25/01/2021
Y después de una cesárea de emergencia con mi niña, llegó mi niño con un hermoso parto en agua!
Parto vaginal después de cesárea PVDC. Después de leer estudios y estadísticas, consultar especialistas y colegas, encontrar a la doctora que confiara y me apoyara (“ponme el parto de ‘pechito’ y lo hacemos!” Me dijo), tomar la decisión de hacerlo y responsabilizarme de la misma... La vida me regaló esta mágica e indescriptible experiencia.
Un camino intenso, 20 horas de contracciones, descanso entre las mismas, movimiento, agua, música, baño, comida, vocalizaciones, masaje, aromaterapia, respiración, abrazos, apapacho... Todo fue haciendo posible el gran acontecimiento.
Pensé en rendirme? Jamás. Todo fue muy intenso pero sabía que iba por el camino correcto. Hubo dolor más no sufrimiento y los mejores ingredientes siempre presentes: La confianza y la convicción de que “ese” era el camino que quería y debía transitar, aunado a las manos y apoyo incondicional de mi pareja. Además de un equipo de atención que también respetó el rumbo de mi caminar.
Qué me movía? Saber que la naturaleza tiene su manera perfecta de operar, saberme fuerte y guerrera, vivir un proceso físico y espiritualmente transformador, encontrarme con fuerzas que desconocía tener, enfrentar mis miedos y sanarlos, parirme a mi misma como madre, recuperarme pronto, estar sana para cuidar de los míos y lo más importante: Saber que mi recompensa sería un momento indescriptiblemente mágico! Recibir a Franco con mis propias manos, llevarlo a mi pecho, abrazarlo junto con su papá, hablarle, darle la bienvenida, llorarle y expresarle que mi amor por el no tendrá límites.
No me queda más que invitar a las mamás a que se informen; que conozcan sus opciones y luchen por sus convicciones, guiadas siempre de su intuición.
Si todos conocieran sobre ese tesoro oculto presente en los nacimientos, informarían, confiarían, apoyarían y esperarían para que las embarazadas puedan construir nacimientos positivos y vivan este mágico proceso: En donde se sienten poderosas, grandiosas, magníficas y vibrando con una energía indescriptible. Donde pasan de un "No puedo" a un "Yo todo lo puedo".
Ursula Ortuño