estudio mejor, ya que no existen encuestas oficiales, pues los terraplanistas se reúnen en foros cerrados y se mantienen en contacto a través de las redes sociales. Esto significa que millones de seres humanos creen que caminan por un plato gigantesco. Este caso, aisladamente puede considerarse como parte del folklore actual y no pasar de un dato pintoresco; sin embargo, si se considera como parte del brevísimo listado que mencioné, se convierte junto con los otros en un síntoma gravísimo del estado de salud mental del mundo.
¿Qué está pasando? ¿Qué sucede con quienes se enternecen más por los perros que por los niños? ¿Qué, con quienes desconfían de todo lo que dice el gobierno sólo porque lo dice el gobierno, y qué, con quienes también creen en todo lo que dice el gobierno sólo porque lo dice el gobierno? ¿Qué pasa? ¿Dónde quedó el criterio, el juicio propio? ¿Dónde están la duda y la curiosidad profunda que nos permitieron llegar a saber cuánto mide la superficie de una parcela de forma triangular o la composición del átomo? ¿Qué ha sido de aquel saber ético que a Sócrates —quien confesaba no saber nada— le permitía tener perfectamente claro cuándo un acto era justo y cuándo, injusto? ¿Qué se hizo de la buena fe, la confianza, la bondad, los ideales, el humanismo? ¿Dónde están todos? ¿Qué les pasó?
Existe una historia sufí que hoy, como nunca, viene a cuento: cierta vez un hombre se enteró de que los dioses iban a envenenar la fuente de la que todos los seres humanos bebían, pues se le había metido entre ceja y ceja adulterar el agua con un brebaje que enloquecería a todos aquellos que saciaran su sed. El hombre, de inmediato, se dio a la tarea de almacenar agua limpia en docenas de tinajas que ocultó en una cueva. Había decidido no caer en la trampa de los dioses. Sólo beberé del agua que puse a salvo, se dijo. El hombre contempló como, poco a poco, los demás iban perdiendo el juicio, que la locura se extendía por el mundo con la rapidez de una epidemia: los miro día tras día construir las casas con las azoteas abajo y los cimientos arriba, comer las cáscaras de huevo y tirar las claras y las yemas, calentar sus manos con hielo y enfriarse el cuerpo con fuego, despedirse cuando llegaban y saludar cuando se iban. El mundo se volvió loco a sus ojos y, un día, todos comenzaron a perseguirlo: el loco era él o, al menos, eso gritaban sus perseguidores. Se escapó como pudo y se escondió en su cueva. Acariciaba las tinajas que contenían su saludable tesoro. Pero pasado un tiempo y tras meditarlo mucho, el hombre decidió romper sus tinajas y salir a beber el agua de todos…
Yo, la verdad, ya no sé qué hacer. Creo tener un tesoro en mi cueva, pero como ha pasado tiempo sin que vaya a la fuente, comienzo a dudar de que mi tesoro sea realmente un tesoro, y a ratos me pregunto si no seré yo quien está loco. No sé qué hacer y por eso les pregunto: ¿ustedes, qué piensan?”
“Yo no quiero volverme tan loco/Yo no quiero vestirme de rojo/Yo no quiero morir en el mundo hoy/Yo no quiero ya verte tan triste//Yo no quiero saber lo que hiciste/Yo no quiero esta pena en mi corazón”
-Charly García
https://www.youtube.com/watch?v=6jlLib1X904
-Óscar de La Borbolla. https://www.sinembargo.mx/author/oscarborbolla/