01/05/2026
“Le pregunté a la IA” se está convirtiendo en el “Lo Googleé” ¿lo estás notando? (aunque no lo creas, igual nos sentimos en 1998)… solo que ahora, sin un ingrediente crítico: el criterio.
Todos se sienten genios en todo. Todos se sienten más capaces que expertos, en todo. Asumiendo que la única verdad absoluta del mundo, la tiene la IA.
Y al igual que con Google, mucha gente nunca aprendió a “Googlear” correctamente, hoy mucha gente está abrumada por el FOMO (Fear of missing out) de la IA y está haciendo ¡CADA INTREPIDEZ! (por no decir estupidez).
Los sistemas son cada vez más capaces. Pero está ocurriendo algo interesante: la tecnología ya no es lo difícil. Lo difícil es saber qué queremos decir realmente.
Es lo mismo que sucede en las reuniones. Un resumen vago, falta de contexto, sin un “por qué” detrás de la solicitud. Y luego la sorpresa cuando el resultado no se cumple. Todos hemos pasado por eso.
La IA simplemente hace que ese patrón sea más visible (lamentablemente). Me refiero a la incapacidad humana de analizar y de pensar en las preguntas correctas, o de organizar las ideas de manera correcta… y finalmente, de dar instrucciones claras de manera correcta.
Quienes obtienen los mejores resultados no hacen nada complicado. Simplemente son claros. Explican el objetivo, con lujo de detalle, no solo avientan la tarea. Comparten el contexto en lugar de asumir que la máquina completa los huecos (que, bueno, sí que los completa, pero ¡con cada tarugada!). Lo tratan como una conversación con un colega perspicaz que, por casualidad, aún no conoce bien su negocio.
La verdadera habilidad a desarrollar de esta era no será algo técnico en absoluto. Será aprender a organizar nuestro propio pensamiento lo suficientemente bien como para expresarlo con palabras de manera clara. Porque cuando mejoramos en eso, todo mejora. No solo nuestros resultados de la IA. Nuestros correos electrónicos, nuestros reportes, nuestros proyectos, nuestras estrategias, nuestras conversaciones con nuestros equipos… y por el contrario, cuando pones al mando de una super máquina a una persona incapaz de siquiera poder ordenar sus ideas… los resultados pueden llegar a ser únicamente más basura genérica.
Vale la pena reflexionar sobre ello.