23/06/2013
La falta de planeación y cumplimiento de acuerdos en todos los ámbitos de nuestra vida nos condenan a ser “apagafuegos” a no prever y sólo tomar decisiones ya sea a la ligera o viscerales. Hay tantos y tantos ejemplos de servicio deficiente y forzado que lo único que generan es malestar, estress, o peor aún infartos que pudieron evitarse si se trabajara bajo un esquema predictivo y no preventivo; planeado y no forzado.
En definitiva hay que poner especial atención al regreso, constancia y cautiverio de nuestros clientes, ya que sin ellos nuestro negocio no podría seguir adelante y el asunto no es cuanto resista nuestro negocio; qué tantos gastos reduzco o como es que nuestro cliente termina aceptando trabajos “en caliente” y que muchas veces la frialdad y prisa de estas entregas nos llevan a cometer errores que pueden marcar el rumbo de nuestro negocio y el prestigio que hayamos ganado cuando trabajábamos a conciencia, con tiempos que dan para el análisis y la reflexión de nuestra labor.