24/07/2025
Este mes ha sido sin duda muy fuerte para mí, desde que inició siendo un cumpleaños bastante triste, lleno de incertidumbre, soledad y un poco de intuición sabiendo que algo se avecinaba...
Han sido dias bastante extraños, unos muy tristes, otros agobiantes y otros bastante alegres y llenos de amor. Pero siempre uno se pregunta ¿Por qué pasa esto o por qué a mí? Y hoy viendo esta imagen, me llegó la información en forma de respuesta, han sido muchos cumpleaños y dos funerales en lo que va del mes; reflexionando, pude dar con la idea de que damos por sentado a las personas, creemos que no es necesaria la visita al pariente enfermo (pensamos se va a componer, ya después lo veré) no es necesaria la reunión familiar (es hipocresía, ni nos llevamos bien), no hace falta arreglar la relación con el hermano, con el primo, con el tío (siempre tenemos la razón). TODO lo tomamos desde la arrogancia de creer que lo que sobra es tiempo, que el trabajo, el dinero y el orgullo, son los pilares de la vida... hasta el momento en qué te encuentras frente al ataúd.
Entonces haces consciencia y te das cuenta que no es verdad, que las familias se reúnen más rápido y eficazmente solo en estás ocasiones, que los arrepentimientos se vuelven culpas, te encuentras en un punto donde los malos momentos ya ni los recuerdas, que no importa el dolor las risas nunca faltan, que a pesar de ser un mal momento no te sientes mal, pues estás en familia...
Y tal vez sea eso, aquello que nos hace falta aprender, reconocer que las relaciones familiares también son parte de nosotros, parte fundamental de nuestro bienestar y son necesarias mantenerlas fortalecidas.
Quizá al cuidar la familia, podemos sentirnos respaldados, el frecuentarnos puede fomentar más el cariño, la unión; el poder vernos para celebrar y no para despedir, sea lo que llene una familia de mejor energía, tal vez eso hace que los funerales sean más escasos o menos dolorosos, los rencores y resentimientos son cuestiones que hieren, alejan y apagan el alma, ¿Por qué mantenerlos? ¿Es justo irnos así?
El despedir a un familiar que fue difícil de tratar pero te da la sensación de que pudiste haber pasado más tiempo con él, pudiste haber escuchado más su sentir, es triste. Al final son personas que se van y se convertiran en nuestros ancestros, somos parte de su linaje y mantener la mayor conexión posible con ellos debería ser lo importante✨.
LA IMAGEN ES TOMADA DE LA RED.