09/12/2019
Los profesores deberían volverse grandes lectores de emociones
Educar la inteligencia emocional de los estudiantes debería de convertirse en una tarea necesaria en el ámbito educativo y que para la mayoría de los docentes debería de considerarse primordial el dominio de estas habilidades para el desarrollo evolutivo y socio-emocional de sus alumnos. Sin embargo, a veces se piensa de forma errónea que las competencias afectivas y emocionales no son imprescindibles en el profesorado y mucho menos a nivel universitario.
Mientras que para enseñar matemática o geografía el profesor debe poseer conocimientos y actitudes hacia la enseñanza de esas materias, las habilidades emocionales, afectivas y sociales que el profesor debe incentivar en el alumnado también deberían ser enseñadas por un equipo docente que domine dichas capacidades.
Creo que la inteligencia emocional en un docente debería aprenderse por dos razones:
1) porque las aulas son el modelo de aprendizaje socio-emocional adulto de mayor impacto para los alumnos y
2) porque la inteligencia emocional ayudan a afrontar con mayor éxito los contratiempos cotidianos y el estrés laboral al que se enfrentan los profesores en el contexto educativo.
Cuando comienzo a dar una clase con un grupo que tengo por primera vez, no solo me paro frente a ellos, me subo a la mesa de maestro y me presento, les digo que me gusta, que no me gusta, a qué me dedico, que es lo que siento, etc etc. Lo siguiente es, que ellos se presenten de la misma manera. De forma tímida algunos suben por cuenta propia, otros tuvieron que ser llamados, pero ese momento que tuvieron, pudieron hablar de ellos, fueron escuchados, aplaudidos y me ha tocado ver inclusive quienes han sido abrazados.
Cual es la fórmula para que un alumno tenga la confianza de abrirse?. En mi experiencia, que uno como docente hable sin “pelos en la lengua”. Bajo las palabras llamativas y las frases directas, construyo un relato enmarcado en algo que hoy debería ser prioritario: las emociones.
Las personas que no son conscientes de sus emociones tienen más probabilidades de tomar decisiones que son contraproducentes para ellos mismos.
Decisiones como actuar de manera impulsiva, ser agresivo, permanecer en una relación tóxica, deprimirse, auto flagelarse, etc. Todo está mediado por una consciencia emocional que debe educarse en todos los años de vida.
Creo que los docentes son la posibilidad de cambio. Y el cambio está en ellos pues son quienes están día a día fomentando las habilidades socio-emocionales.
Pero hay un paso previo. Para que los docentes puedan educar las habilidades socio-emocionales, ellos mismos tienen que prepararse en este aspecto. El docente debe prepararse para que aprendan a lidiar con ellos mismos y con los demás. Esto podría resumirse en algo llamado como el “despertar la empatía”
¡EMPATÍA!
Una habilidad que es propia del ser humano. Cuando uno apela a un otro que es un igual, y que ha vivido determinada experiencia, cuando se habla desde la autenticidad, la gente se abre. Esto tiene que ver con eso, con mostrar empatía, y las emociones son claves en estos procesos empáticos. En otras palabras, si un alumno no sabe leer la emoción que está representando su profesor, entonces éste no podrá transformar o educar las emociones del alumno.
En temas como la educación sexual, el acoso escolar, la depresión y demás, esta empatía es más que necesaria.
Es tan simple como hablar desde la experiencia, desde las emociones más honestas para poder reflexionar. Además de la empatía es indispensable estar informado, tener seguridad en los temas más sensibles o disruptivos, y de la mano con esto, es clave que ellos aprendan a reconocer las emociones.
Si uno le pregunta a los profesores cuáles son sus mayores problemas, estos no son los alumnos… claro que no! Hay otras cosas con que lidiar, como con los apoderados, con los compañeros, con la jefatura, con la sobrecarga de trabajo y obligaciones. Entonces, es fundamental que se mire lo que está pasando con la regulación del estrés del docente y qué habilidades tienen ellos para afrontar conflictos.
Cómo darles esas herramientas para que puedan estar mejor?
Porque “para enseñar e ir a enseñar motivados, los maestros, deben aprender a sentirse bien”.