No hay dinero de por medio, es totalmente gratuito, ya que el espíritu es el de ayudar al viajero y facilitarle un lugar donde pasar la noche. Hasta hace muy poco no había publicidad en la página, pero ahora sí la hay. De a poco, muchas personas se fueron sumando a esta red solo para “zafar” alguna noche y se crearon perfiles que después no siguieron usando o nunca actualizaron. Esto hizo que haya
millones de suscriptos, pero que no todos sean activos. Por eso, a veces se hace difícil conseguir un lugar. El sofá es simbólico, ya que no solo es un sofá lo que podés ofrecer, sino que también puede ser una cama, un colchón en el piso o una “hamaca paraguaya”.
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Como en toda relación, las dos partes tienen derechos y obligaciones. En este caso, todo se base en el respeto mutuo. Cuando nos alojamos en la casa de alguien debemos respetar la integridad de ese lugar y los arreglos que hayamos pautado con quien nos recibe. Por ejemplo, si quedamos en que nos alojamos allí durante tres noches, no podemos quedarnos 10, salvo que las circunstancias lo permitan. Las personas que nos alojan no tienen la obligación de darnos de comer ni de limpiar lo que nosotros ensuciamos, por lo tanto debemos colaborar con ellos en las tareas del hogar. Siempre decimos que lo más importante es la adaptabilidad, es tratar de adaptarnos a las circunstancias de cada lugar y de cada persona o familia que nos recibe. Cada experiencia es diferente y lo más lindo es disfrutar de todas ellas. En algunos casos, el feeling entre las dos partes es muy bueno y los anfitriones te ofrecen cenar, te llevan a pasear, te presentan a su familia y amigos y los tres o cuatro días que permanecés con ellos pasás a formar parte de su familia. Pero en otros casos, por diferentes motivos, puede ser que la relación sea más “fría”. Lo cual tampoco tiene nada de malo, siempre que todo se desarrolle en un mutuo respeto.