29/06/2025
¿La IA te hace más tonto? Solo si dejas de pensar
Por Carlos Alberto Miranda Guzmán
En los últimos meses han surgido varios estudios que sugieren que el uso frecuente de inteligencia artificial puede hacernos “menos inteligentes”. Se habla de que al delegar tareas como redactar, investigar o analizar a una máquina, perdemos facultades cognitivas esenciales como la memoria, el pensamiento crítico y la creatividad.
Y recientemente, este debate llegó a la esfera pública, cuando una diputada comentó —sin ningún pudor— que había utilizado la inteligencia artificial para resumir un documento legislativo.
¿De verdad eso es algo que deberíamos aplaudir?
Inteligencia artificial o flojera digital
Desde mi perspectiva, el problema no es que usara IA, sino la superficialidad con la que lo hizo. No se trata de “usar IA para resumir algo y ya”; eso no es pensamiento estratégico, eso es simplemente flojera digital. Una mentalidad así no solo empobrece el criterio de quien la aplica, también reduce la tecnología a una función de copiar y pegar sin sentido.
¿Qué habría pasado si, en lugar de simplemente resumir, hubiera utilizado la IA para analizar el contenido a profundidad, detectar contradicciones, evaluar alternativas, o incluso generar propuestas de mejora? Eso sí habría sido un uso digno del cargo que ocupa.
Porque usar la IA como herramienta colaborativa, no como sustituto de juicio, es lo que marca la diferencia.
Dos ejemplos reales: cuando la IA impulsa tu inteligencia
He tenido la oportunidad de usar inteligencia artificial de forma activa en muchos de mis proyectos, y te comparto dos ejemplos que ilustran cómo usarla para pensar mejor, no menos.
1. Redacción estratégica con IA como copiloto
En la elaboración de propuestas comerciales para cursos empresariales, utilicé IA para estructurar ideas, aplicar técnicas de neuromarketing y redactar con mayor claridad. Pero jamás dejé que la IA decidiera el tono final: yo ajusté, adapté y validé cada palabra.
“No me hizo más tonto usar IA. Al contrario: me dio más claridad sobre lo que no quería comunicar y me ayudó a verbalizar con fuerza lo que sí quería decir.”
2. Desarrollo técnico con IA como sparring intelectual
Al diseñar cursos como Neumática Industrial o Subestaciones Eléctricas bajo NFPA 70E, usé la IA para organizar temarios, generar evaluaciones y anticipar dudas. Pero todo partió de mi experiencia y criterio técnico.
“La IA no me dio respuestas mágicas; me obligó a pensar cómo comunicar mejor lo que ya sabía.”
Delegar el pensamiento es el verdadero problema
Hay una diferencia brutal entre usar la IA como aliada del pensamiento y usarla para evitar pensar.
Si usas la IA para pasar una tarea escolar sin entenderla, no estás aprendiendo nada.
Si usas la IA para evitar el esfuerzo cognitivo, no estás usando tecnología… estás evadiendo tu responsabilidad intelectual.
Y eso es lo que se vuelve peligroso. Porque no es la IA la que te hace tonto… lo que te hace tonto es dejar de pensar.
Conclusión: interrumpamos la mediocridad digital
La próxima vez que alguien en el poder diga con orgullo que usó IA para hacer menos, no más, hay que interrumpir esa narrativa mediocre. No celebremos a quien delega su pensamiento. No aplaudamos el uso superficial de una herramienta que tiene el potencial de transformar procesos, decisiones y resultados reales.
La inteligencia artificial puede ser una calculadora para tu mente o un sustituto de ella.
Tú decides.
Pero recuerda esto con firmeza:
La IA no te hace tonto. Lo que te hace tonto es no pensar.