12/01/2025
NO VUELVE VACÍA, ASÍ ES.
Por Juan Sánchez
El sol ya se ocultaba ese día. Había sido una jornada ardua y bastante pesada, se merecía un descanso sobre un acojinado sillón, perdido en una película, y con un aromático café. La clásica escena de disfrutar la vida sin preocupación.
Pero no, realmente Juan apresuró su comida y se había dispuesto a buscarle sentido a una interrogante a la que su mente apremiaba dar respuesta y compartirla. En efecto, sí, Juan tomaba un delicioso café orgánico chiapaneco, de los mejores en el mundo; mientras sus dedos garabateaban sobre una hoja, algún placer salvó para el día.
“¿Qué nos lleva a actuar como lo hacemos?, ¿qué da sentido a nuestras acciones?”; eran preguntas que giraban en su mente, mientras dibujaba un mapa mental con ellas y pasaba el café por su ansiosa garganta, como intentando que, en cada trago, nuevas dendritas conectaran con alguna solución.
Eran viejas preguntas, pero su excitación había resurgido a través de una historia en una de las muchas plataformas de video que hoy día existen, y era curioso cómo el guionista había reflejado esa fijación que tenemos los humanos por afanarnos por cumplir, con un rol que asumimos sin aparente presión externa. Hay una motivación interior que te obliga a cumplir, que te motiva y a la vez da sentido a la vida.
Maslow decía que eran las necesidades -recordó Juan-, pero la supuesta presión de necesidades deja al último el escalón de trascendencia. Después de todo, quién se ocuparía de trascender cuando se tiene que pensar en la papa de todos los días; parafraseando a Galilei: “sin embargo, así es”.
Todos los días una fuerza interior nos impele a cumplir más allá de nuestra sola labor de buscar el sustento diario; bien dice la Biblia: “No solo de pan vive el hombre”, también Pablo expresaba a los de Éfeso: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
¿Será posible que la palabra de Dios sea la causa de que el espíritu nos conduzca a hacerla cumplir para que no regrese vacía?, al menos así lo dice la Biblia - se dijo, como quien puede ver que esa predisposición no es un acto puramente humano.
Viktor Frankl vio que ese sentido que toma nuestra existencia es el mayor condicionante para sobrevivir, es como si las oportunidades se generaran al validar el propósito de nuestra vida. Un propósito sin más galardón que cumplirlo.
Sin dudas ya, pues no hallo teoría humana que demuestre un vínculo entre la fisiología y el apremio de nuestras acciones a las que el espíritu nos impele: “somos hechura de Dios para sus obras, y su palabra no vuelve vacía”, me quedo con esta interesante recomendación del Pablo bíblico: “Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. (Tito 3:8)”, -se dijo Juan mientras daba el último sorbo al café antes de compartir sus hallazgos.