20/12/2025
Ya las posadas estaban cerca y no había podido ni comenzar la acostumbrada tarjeta navideña. Podría decir que era por falta de tiempo, aunque lo que realmente no tenía era inspiración. Ya había intentado escribirla sin ningún resultado. Se me fundió el foco. Trataba de iluminarme buscando ideas en cada rincón de mi cerebro pero todo intento era en vano. En el proceso me enfrenté a la procrastinación hasta que una noche, de madrugada, vencido por Morfeo roncaba tan fuerte que no escuché cuando Santa entró a mi sueño. A pesar de que estaba profundamente dormido, sentía que algo se movía en mi interior, así que entreabrí un ojo hacia adentro y pude ver cómo de su costal sacaba algo, era un foco nuevo que cambió por el mío que ya no funcionaba. Enseguida sigilosamente salió por mi oreja izquierda mientras hacía un guiñó al cielo, como dando la señal al niño Dios para que encendiera mi nuevo foco. Así, se encendieron las ideas, que curiosamente no estaban en mi cabeza donde yo las buscaba, sino en mi corazón. Al día siguiente pensé ¿Qué pasaría si Santa Claus no existiera? o que el único día que todos lo esperamos no se presentara a trabajar, inventando alguna excusa como: “se me enfermó Rodolfo, “mis ayudantes perdieron el polvo mágico para hacerme invisible” o “se me descompuso el trineo”. No quiero ni imaginármelo.
En esta hermosa época del año nuestro niño o niña interior se entusiasma recordando y viviendo con los más pequeños, momentos que nos acompañaran toda la vida y mantendrán despierta nuestra imaginación, porque la Navidad está hecha de fantasía, de la ilusión de tener la dicha de ver un nuevo año con la esperanza de que será mejor que los anteriores, donde no falte lo que importa: salud, amor, trabajo y creatividad para enfrentarlo todo. Para creer y crear un mundo mejor. Recibe el abrazo más grande y apretado que jamás hayas imaginado para esta navidad y que dure todo el año que viene, de parte de alguien que aún cree en Santa y en la magia de estas fiestas en que celebramos el nacimiento del niño Dios. ¡Felices fiestas!